Wednesday, April 23, 2008

REFLEXIONES FINAL

REFLEXIONES SOBRE “REVELACIONES”

EL LIBRO DE CARL VALENZUELA Y GINA FARIAS

Sobieski De León Lazala

A: Gina y Carl, con respeto

Todo libro que asome a la luz desde las tinieblas de la ineditez, ha de ser bienvenido,

sobre todo si aparece en una ciudad como San Juan de la Maguana donde la indiferen-

cia –casi desprecio- mantiene a los creadores de textos literarios en el más vil de los

anonimatos y desamparos. Asumirse escritor y querer publicar una obra es entrar en el reino vergonzante de los pedigüeños. Nada más execrable para los vendedores de imágenes y autodenominados dirigentes de una sociedad que debía ser más justa y propagadora de valores e ideas.

“Revelaciones”, es el último libro aparecido en nuestra ciudad, bajo la doble autoría

de Carl Valenzuela y Gina Farías, sanjuaneros.

La obra es “clara como una lámpara; simple como un anillo”. Es un pequeño texto de

ochenta y ocho páginas con un tamaño de 9 x 16 centímetros a doble espacio, trece

páginas dedicadas a diagramas y fotos y un prólogo de cuatro páginas escrito por Sal-

vinia Caminero. Diríamos que es una tesis o propuesta metafísica hecha en formato de

libro. Aunque lo firman dos autores –suponemos que puestos de acuerdo entre sí-, la

obra está escrita en primera persona. Al leerla, se siente tan sólo el aliento de uno.

Múltiples expresiones prueban desde su inicio lo dicho anteriormente:

“…Se repetía de nuevo. Por tercera vez en una semana sucedía lo mismo. Me veía

pulsando el timbre de una puerta extraña…de un sector de Brooklyn nunca antes fre-

cuentado por …”(El Encuentro, pág.15)

Luego, quien narra, se repite en primera persona del singular: “…ante se desgarraba

el velo de una historia sin tiempo…coqueteando y danzando un extraño baile subyugan-

te y sensual, arrastrándome hacia el fondo de un torbellino sin fin…” (pág.53)

“…Anacaona me miró en silencio…” (idem) “…la voz grave y gutural de Caonabó, cortó mis descabellados pensamientos; me dijo: -Hijo mío, te hemos enviado…” (pág.45)

“…un nudo se hizo en mi garganta y sentía (yo) un dolor desgarrante en mi pecho…” (pág.44). “…Es cierto, estaba en mi casa y esos extraordinarios seres que tenía (yo) en el

frente eran los padres que me acogieron en ese entonces y me protegieron como a un hijo de sus entrañas…” (idem)

“Revelaciones”, es un libro metafísico. Lo reconocen sus autores. Por tanto, es un libro

polémico. ¿Por qué polémico? porque cuando se escribe se vende un producto llamado

ideas, pensamientos, vale decir, ideología.

Cuando en la Universidad Apec el escritor sanjuanero Guillermo Piña-Contreras convocó a la intelectualidad de Santo Domingo para discutir el tema “Los Intelectuales y el Poder”

(José Rafael Lantigua, Odalís Pérez, Manuel Nuñez, Antinoe Fiallo, Mukien Sang Beng,

Angela Hernández, el mismo Piña-Contreras, y otros tantos destacados intelectuales), lo

que allí escuchamos fue la más variada cantidad de opiniones, cada quien apertrechado

desde su particular interés. Odalís Pérez, fue el ave solitaria que defendió a rajatablas

que el intelectual no debía adocenarse al poder, que no debía venderse al gobierno de turno. Los libros no son entonces simplemente libros sino vehículos de discusión teórica y debate.“Revelaciones”, es un libro de éstos. Digo que es sencillo. Tan sencillo que un lector “fiebrudo” lo leería en un hora de un tirón. Yo lo leí con más calma, mucho más lento, con un lapicero y una hoja de maquinilla en blanco a mi lado. Cada frase del libro no me dejaba avanzar. Me obligaba a tomar apuntes.

La historia esta bien contada, bien planeada, con la integración del Corral de los Indios,

que los autores llaman unilateralmente (no sabemos basado en qué) “mal llamado Corral

de los Indios”. Intentan establecer como válido un nuevo nombre: Plaza Ceremonial Indígena, que hace ya cierto tiempo algunos intelectuales sanjuaneros de modo “afectivo” y “sentimental” propalan: No estamos de acuerdo con esta aseveración del libro. ¿Y la otra?¿la de Vallejuelo?¿No es también Plaza Ceremonial Indígena...de Vallejuelo? ¿Y la de Chacuey, no es acaso también Plaza Ceremonial Indígena?

La primera –la mayor-, sería Plaza Ceremonial Indígena…de Juan de Herrera, cuyo

nombre propio, histórico, es Corral de los Indios, puesto por los lugareños o pobladores

del lugar y no por los españoles de modo “despectivo” como sus propaladores creen erró-

nea y sentimentalmente. La crónica escrita por Sinecio Ramírez Suazo a este respecto la

cual compartimos, es además de didáctica, contundente. De modo que creemos que ya no

es posible a estas alturas cambiar ese nombre. Recordemos aquello de “Hospital Angelita”

y “Hospital Dr. Robert Read Cabral”. ¿Cómo nombra el pueblo a ese hospital de niños

de Santo Domingo a pesar de un decreto presidencial que anula el original?

Tomemos un ejemplo del mismísimo libro:

“Al llegar al centro del Corral de los Indios, Andrés resbaló y en vez de caer al suelo se

dio cuenta que flotaba…” Y otro ejemplo más que le salió del sub-conciente: “…Aún

estábamos en la cueva cuando me pareció ver en la distancia a Caonabó y Javier haciendo

extraños ritos en determinados puntos del Corral…

He dicho que esta pequeña obra se presta a mucha polémica. Podríamos caracterizarla co--

mo una propuesta metafísica basada en la creencia de “revelaciones” mediante sueños, en

donde éstos no son tales sino una “supra-realidad” (¡otra “realidad” por encima de nuestra

propia realidad!), lo cual es “pura metafísica”, un enunciado falso incapaz de ser demostra-

do. Para un creyente, este enunciado es más que sencillo y lo resuelve en un segundo por

un acto de “fe”, que conforme a uno de los doctores de la Iglesia (Santo Tomás), la define

como “creer en lo que no se ve”. Y punto. Así, el problema es muy fácil de resolver. Pero

ello no quiere decir que esté resuelto. Si los “sueños” son una “supra-realidad” (y las “re-

velaciones” no son más que “sueños”), entonces es fácil entender que podamos hablar

con ángeles, con “maestros ascendidos”, con espíritus y con una “zarza ardiente”. Pura

ilusión de nuestra mente, es decir, de nuestro cerebro, el órgano dirigente del cuerpo hu-

mano dicho hace 2,500 años por el griego Alcmeón de Crotona, primer autor de un libro

de Anatomía y Disección.

Partiendo de un sueño -tres veces repetido-, Andrés, el protagonista, va a vivir con Javier

(un “maestro ascendido”, una especie de “ángel todopoderoso”) una serie de experiencias

absurdas e ilógicas para él (igual que para el lector), pero que al final quedará convencido

(no así el lector) de su “realidad”. Por obra y gracia de Javier, todo se le hará posible co-

mo en un acto de magia. Abordarán un avión en New York, sin tener dinero, con destino a

Santo Domingo, y desde allí viajarán a San Juan de la Maguana, pernoctando ambos –sin

dinero-, en el Hotel Maguana de esta ciudad. Al día siguiente partirán para el Corral de

los Indios y las cuevas de Seboruco. donde encontrarán una serie de petroglifos en las

cuevas que permitirán explicar el plan divino para los hombres. ¿Qué diferencia en esencia

existe entre esto y lo que explicó Liborio Mateo –El Maestro-, es su época histórica?

¡Ninguna!. ¿Por qué no se le creyó a Liborio Mateo cuando estuvo desaparecido, que viajó

al cielo montado en un caballo alado guiado por el arcángel Gabriel (este arcángel se parece

a “Javier”), y que estando en el cielo habló con Dios? ¿Que le dijo: “Regresa a la tierra a pre-

dicar y hacer el bien”. ¿Por qué lo de Moisés y la zarza ardiendo es verdad, una supra-verdad

y lo de Liborio no? ¿Por qué lo del ángel y el embarazo de María es verdad, y lo de Liborio

no lo es? Por qué alguien de la “divinidad” puede hablar con el José de María, y no con el

Liborio de la Maguana? ¿Por qué un “espíritu” puede embarazar a una mujer, y otro “espíritu” no puede levantar a una mujer inválida al conjuro de un buche de ron y las pala-

bras: “salga el mal y entre el bien”?

La metafísica no puede ser selectiva para unos casos, y para otros no. ¿No quedamos en que

era una “ciencia”?¿No es así como la definen sus defensores?

Sobre una historia de petroglifos los autores de “Revelaciones” insertarán una cosmogonía

hindú de reencarnaciones para “purificar” el alma de los pecadores, pondrán un poco de la

cosmovisión de la diosa Gaia, visión teórica de la tierra como “un organismo vivo” compues-

to de un 80% de nitrógeno y un 20% de oxígeno; extenderán la teoría de Gaia a una novedo-

sa “teoría del alma”, en donde ésta aparece compuesta de un 80% de Osvav y un 20% de

Et-yn (pág. 57)

El dato de los petroglifos de las cuevas de Seboruco es irreal, ya que en dichas cuevas no

existe un solo petroglifo. De haber sido así, la antropóloga Glennis Tavárez Maria, sub-direc-

tora de Museo del Hombre Dominicano, estuviera de pláceme, ya que desde hace tiempo,

busca petroglifos en cuevas dominicanas, y en particular en San Juan de la Maguana, una

zona que ha trabajado mucho.

Anacaona, Caonabo, los behiques taínos, y otros espíritus de nuestros ancestros, hablarán de

destrucción y miseria para su pueblo “si no se arrepienten de sus pecados”. Anuncian un nue-

vo apocalipsis como si la exterminación bajo la misma prédica en el siglo XVI por los exter-

minadores cristianos, no hubiera sido suficiente. En este sentido la obra es regresionista, españolizante y predicadora del terror y la destrucción, en otras palabras asistimos a la

re-encarnación de una etapa histórica ya superada.

La obra recuerda a Brian Weiss, psiquiatra regresionista norteamericano y escritor, autor de

las obras metafísicas: Vida Después de la Vida, Muchos Sabios, Muchas Vidas, y Lazos de Amor. Las experiencias de este psiquiatra usando el método de “regresiones” a etapas

o vidas anteriores de sus pacientes, lo llevó a la conclusión de que se trataba de pruebas de

re-encarnaciones de vidas pasadas y comunicaciones con “maestros ascendidos” o “espíritus”

Dicha filosofía de origen hindú ha despertado un gran interés en muchos inmigrantes de los Estados Unidos de Norteamérica en las últimas décadas. Si recordamos que “Revelaciones

comienza tocando el timbre de una puerta extraña de un sector de Brooklyn, y que uno de

sus autores (Carl) vive en New York, es comprensible la similitud de sus obras, tanto en la forma como en la esencia, con el metafísico Brian Weiss. (Continuará)

REFLEXIONES SOBRE “REVELACIONES”

EL LIBRO DE CARL Y GINA

II PARTE

Sobieski De León Lazala

Si los autores se preguntan con honestidad qué deparará el porvenir a nues-

tro país Quisqueya y a sus habitantes y ellos mismos responden que “las inter-

pretaciones de los grandes misterios de los petroglifos cuidadosamente revela-

dos en su obra”, entonces estamos en presencia de una obra de ciencia-ficción

por no decir cargada de ingenuidad, algo así como el poder mágico-simbólico

de la mente de los niños. El lector debe estar advertido en este sentido. ¿Quién

en un momento dado de su vida no ha querido volver a ser niño, agobiado de

tantos problemas de adulto? Incluso sabemos por experiencia humana que si

existe una criatura perversa en la naturaleza, en la vida de los animales, esa cria-

tura es el Hombre (desde luego que incluida la hermosa, atractiva y a veces frá-

gil, mujer).

La obra Revelaciones es de lectura fácil; la narración es fluida, bien estructura-

da; se sabe narrar lo que se cuenta; el lenguaje en sentido general es sencillo,

intelegible, claro, diáfano, con algunos diálogos cortos y precisos que rompen

cualquier amago de monotonía y que en ningún momento asoma el aburrimiento.

Sin embargo la característica fundamental de este texto es el choque constante

entre realidad y ficción, entre lo creíble y lo increíble. Los mismos autores sin

saberlo lo confiesan. Hay cosas que parecen “locura” dicen, como “sentarse en

el aire” (página 42). En esta misma página y en la siguiente se logra captar “el

espíritu mágico del Corral de los Indios, mismo espíritu que propalan los niños

del lugar y los hombres y mujeres que habitan sus alrededores, todos ellos sin lu-

gar a dudas, descendientes históricos de nuestros antepasados indígenas.

En Revelaciones hay entonces una contradicción constante entre realidad e irrea-

lidad, vale decir entre lo dialéctico y creíble, lo metafísico y fantástico, con predo-

minio de esto último. Aparecen fotos reales con montajes de figuras irreales; fi--

guras fantasmagóricas que remedan alienígenas contemplando el panorama nacio-

nal en un Pico Duarte diagramado e irreal. En resumen presentan esas dos catego-

rías filosóficas que intentan explicar a la naturaleza y al Hombre.

A veces los autores no saben qué explicación lógica darle a algo que cuentan:

“…pude ver como resbalaban dos transparentes lágrimas que se convirtieron en

diamantes al golpear la árida tierra que se cuarteaba por doquier…” (pág.44)

O como cuando asombran al lector con un acto de levitación en el mismo centro

del Corral de los Indios: “…no bien llegamos al centro del descuidado terreno

cuando resbalé; manoseé el aire tratando de agarrarme de algo pero estaba visto

que mi caída sería aparatosa e inevitable. Pero no caí al duro, seco y polvoriento

terreno; en vez de eso comencé a elevarme…”(pág.35).

Como propuesta filosófica idealista que es, divide el mundo en dos: Un pequeño

grupo de privilegiados, elegidos o predestinados, y el resto de la humanidad, esa

que “no quiere arrepentirse de sus pecados”, caldo de cultivo de la perdición

eterna. La obra con su “prédica” intenta atraernos al mundo de “los elegidos”.

Ya desde la misma dedicatoria hay una frase sugestiva que no debemos pasar

desapercibida: “…a nuestros antepasados, por escogernos para esta delicada ta-

rea…”

Desde el inicio pues, se nos introduce en lo misterioso y sagrado de la vida. Lo

sagrado (vale decir la divinidad) siempre fue guardado en los templos como

misterio sólo asequible al sumo sacerdote, al intemediario entre los Dioses y los

hombres. Siempre hubo muchos Dioses hasta que el mismo hombre lo redujo a

uno. El fuego por ejemplo fue “sagrado” y como tal, colocado lejos del alcance

de los hombres que no tenían el privilegio de poseerlo. Cuando Prometeo se roba

el fuego sagrado para darlo a “los hombres”, paga bien caro su osadía. Los depo-

sitarios del fuego sagrado, las autoridades que detentan el “poder” temporal, lo

lo atan a una roca y lo exponen a los buitres y otras aves de rapiña para que le

devoren las entrañas. Esta fue una gran lección para el resto de los humanos, sólo

que ella reprodujo entonces muchos Prometeo.

Esta “idea” de elegidos y predestinados hace tiempo ha venido echando raíces

en muchos dirigentes entre ellos “los políticos dominicanos”. Algunos se creen

“elegidos” y más inteligentes que los demás, que sin ellos “se hundiría el país”;

son representantes de la misma filosofía idealista y falsa. Su discurso como el

discurso del Caonabó de los autores, no es otro que el de la prédica del miedo,

el apocalipsis y la hecatombe como método de asegurar su permanencia en el

poder. Desde luego que ése, no es nuestro Caonabo histórico.

No deja de ser coincidencialmente interesante, una advertencia de los autores

de este nuevo libro sanjuanero: “Si el Hombre –dicen en la página 54-56- se

crece y se siente superior a sus semejantes por su poder, pierde la perspectiva,

se equivoca de camino y en vez de seguir ascendiendo empieza a descender to-

mando el camino del abismo”. ¡Diablo! parece una profesía próxima a cumplir-

se el 16 de Mayo del 2008.

¿Qué es lo que en realidad intentan decirnos los autores de Revelaciones? Nos

parece que tratan de mostrarnos un “manual semiótico” de espiritualidad. Pre-

tenden hacernos ver “…simbiosis de lo espiritual, realismo y un sentido que

han dado en llamar sub-real…”(pág.5), y presentarnos “…sueños expresados

como realidades tangibles…”(pág.6).

Esta ficción de hacer levitar a Andrés en el centro del Corral de los Indios, re-

afirma la creencia que todo el mundo tiene aunque desde diferentes puntos de

vista: Que el Corral de los Indios tiene una gran fuerza magnética desde donde

se puede incluso observar el universo; una fuerza espiritual, un misterio, donde

permanentemente concurren espíritus como los de Anacaona y Caonabo en una

demostración de “mediumnidad” con nuestros antepasados cuyos descendientes

directos son nuestros campesinos de hoy.. Baste mencionar que en una de las ori-

llas del Corral, está omnipresente “Amantina”, una servidora de misterio en cu-

yo altar Anacaona y Liborio no faltan, jugando un papel prominente.

En la página 56 se intenta desarrollar una teoría de la re-encarnación, una tesis

platónica de la separación entre el cuerpo (materia) y el alma (espíritu).

Hace ya más de 2,300 años, Platón (427-347 a.n.e.), filósofo griego padre del

Idealismo Filosófico, creó con su cerebro esta dualidad. Creó lo que él denominó

“pneuma” (o “espíritu”). Contrario a Alcmeón de Crotona (500 a.n.e.) primer

autor de un libro de Anatomía y primero en disecar cadáveres de animales, soste-

nedor de que “el cerebro era el órgano dirigente del organismo humano”, Platón

aseveraba que los órganos dirigentes eran tres: Corazón, Hígado y Cerebro. En

cada uno de ellos hacía “residir” un “pneuma” o “espíritu”, que era lo que daba

vida -según Platón- al cuerpo.. Enseñaba que el organismo era la unión de una

parte material (el cuerpo) y otra espiritual (“pneuma, espíritu o alma, que nunca

moría).

Su mejor discípulo, Aristóteles (384-322 a.n.e.) considerado el más grande y ge-

nial filósofo de todos los tiempos, lo contradijo. Aunque era dualista como su

maestro, a diferencia de éste, sostenía que “cuando el cuerpo moría lo hacía tam--

bién el espíritu”.

Después, hasta nuestros días, no ha habido más que repetición, sobre todo de las

religiones. De modo que el concepto de cuerpo y espíritu (alma) de la Iglesia Ca-

tólica no es más que una copia al carbón de Platón y Aristóteles, tomando de és-

te último sólo lo que convenía a su prédica ya que poseía una teoría contundente

en contra de la religión y fue lo que dejó como una sentencia o axioma: “Omne

animale ex animali” (“Todo animal, procede de animal”), siendo el padre de la

Embriología y de la Anatomía Comparada. Para Aristóteles, todo animal –y el

Hombre lo era-, procedía de huevo. El Hombre, después lo supimos, no era más

que el resultado de la unión de un espermatozoide y un óvulo que formaban un

huevo fecundado o cigoto. La hipótesis de Adán y Eva de la religión, se vino aba-

jo. En este tipo de razonamiento (dialéctico) consistía el materialismo de Aristóte-

les.

En la obra que comentamos se sostiene que “…el alma y el aire tienen una estruc-

tura parecida…” (pág.57). Esto no es más que repetición de algo que dijo Platón

hace ya miles de años. No ha de extrañarnos ya que Platón hemos dicho, es el pa-

dre del Idealismo, o lo que es lo mismo de la Metafísica o “ciencia” que estudia a

Dios (Teología) y al “Ser” (Ontología).

La palabra griega “pneuma”, significa “aire”. De ese vocablo proviene la palabra

española “neumático” que la contiene íntegra. ¿Qué es un neumático sino un tu-

bo de goma lleno de aire que junto con la llanta de caucho forman la rueda de un

vehículo?

III PARTE

Neumático entonces es algo (materia) con aire, así como para Platón el organismo

humano no era más que algo (materia) con aire (pneuma o espíritu).

Para los autores de Revelaciones “…el aire y el alma tienen una estructura pare-

cida. El aire está compuesto aproximadamente de un 80% de nitrógeno y un 20%

de oxígeno. El alma está compuesta de un 80% de Osvav y un 20% de Et-yn…”

(pág.57). Conocemos por otra parte, de personas que han intentado “pesar”el alma.

La primera parte del pensamiento anterior no es más que parte de la teoría

de “Gaia”, que presenta el planeta tierra y todo lo que en ella existe como

un “organismo vivo”. Ella existe porque la proporción de nitrógeno y oxí-

geno (80% y 20%) era la necesaria para su existencia; bastaba con una in-

significante cantidad de un 1% en la variación de uno de esos gases (O2),

para que se produjese un gran incendio que hubiera consumido todo lo crea-

do.

Recordamos en este sentido que la Ciencia ha recogido –al menos en los Es-

tados Unidos de Norteamérica- unos seis casos los que ha dado en llamar

“autocombustión”. Mediante ésta, una persona viva sin haberse quemado

ni estar cercana a ninguna llama (sentado por ejemplo en su habitación leyen-

do), se ha consumido espontáneamente quedando tan sólo sus cenizas en la

silla donde se encontraba. Fenómeno misterioso para el cual no tiene aún

una explicación lógica. En ese mismo fenómeno se basa la teoría de “Gaia”,

cuyo nombre se refiere a una diosa antigua.

La segunda parte de su postulado “…el alma está compuesta de un 80% de

Oslav y de un 20% de Et-yn…”) no es más que un invento, una ficción, un

simple juego de palabras, un pre-juicio metafísico, una ilusión. Porque la

Metafísica es eso: Ilusión. Un invento. Una pseudo-ciencia que se crea jui--

cios previos de los cuales parte para luego intentar demostrar lo que nunca

podrá demostrar; por eso la dialéctica como verdadera ciencia le lleva mu--

chos cuerpos de ventaja en la carrera de explicar la Naturaleza y al Hombre.

La dialéctica parte de la tesis: “Todo lo que existe es Materia”. Como sa-

bemos, la característica fundamental de la Materia es el Movimiento, luego

el Movimiento es Cambio, o lo que es lo mismo, Función de la Materia. To-

do lo existente está en continuo, en constante, en eterno movimiento. Forma

y Función están unidos, constituyen una “unidad” dialéctica. Ninguna de es-

tas categorías existen por separado. Nada existe en la Naturaleza que sea está-

tico, inamovible. Todo se mueve. Todo cambia. Heráclito, padre de la dialéc-

tica, anterior a Platón, lo dijo ya desde la antigüedad: “Todo fluye”. “Nadie

se baña dos veces en el mismo río”. Uno es, y no es. Uno existe en el cambio,

en la constante transformación. Un libro “sagrado” lo reconoce en esta expre-

sión: “Polvo eres, y en polvo te convertirás”.

¿Cuál químico determinó la “composición” del alma en osvav y et-yn?

¿Qué es osvav, y qué et-yn? Sencillo: Un invento. Un juicio previo. Como

decir: ¡Hágase la luz!, y la luz queda hecha. Como decir: ¡Hágase Osvav! Y

también Osvav, queda hecho. En eso consiste la Metafísica. En emitir jui-

cios en esa línea de pensamiento, que sus seguidores llaman “Ciencia”, pe-

ro que los verdaderos científicos llaman Pseudo-Ciencia, ya que no puede

demostrar nada (es decir, algo) mediante la experimentación y la repeti--

ción universal de lo experimentado.

Los autores dicen que “…el destino del alma es seguir avanzando hasta la

presencia del Supremo…” (pág.58). Y agregan: “…el camino de regreso al

Padre está sembrado de dificultades, no es fácil llegar al Supremo si se ve

desde la perspectiva del pecado…”

Esta idea de una “Racionalidad Superior” (el Supremo), hacia la cual se

dirige el Ser Humano, el Hombre, es de Aristóteles, y en eso consiste la

parte de la Filosofía llamada Teleología (del griego “telos”, que quiere de-

cir, finalidad). Es Aristóteles quien crea la teoría de la Finalidad del Ser.

Y el “Vitalismo”, o concepto del “hálito vital”, del “hálito de vida” que

reside en cada una de las partes del organismo o cuerpo humano.

“El infierno no es lo que hasta ahora nos ha sido enseñado; para entender

el infierno, tienes que conocer la naturaleza del espíritu, del hálito de vida”

(pág.57).

Si observamos lo que plantea el libro Revelaciones, veremos que en más

de dos mil años de Historia no ha habido ni siquiera modificación de los

términos de los antiguos filósofos. En definitiva el Pensamiento no se mo-

difica tan fácil como relativamente fácil la tecnología modifica a la Mate-

ria misma.

“Los sueños son revelaciones” y “las revelaciones sueños”. En esto consiste

la base ideológica del libro. También en eso se basa la religión católica y la

cristiana en general. Lo que sabemos de Dios y del Ser, es decir de la Divi-

nidad, entra por esa vía en nosotros, pobres mortales. Eso enseña además

la Metafísica. El conocimiento nos viene del Creador, del Supremo, por me-

dio de las “revelaciones”. Sólo una élite, un grupo de privilegiados, de elegi-

dos, tienen el privilegio de hablar con Dios.

Adán (un Hombre, una Materia) se queja de su soledad en el Paraíso Terre-

nal y habla con Dios (un espíritu, una anti-Materia). Moisés, un elegido, un

profeta, habla con Dios en el desierto (entonces tenía Dios forma de “zarza

ardiente”; dice un rabino judío contemporáneo, que “Dios no tiene “forma”).

¿Cómo habla una bola de fuego con un hombre? ¿Cómo nos explica la Meta-

física este problema? Todos los miserables de la tierra se quejan de su situa-

ción, están siendo inmisericordemente explotado por sus iguales, por sus se-

mejantes que se sienten superiores a ellos y desearían hablar con Dios, expo-

nerle sus quejas. ¿Quién los ayuda a comunicarse con El?¿Quién se apiada de

ellos?¿Quién destruye y hecha del paraíso terrenal a los diabólicos, a los satá-

nicos explotadores y a los gobernantes desalmados y ambiciosos que los ex –

primen y se quedan con toda su riqueza, con su “hálito vital”? ¿Qué respues-

ta tiene la Metafísica para este problema fundamental de la Humanidad?

Un ángel habla con un carpintero llamado José, marido de una mujer llama-

da María. Su mujer está embarazada y él tiene duda de su paternidad ya que no

ha ayuntado con ella antes de ese embarazo. ¿Cómo habla un ángel (un espíritu)

con un hombre (que es pura materia) lleno de dudas para convencerlo? “Lo que

ocurre en María, es obra del Espíritu Santo”, le dice. ¿Cómo embaraza un espí-

tu a una mujer virgen? (Hay noticias en nuestros días de “muertos” que se acues-

tan con mujeres y las poseen; las mismas mujeres han sido testigas de eso).

La Ciencia, la dialéctica, explica un embarazo de la siguiente forma: “El

hombre deposita su semen (simiente, semilla) en la semilla de la mujer, y

se forma una semilla fecundada, un huevo fecundado. “Omne animale ex –

animali”. “Todo animal procede de huevo” (Aristóteles) ¿Cómo lo explica

la Metafísica?

Liborio Mateo, un campesino pobre y analfabeto desaparece; va al cielo a

hablar con Dios, montado en un caballo alado blanco guiado por el arcángel

Miguel. Dios le dice: “Regresa a la tierra a curar y a hacer el bien a tus gen-

tes”. Regresa, y empieza a hacer lo que le dijo Dios. Los sacerdotes católi-

cos –representantes de Dios en la tierra- y la clase burguesa sanjuanera po-

seedora del “fuego sagrado del conocimiento”, les niegan ese derecho, les

dicen que no es más que un alucinado. Un demente. Un Dios espúreo, barri-

gón y bebedor.

¿Cuál es la diferencia entre Adán (el del paraíso terrenal), Moisés (el del de-

sierto), el ángel que habla con José el carpintero y le quita sus dudas, los án-

geles, que bajo forma de “humanos” hablan con el Lot bíblico en Sodoma

y que al ser notados por los habitantes de aquella ciudad, le piden a Lot “so-

domizarlos”, a lo cual se niega este hijo de Dios, ofreciéndole en cambio a

sus hijas para que ayunten con ellas? ¿O los ángeles guardaespaldas de un

querido amigo que decidió servirle con sus conocimientos y con su ciencia

al gobierno de turno y que sus enemigos intolerantes atentaron contra su vida

disparando sobre él más de diez balas, y ninguna lo impactó porque “ sus án-

geles de la guarda” desviaron los tiros”? ¿Cuál es la diferencia entre todos es-

tos contacto con la divinidad de otros, que no es aceptada en Liborio Mateo?

¿Por qué cuando los “americanos”dispararon sobre Liborio y sus campesinos

en la Hoya del Infierno en plena Cordillera Central, las balas no fueron con--

vertidas en algodón como era el pacto con las legiones de ángeles?

¡Cuántas preguntas nos gustaría nos contestara la Metafísica!

Estos son los choques irreconciliables entre el Materialismo Dialéctico y el

Idealismo o Metafísica.

Por último, a veces aparecen mensajes y prédicas terribles, fundamentalistas,

terroríficas en el libro Revelaciones que recuerdan sectas religiosas como los

Testigos de Jehová, quienes aseguran que “sólo ellos se salvarán del castigo

divino”. Veamos este pasaje de la página 48: “…Junto al cacique estaban al-

gunos iniciados, únicos sobrevivientes de la infernal catástrofe que borrara to-

do indicio de vida en Quizqueya…” Y también: “los incrédulos caían de rodi-

llas arrepentidos de su duro corazón; pero todos por igual perecían; temerosos

y desesperados los hombres clamaban a Dios por ayuda, pero Dios no les Escu-

chaba…”

Hace poco mi amiga antropóloga Fátima Portorreal me confesó que ella no

cree en el Dios cristiano; piensa que el Dios de los indios apaches es mejor

pues acoje en su seno a todos por igual; no mete miedo ni castiga y da libre

albedrío, pero lo que haga cada quien es asunto suyo y su premio o castigo es-

tá en sus propias acciones; al morir, su Dios los acoge a todos por igual.

Para cualquier humano –creyente o no-, predicar la existencia de un Dios al

cual “los hombres clamaban ayuda pero Dios no les escuchaba” es algo más

que cruel. Tenemos ejemplos, muchos ejemplos entre simples humanos o mor-

tales mejor que este tipo de Dios. El amor de las madres (hablo de las madres

verdaderas) es infinitamente mejor que el “amor” de ese Dios testaferro y ren-

coroso, resabioso e irascible.. El amor de madre lo perdona todo. Absoluta---

mente todo. No existe un pecado que no perdone una madre. Ni sacrificio que

no asuma como propio siendo ajeno. Sobre la faz de la tierra no existe algo

que no sea capaz de perdonar el amor de una madre.

Sin embargo, Dios no es capaz de hacer algo igual, tan sólo porque alguien

no cumplió con su voluntad dictatorial y egoísta. ¡Que sentimiento de mega-

lomanía tiene Dios!!Que Yo más hipertrofiado!

En verdad, en verdad os digo que Dios es una hechura a imagen y semejanza

del Hombre (·)

Pienso con honestidad que la cosmogonía taína, su lenguaje primitivo con el

que comunicaron sus ideas, no coincide con el modelo personal y contemporá-

neo de los autores de Revelaciones, en donde vemos cosas como “reencarna-

ciones”, “almas pecadoras juzgadas”, “revelaciones que toman cada día más

fuerza y que advierten qué pasará en el futuro”, “iniciados por ángeles terrena-

les”, “ángeles que vuelan la Isla”, “maestros ascendidos”, “lenguaje que antes

de esta Era, sólo lo dominaban los escogidos”, “privilegiados que traspasan el

umbral de este mundo”, “dimensiones”, “círculo de luz”, “gloria infinita”,

“mares y horizontes desconocidos que sólo pueden ser percibidos con los

ojos del alma”, en fin, de un mundo “ideal”, “prefabricado”, como tal vez sea

el sueño de la humanidad, pero sin terrores ni miedos agregados, sin apocalip-

sis aplastante que nos quite la fuerza, el hálito de vida de actuar, donde reine

sólo el amor entre los hombres. Amor de verdad. Amor grande. Amor que se

toque con las manos. Con el corazón y el cerebro. Dos de los tres órganos prin-

cipales de Platón. ¡Que importa que la inteligencia se adelante si el corazón se

queda!

(·) Nota: Posterior a escribir estos conceptos, escuché de boca de un rabino ju-

dío decir:”Dios no tiene forma; todas las formas como la gente percibe a Dios,

no es más que un Dios creado a imagen y semejanza del Hombre”. El rabino

pensaba que debía ser al revés, que el Hombre “fuera una creación a imagen y

semejanza de Dios”. Cada vez cobra más fuerza la creencia de que Dios es una

creación de la mente del Hombre. La antropología ha acumulado suficientes

datos en este sentido.

(··) El autor es médico-cirujano y profesor de Anatomía Humana (UASD)

REFLEXIONES SOBRE “REVELACIONES” EL LIBRO DE CARL VALENZUELA Y GINA

REFLEXIONES SOBRE “REVELACIONES” EL LIBRO DE CARL VALENZUELA Y GINA FARIAS

Sobieski De León Lazala

A: Gina y Carl, con respeto


Todo libro que asome a la luz desde las tinieblas de la ineditez, ha de ser bienvenido,
sobre todo si aparece en una ciudad como San Juan de la Maguana donde la indiferen-
cia –casi desprecio- mantiene a los creadores de textos literarios en el más vil de los
anonimatos y desamparos. Asumirse escritor y querer publicar una obra es entrar en el reino vergonzante de los pedigüeños. Nada más execrable para los vendedores de imágenes y autodenominados dirigentes de una sociedad que debía ser más justa y propagadora de valores e ideas.

“Revelaciones”, es el último libro aparecido en nuestra ciudad, bajo la doble autoría
de Carl Valenzuela y Gina Farías, sanjuaneros.

La obra es “clara como una lámpara; simple como un anillo”. Es un pequeño texto de
ochenta y ocho páginas con un tamaño de 9 x 16 centímetros a doble espacio, trece
páginas dedicadas a diagramas y fotos y un prólogo de cuatro páginas escrito por Sal-
vinia Caminero. Diríamos que es una tesis o propuesta metafísica hecha en formato de
libro. Aunque lo firman dos autores –suponemos que puestos de acuerdo entre sí-, la
obra está escrita en primera persona. Al leerla, se siente tan sólo el aliento de uno.
Múltiples expresiones prueban desde su inicio lo dicho anteriormente:

“…Se repetía de nuevo. Por tercera vez en una semana sucedía lo mismo. Me veía
pulsando el timbre de una puerta extraña…de un sector de Brooklyn nunca antes fre-
cuentado por mí…”(El Encuentro, pág.15)

Luego, quien narra, se repite en primera persona del singular: “…ante mí se desgarraba
el velo de una historia sin tiempo…coqueteando y danzando un extraño baile subyugan-
te y sensual, arrastrándome hacia el fondo de un torbellino sin fin…” (pág.53)
“…Anacaona me miró en silencio…” (idem) “…la voz grave y gutural de Caonabó, cortó mis descabellados pensamientos; me dijo: -Hijo mío, te hemos enviado…” (pág.45)
“…un nudo se hizo en mi garganta y sentía (yo) un dolor desgarrante en mi pecho…” (pág.44). “…Es cierto, estaba en mi casa y esos extraordinarios seres que tenía (yo) en el
frente eran los padres que me acogieron en ese entonces y me protegieron como a un hijo de sus entrañas…” (idem)

“Revelaciones”, es un libro metafísico. Lo reconocen sus autores. Por tanto, es un libro
polémico. ¿Por qué polémico? porque cuando se escribe se vende un producto llamado
ideas, pensamientos, vale decir, ideología.

Cuando en la Universidad Apec el escritor sanjuanero Guillermo Piña-Contreras convocó a la intelectualidad de Santo Domingo para discutir el tema “Los Intelectuales y el Poder”
(José Rafael Lantigua, Odalís Pérez, Manuel Nuñez, Antinoe Fiallo, Mukien Sang Beng,
Angela Hernández, el mismo Piña-Contreras, y otros tantos destacados intelectuales), lo
que allí escuchamos fue la más variada cantidad de opiniones, cada quien apertrechado
desde su particular interés. Odalís Pérez, fue el ave solitaria que defendió a rajatablas
que el intelectual no debía adocenarse al poder, que no debía venderse al gobierno de turno. Los libros no son entonces simplemente libros sino vehículos de discusión teórica y debate.“Revelaciones”, es un libro de éstos. Digo que es sencillo. Tan sencillo que un lector “fiebrudo” lo leería en un hora de un tirón. Yo lo leí con más calma, mucho más lento, con un lapicero y una hoja de maquinilla en blanco a mi lado. Cada frase del libro no me dejaba avanzar. Me obligaba a tomar apuntes.

La historia esta bien contada, bien planeada, con la integración del Corral de los Indios,
que los autores llaman unilateralmente (no sabemos basado en qué) “mal llamado Corral
de los Indios”. Intentan establecer como válido un nuevo nombre: Plaza Ceremonial Indígena, que hace ya cierto tiempo algunos intelectuales sanjuaneros de modo “afectivo” y “sentimental” propalan: No estamos de acuerdo con esta aseveración del libro. ¿Y la otra?¿la de Vallejuelo?¿No es también Plaza Ceremonial Indígena...de Vallejuelo? ¿Y la de Chacuey, no es acaso también Plaza Ceremonial Indígena?

La primera –la mayor-, sería Plaza Ceremonial Indígena…de Juan de Herrera, cuyo
nombre propio, histórico, es Corral de los Indios, puesto por los lugareños o pobladores
del lugar y no por los españoles de modo “despectivo” como sus propaladores creen erró-
nea y sentimentalmente. La crónica escrita por Sinecio Ramírez Suazo a este respecto la
cual compartimos, es además de didáctica, contundente. De modo que creemos que ya no
es posible a estas alturas cambiar ese nombre. Recordemos aquello de “Hospital Angelita”
y “Hospital Dr. Robert Read Cabral”. ¿Cómo nombra el pueblo a ese hospital de niños
de Santo Domingo a pesar de un decreto presidencial que anula el original?

Tomemos un ejemplo del mismísimo libro:

“Al llegar al centro del Corral de los Indios, Andrés resbaló y en vez de caer al suelo se
dio cuenta que flotaba…” Y otro ejemplo más que le salió del sub-conciente: “…Aún
estábamos en la cueva cuando me pareció ver en la distancia a Caonabó y Javier haciendo
extraños ritos en determinados puntos del Corral…”

He dicho que esta pequeña obra se presta a mucha polémica. Podríamos caracterizarla co--
mo una propuesta metafísica basada en la creencia de “revelaciones” mediante sueños, en
donde éstos no son tales sino una “supra-realidad” (¡otra “realidad” por encima de nuestra
propia realidad!), lo cual es “pura metafísica”, un enunciado falso incapaz de ser demostra-
do. Para un creyente, este enunciado es más que sencillo y lo resuelve en un segundo por
un acto de “fe”, que conforme a uno de los doctores de la Iglesia (Santo Tomás), la define
como “creer en lo que no se ve”. Y punto. Así, el problema es muy fácil de resolver. Pero
ello no quiere decir que esté resuelto. Si los “sueños” son una “supra-realidad” (y las “re-
velaciones” no son más que “sueños”), entonces es fácil entender que podamos hablar
con ángeles, con “maestros ascendidos”, con espíritus y con una “zarza ardiente”. Pura
ilusión de nuestra mente, es decir, de nuestro cerebro, el órgano dirigente del cuerpo hu-
mano dicho hace 2,500 años por el griego Alcmeón de Crotona, primer autor de un libro
de Anatomía y Disección.

Partiendo de un sueño -tres veces repetido-, Andrés, el protagonista, va a vivir con Javier
(un “maestro ascendido”, una especie de “ángel todopoderoso”) una serie de experiencias
absurdas e ilógicas para él (igual que para el lector), pero que al final quedará convencido
(no así el lector) de su “realidad”. Por obra y gracia de Javier, todo se le hará posible co-
mo en un acto de magia. Abordarán un avión en New York, sin tener dinero, con destino a
Santo Domingo, y desde allí viajarán a San Juan de la Maguana, pernoctando ambos –sin
dinero-, en el Hotel Maguana de esta ciudad. Al día siguiente partirán para el Corral de
los Indios y las cuevas de Seboruco. donde encontrarán una serie de petroglifos en las
cuevas que permitirán explicar el plan divino para los hombres. ¿Qué diferencia en esencia
existe entre esto y lo que explicó Liborio Mateo –El Maestro-, es su época histórica?
¡Ninguna!. ¿Por qué no se le creyó a Liborio Mateo cuando estuvo desaparecido, que viajó
al cielo montado en un caballo alado guiado por el arcángel Gabriel (este arcángel se parece
a “Javier”), y que estando en el cielo habló con Dios? ¿Que le dijo: “Regresa a la tierra a pre-
dicar y hacer el bien”. ¿Por qué lo de Moisés y la zarza ardiendo es verdad, una supra-verdad
y lo de Liborio no? ¿Por qué lo del ángel y el embarazo de María es verdad, y lo de Liborio
no lo es? Por qué alguien de la “divinidad” puede hablar con el José de María, y no con el
Liborio de la Maguana? ¿Por qué un “espíritu” puede embarazar a una mujer, y otro “espíritu” no puede levantar a una mujer inválida al conjuro de un buche de ron y las pala-
bras: “salga el mal y entre el bien”?

La metafísica no puede ser selectiva para unos casos, y para otros no. ¿No quedamos en que
era una “ciencia”?¿No es así como la definen sus defensores?

Sobre una historia de petroglifos los autores de “Revelaciones” insertarán una cosmogonía
hindú de reencarnaciones para “purificar” el alma de los pecadores, pondrán un poco de la
cosmovisión de la diosa Gaia, visión teórica de la tierra como “un organismo vivo” compues-
to de un 80% de nitrógeno y un 20% de oxígeno; extenderán la teoría de Gaia a una novedo-
sa “teoría del alma”, en donde ésta aparece compuesta de un 80% de Osvav y un 20% de
Et-yn (pág. 57)
El dato de los petroglifos de las cuevas de Seboruco es irreal, ya que en dichas cuevas no
existe un solo petroglifo. De haber sido así, la antropóloga Glennis Tavárez Maria, sub-direc-
tora de Museo del Hombre Dominicano, estuviera de pláceme, ya que desde hace tiempo,
busca petroglifos en cuevas dominicanas, y en particular en San Juan de la Maguana, una
zona que ha trabajado mucho.

Anacaona, Caonabo, los behiques taínos, y otros espíritus de nuestros ancestros, hablarán de
destrucción y miseria para su pueblo “si no se arrepienten de sus pecados”. Anuncian un nue-
vo apocalipsis como si la exterminación bajo la misma prédica en el siglo XVI por los exter-
minadores cristianos, no hubiera sido suficiente. En este sentido la obra es regresionista, españolizante y predicadora del terror y la destrucción, en otras palabras asistimos a la
re-encarnación de una etapa histórica ya superada.

La obra recuerda a Brian Weiss, psiquiatra regresionista norteamericano y escritor, autor de
las obras metafísicas: Vida Después de la Vida, Muchos Sabios, Muchas Vidas, y Lazos de Amor. Las experiencias de este psiquiatra usando el método de “regresiones” a etapas
o vidas anteriores de sus pacientes, lo llevó a la conclusión de que se trataba de pruebas de
re-encarnaciones de vidas pasadas y comunicaciones con “maestros ascendidos” o “espíritus”
Dicha filosofía de origen hindú ha despertado un gran interés en muchos inmigrantes de los Estados Unidos de Norteamérica en las últimas décadas. Si recordamos que “Revelaciones”
comienza tocando el timbre de una puerta extraña de un sector de Brooklyn, y que uno de
sus autores (Carl) vive en New York, es comprensible la similitud de sus obras, tanto en la forma como en la esencia, con el metafísico Brian Weiss. (Continuará)


REFLEXIONES SOBRE “REVELACIONES”
EL LIBRO DE CARL Y GINA
II PARTE

Sobieski De León Lazala


Si los autores se preguntan con honestidad qué deparará el porvenir a nues-
tro país Quisqueya y a sus habitantes y ellos mismos responden que “las inter-
pretaciones de los grandes misterios de los petroglifos cuidadosamente revela-
dos en su obra”, entonces estamos en presencia de una obra de ciencia-ficción
por no decir cargada de ingenuidad, algo así como el poder mágico-simbólico
de la mente de los niños. El lector debe estar advertido en este sentido. ¿Quién
en un momento dado de su vida no ha querido volver a ser niño, agobiado de
tantos problemas de adulto? Incluso sabemos por experiencia humana que si
existe una criatura perversa en la naturaleza, en la vida de los animales, esa cria-
tura es el Hombre (desde luego que incluida la hermosa, atractiva y a veces frá-
gil, mujer).

La obra Revelaciones es de lectura fácil; la narración es fluida, bien estructura-
da; se sabe narrar lo que se cuenta; el lenguaje en sentido general es sencillo,
intelegible, claro, diáfano, con algunos diálogos cortos y precisos que rompen
cualquier amago de monotonía y que en ningún momento asoma el aburrimiento.

Sin embargo la característica fundamental de este texto es el choque constante
entre realidad y ficción, entre lo creíble y lo increíble. Los mismos autores sin
saberlo lo confiesan. Hay cosas que parecen “locura” dicen, como “sentarse en
el aire” (página 42). En esta misma página y en la siguiente se logra captar “el
espíritu mágico del Corral de los Indios, mismo espíritu que propalan los niños
del lugar y los hombres y mujeres que habitan sus alrededores, todos ellos sin lu-
gar a dudas, descendientes históricos de nuestros antepasados indígenas.

En Revelaciones hay entonces una contradicción constante entre realidad e irrea-
lidad, vale decir entre lo dialéctico y creíble, lo metafísico y fantástico, con predo-
minio de esto último. Aparecen fotos reales con montajes de figuras irreales; fi--
guras fantasmagóricas que remedan alienígenas contemplando el panorama nacio-
nal en un Pico Duarte diagramado e irreal. En resumen presentan esas dos catego-
rías filosóficas que intentan explicar a la naturaleza y al Hombre.

A veces los autores no saben qué explicación lógica darle a algo que cuentan:
“…pude ver como resbalaban dos transparentes lágrimas que se convirtieron en
diamantes al golpear la árida tierra que se cuarteaba por doquier…” (pág.44)
O como cuando asombran al lector con un acto de levitación en el mismo centro
del Corral de los Indios: “…no bien llegamos al centro del descuidado terreno
cuando resbalé; manoseé el aire tratando de agarrarme de algo pero estaba visto
que mi caída sería aparatosa e inevitable. Pero no caí al duro, seco y polvoriento
terreno; en vez de eso comencé a elevarme…”(pág.35).

Como propuesta filosófica idealista que es, divide el mundo en dos: Un pequeño
grupo de privilegiados, elegidos o predestinados, y el resto de la humanidad, esa
que “no quiere arrepentirse de sus pecados”, caldo de cultivo de la perdición
eterna. La obra con su “prédica” intenta atraernos al mundo de “los elegidos”.
Ya desde la misma dedicatoria hay una frase sugestiva que no debemos pasar
desapercibida: “…a nuestros antepasados, por escogernos para esta delicada ta-
rea…”
Desde el inicio pues, se nos introduce en lo misterioso y sagrado de la vida. Lo
sagrado (vale decir la divinidad) siempre fue guardado en los templos como
misterio sólo asequible al sumo sacerdote, al intemediario entre los Dioses y los
hombres. Siempre hubo muchos Dioses hasta que el mismo hombre lo redujo a
uno. El fuego por ejemplo fue “sagrado” y como tal, colocado lejos del alcance
de los hombres que no tenían el privilegio de poseerlo. Cuando Prometeo se roba
el fuego sagrado para darlo a “los hombres”, paga bien caro su osadía. Los depo-
sitarios del fuego sagrado, las autoridades que detentan el “poder” temporal, lo
lo atan a una roca y lo exponen a los buitres y otras aves de rapiña para que le
devoren las entrañas. Esta fue una gran lección para el resto de los humanos, sólo
que ella reprodujo entonces muchos Prometeo.

Esta “idea” de elegidos y predestinados hace tiempo ha venido echando raíces
en muchos dirigentes entre ellos “los políticos dominicanos”. Algunos se creen
“elegidos” y más inteligentes que los demás, que sin ellos “se hundiría el país”;
son representantes de la misma filosofía idealista y falsa. Su discurso como el
discurso del Caonabó de los autores, no es otro que el de la prédica del miedo,
el apocalipsis y la hecatombe como método de asegurar su permanencia en el
poder. Desde luego que ése, no es nuestro Caonabo histórico.

No deja de ser coincidencialmente interesante, una advertencia de los autores
de este nuevo libro sanjuanero: “Si el Hombre –dicen en la página 54-56- se
crece y se siente superior a sus semejantes por su poder, pierde la perspectiva,
se equivoca de camino y en vez de seguir ascendiendo empieza a descender to-
mando el camino del abismo”. ¡Diablo! parece una profesía próxima a cumplir-
se el 16 de Mayo del 2008.

¿Qué es lo que en realidad intentan decirnos los autores de Revelaciones? Nos
parece que tratan de mostrarnos un “manual semiótico” de espiritualidad. Pre-
tenden hacernos ver “…simbiosis de lo espiritual, realismo y un sentido que
han dado en llamar sub-real…”(pág.5), y presentarnos “…sueños expresados
como realidades tangibles…”(pág.6).

Esta ficción de hacer levitar a Andrés en el centro del Corral de los Indios, re-
afirma la creencia que todo el mundo tiene aunque desde diferentes puntos de
vista: Que el Corral de los Indios tiene una gran fuerza magnética desde donde
se puede incluso observar el universo; una fuerza espiritual, un misterio, donde
permanentemente concurren espíritus como los de Anacaona y Caonabo en una
demostración de “mediumnidad” con nuestros antepasados cuyos descendientes
directos son nuestros campesinos de hoy.. Baste mencionar que en una de las ori-
llas del Corral, está omnipresente “Amantina”, una servidora de misterio en cu-
yo altar Anacaona y Liborio no faltan, jugando un papel prominente.

En la página 56 se intenta desarrollar una teoría de la re-encarnación, una tesis
platónica de la separación entre el cuerpo (materia) y el alma (espíritu).

Hace ya más de 2,300 años, Platón (427-347 a.n.e.), filósofo griego padre del
Idealismo Filosófico, creó con su cerebro esta dualidad. Creó lo que él denominó
“pneuma” (o “espíritu”). Contrario a Alcmeón de Crotona (500 a.n.e.) primer
autor de un libro de Anatomía y primero en disecar cadáveres de animales, soste-
nedor de que “el cerebro era el órgano dirigente del organismo humano”, Platón
aseveraba que los órganos dirigentes eran tres: Corazón, Hígado y Cerebro. En
cada uno de ellos hacía “residir” un “pneuma” o “espíritu”, que era lo que daba
vida -según Platón- al cuerpo.. Enseñaba que el organismo era la unión de una
parte material (el cuerpo) y otra espiritual (“pneuma, espíritu o alma, que nunca
moría).
Su mejor discípulo, Aristóteles (384-322 a.n.e.) considerado el más grande y ge-
nial filósofo de todos los tiempos, lo contradijo. Aunque era dualista como su
maestro, a diferencia de éste, sostenía que “cuando el cuerpo moría lo hacía tam--
bién el espíritu”.

Después, hasta nuestros días, no ha habido más que repetición, sobre todo de las
religiones. De modo que el concepto de cuerpo y espíritu (alma) de la Iglesia Ca-
tólica no es más que una copia al carbón de Platón y Aristóteles, tomando de és-
te último sólo lo que convenía a su prédica ya que poseía una teoría contundente
en contra de la religión y fue lo que dejó como una sentencia o axioma: “Omne
animale ex animali” (“Todo animal, procede de animal”), siendo el padre de la
Embriología y de la Anatomía Comparada. Para Aristóteles, todo animal –y el
Hombre lo era-, procedía de huevo. El Hombre, después lo supimos, no era más
que el resultado de la unión de un espermatozoide y un óvulo que formaban un
huevo fecundado o cigoto. La hipótesis de Adán y Eva de la religión, se vino aba-
jo. En este tipo de razonamiento (dialéctico) consistía el materialismo de Aristóte-
les.
En la obra que comentamos se sostiene que “…el alma y el aire tienen una estruc-
tura parecida…” (pág.57). Esto no es más que repetición de algo que dijo Platón
hace ya miles de años. No ha de extrañarnos ya que Platón hemos dicho, es el pa-
dre del Idealismo, o lo que es lo mismo de la Metafísica o “ciencia” que estudia a
Dios (Teología) y al “Ser” (Ontología).

La palabra griega “pneuma”, significa “aire”. De ese vocablo proviene la palabra
española “neumático” que la contiene íntegra. ¿Qué es un neumático sino un tu-
bo de goma lleno de aire que junto con la llanta de caucho forman la rueda de un
vehículo?


III PARTE


Neumático entonces es algo (materia) con aire, así como para Platón el organismo
humano no era más que algo (materia) con aire (pneuma o espíritu).

Para los autores de Revelaciones “…el aire y el alma tienen una estructura pare-
cida. El aire está compuesto aproximadamente de un 80% de nitrógeno y un 20%
de oxígeno. El alma está compuesta de un 80% de Osvav y un 20% de Et-yn…”
(pág.57). Conocemos por otra parte, de personas que han intentado “pesar”el alma.

La primera parte del pensamiento anterior no es más que parte de la teoría
de “Gaia”, que presenta el planeta tierra y todo lo que en ella existe como
un “organismo vivo”. Ella existe porque la proporción de nitrógeno y oxí-
geno (80% y 20%) era la necesaria para su existencia; bastaba con una in-
significante cantidad de un 1% en la variación de uno de esos gases (O2),
para que se produjese un gran incendio que hubiera consumido todo lo crea-
do.
Recordamos en este sentido que la Ciencia ha recogido –al menos en los Es-
tados Unidos de Norteamérica- unos seis casos los que ha dado en llamar
“autocombustión”. Mediante ésta, una persona viva sin haberse quemado
ni estar cercana a ninguna llama (sentado por ejemplo en su habitación leyen-
do), se ha consumido espontáneamente quedando tan sólo sus cenizas en la
silla donde se encontraba. Fenómeno misterioso para el cual no tiene aún
una explicación lógica. En ese mismo fenómeno se basa la teoría de “Gaia”,
cuyo nombre se refiere a una diosa antigua.

La segunda parte de su postulado “…el alma está compuesta de un 80% de
Oslav y de un 20% de Et-yn…”) no es más que un invento, una ficción, un
simple juego de palabras, un pre-juicio metafísico, una ilusión. Porque la
Metafísica es eso: Ilusión. Un invento. Una pseudo-ciencia que se crea jui--
cios previos de los cuales parte para luego intentar demostrar lo que nunca
podrá demostrar; por eso la dialéctica como verdadera ciencia le lleva mu--
chos cuerpos de ventaja en la carrera de explicar la Naturaleza y al Hombre.

La dialéctica parte de la tesis: “Todo lo que existe es Materia”. Como sa-
bemos, la característica fundamental de la Materia es el Movimiento, luego
el Movimiento es Cambio, o lo que es lo mismo, Función de la Materia. To-
do lo existente está en continuo, en constante, en eterno movimiento. Forma
y Función están unidos, constituyen una “unidad” dialéctica. Ninguna de es-
tas categorías existen por separado. Nada existe en la Naturaleza que sea está-
tico, inamovible. Todo se mueve. Todo cambia. Heráclito, padre de la dialéc-
tica, anterior a Platón, lo dijo ya desde la antigüedad: “Todo fluye”. “Nadie
se baña dos veces en el mismo río”. Uno es, y no es. Uno existe en el cambio,
en la constante transformación. Un libro “sagrado” lo reconoce en esta expre-
sión: “Polvo eres, y en polvo te convertirás”.

¿Cuál químico determinó la “composición” del alma en osvav y et-yn?
¿Qué es osvav, y qué et-yn? Sencillo: Un invento. Un juicio previo. Como
decir: ¡Hágase la luz!, y la luz queda hecha. Como decir: ¡Hágase Osvav! Y
también Osvav, queda hecho. En eso consiste la Metafísica. En emitir jui-
cios en esa línea de pensamiento, que sus seguidores llaman “Ciencia”, pe-
ro que los verdaderos científicos llaman Pseudo-Ciencia, ya que no puede
demostrar nada (es decir, algo) mediante la experimentación y la repeti--
ción universal de lo experimentado.

Los autores dicen que “…el destino del alma es seguir avanzando hasta la
presencia del Supremo…” (pág.58). Y agregan: “…el camino de regreso al
Padre está sembrado de dificultades, no es fácil llegar al Supremo si se ve
desde la perspectiva del pecado…”
Esta idea de una “Racionalidad Superior” (el Supremo), hacia la cual se
dirige el Ser Humano, el Hombre, es de Aristóteles, y en eso consiste la
parte de la Filosofía llamada Teleología (del griego “telos”, que quiere de-
cir, finalidad). Es Aristóteles quien crea la teoría de la Finalidad del Ser.
Y el “Vitalismo”, o concepto del “hálito vital”, del “hálito de vida” que
reside en cada una de las partes del organismo o cuerpo humano.

“El infierno no es lo que hasta ahora nos ha sido enseñado; para entender
el infierno, tienes que conocer la naturaleza del espíritu, del hálito de vida”
(pág.57).

Si observamos lo que plantea el libro Revelaciones, veremos que en más
de dos mil años de Historia no ha habido ni siquiera modificación de los
términos de los antiguos filósofos. En definitiva el Pensamiento no se mo-
difica tan fácil como relativamente fácil la tecnología modifica a la Mate-
ria misma.
“Los sueños son revelaciones” y “las revelaciones sueños”. En esto consiste
la base ideológica del libro. También en eso se basa la religión católica y la
cristiana en general. Lo que sabemos de Dios y del Ser, es decir de la Divi-
nidad, entra por esa vía en nosotros, pobres mortales. Eso enseña además
la Metafísica. El conocimiento nos viene del Creador, del Supremo, por me-
dio de las “revelaciones”. Sólo una élite, un grupo de privilegiados, de elegi-
dos, tienen el privilegio de hablar con Dios.

Adán (un Hombre, una Materia) se queja de su soledad en el Paraíso Terre-
nal y habla con Dios (un espíritu, una anti-Materia). Moisés, un elegido, un
profeta, habla con Dios en el desierto (entonces tenía Dios forma de “zarza
ardiente”; dice un rabino judío contemporáneo, que “Dios no tiene “forma”).
¿Cómo habla una bola de fuego con un hombre? ¿Cómo nos explica la Meta-
física este problema? Todos los miserables de la tierra se quejan de su situa-
ción, están siendo inmisericordemente explotado por sus iguales, por sus se-
mejantes que se sienten superiores a ellos y desearían hablar con Dios, expo-
nerle sus quejas. ¿Quién los ayuda a comunicarse con El?¿Quién se apiada de
ellos?¿Quién destruye y hecha del paraíso terrenal a los diabólicos, a los satá-
nicos explotadores y a los gobernantes desalmados y ambiciosos que los ex –
primen y se quedan con toda su riqueza, con su “hálito vital”? ¿Qué respues-
ta tiene la Metafísica para este problema fundamental de la Humanidad?

Un ángel habla con un carpintero llamado José, marido de una mujer llama-
da María. Su mujer está embarazada y él tiene duda de su paternidad ya que no
ha ayuntado con ella antes de ese embarazo. ¿Cómo habla un ángel (un espíritu)
con un hombre (que es pura materia) lleno de dudas para convencerlo? “Lo que
ocurre en María, es obra del Espíritu Santo”, le dice. ¿Cómo embaraza un espí-
tu a una mujer virgen? (Hay noticias en nuestros días de “muertos” que se acues-
tan con mujeres y las poseen; las mismas mujeres han sido testigas de eso).

La Ciencia, la dialéctica, explica un embarazo de la siguiente forma: “El
hombre deposita su semen (simiente, semilla) en la semilla de la mujer, y
se forma una semilla fecundada, un huevo fecundado. “Omne animale ex –
animali”. “Todo animal procede de huevo” (Aristóteles) ¿Cómo lo explica
la Metafísica?

Liborio Mateo, un campesino pobre y analfabeto desaparece; va al cielo a
hablar con Dios, montado en un caballo alado blanco guiado por el arcángel
Miguel. Dios le dice: “Regresa a la tierra a curar y a hacer el bien a tus gen-
tes”. Regresa, y empieza a hacer lo que le dijo Dios. Los sacerdotes católi-
cos –representantes de Dios en la tierra- y la clase burguesa sanjuanera po-
seedora del “fuego sagrado del conocimiento”, les niegan ese derecho, les
dicen que no es más que un alucinado. Un demente. Un Dios espúreo, barri-
gón y bebedor.

¿Cuál es la diferencia entre Adán (el del paraíso terrenal), Moisés (el del de-
sierto), el ángel que habla con José el carpintero y le quita sus dudas, los án-
geles, que bajo forma de “humanos” hablan con el Lot bíblico en Sodoma
y que al ser notados por los habitantes de aquella ciudad, le piden a Lot “so-
domizarlos”, a lo cual se niega este hijo de Dios, ofreciéndole en cambio a
sus hijas para que ayunten con ellas? ¿O los ángeles guardaespaldas de un
querido amigo que decidió servirle con sus conocimientos y con su ciencia
al gobierno de turno y que sus enemigos intolerantes atentaron contra su vida
disparando sobre él más de diez balas, y ninguna lo impactó porque “ sus án-
geles de la guarda” desviaron los tiros”? ¿Cuál es la diferencia entre todos es-
tos contacto con la divinidad de otros, que no es aceptada en Liborio Mateo?
¿Por qué cuando los “americanos”dispararon sobre Liborio y sus campesinos
en la Hoya del Infierno en plena Cordillera Central, las balas no fueron con--
vertidas en algodón como era el pacto con las legiones de ángeles?

¡Cuántas preguntas nos gustaría nos contestara la Metafísica!

Estos son los choques irreconciliables entre el Materialismo Dialéctico y el
Idealismo o Metafísica.

Por último, a veces aparecen mensajes y prédicas terribles, fundamentalistas,
terroríficas en el libro Revelaciones que recuerdan sectas religiosas como los
Testigos de Jehová, quienes aseguran que “sólo ellos se salvarán del castigo
divino”. Veamos este pasaje de la página 48: “…Junto al cacique estaban al-
gunos iniciados, únicos sobrevivientes de la infernal catástrofe que borrara to-
do indicio de vida en Quizqueya…” Y también: “los incrédulos caían de rodi-
llas arrepentidos de su duro corazón; pero todos por igual perecían; temerosos
y desesperados los hombres clamaban a Dios por ayuda, pero Dios no les Escu-
chaba…”
Hace poco mi amiga antropóloga Fátima Portorreal me confesó que ella no
cree en el Dios cristiano; piensa que el Dios de los indios apaches es mejor
pues acoje en su seno a todos por igual; no mete miedo ni castiga y da libre
albedrío, pero lo que haga cada quien es asunto suyo y su premio o castigo es-
tá en sus propias acciones; al morir, su Dios los acoge a todos por igual.
Para cualquier humano –creyente o no-, predicar la existencia de un Dios al
cual “los hombres clamaban ayuda pero Dios no les escuchaba” es algo más
que cruel. Tenemos ejemplos, muchos ejemplos entre simples humanos o mor-
tales mejor que este tipo de Dios. El amor de las madres (hablo de las madres
verdaderas) es infinitamente mejor que el “amor” de ese Dios testaferro y ren-
coroso, resabioso e irascible.. El amor de madre lo perdona todo. Absoluta---
mente todo. No existe un pecado que no perdone una madre. Ni sacrificio que
no asuma como propio siendo ajeno. Sobre la faz de la tierra no existe algo
que no sea capaz de perdonar el amor de una madre.

Sin embargo, Dios no es capaz de hacer algo igual, tan sólo porque alguien
no cumplió con su voluntad dictatorial y egoísta. ¡Que sentimiento de mega-
lomanía tiene Dios!!Que Yo más hipertrofiado!

En verdad, en verdad os digo que Dios es una hechura a imagen y semejanza
del Hombre (•)

Pienso con honestidad que la cosmogonía taína, su lenguaje primitivo con el
que comunicaron sus ideas, no coincide con el modelo personal y contemporá-
neo de los autores de Revelaciones, en donde vemos cosas como “reencarna-
ciones”, “almas pecadoras juzgadas”, “revelaciones que toman cada día más
fuerza y que advierten qué pasará en el futuro”, “iniciados por ángeles terrena-
les”, “ángeles que vuelan la Isla”, “maestros ascendidos”, “lenguaje que antes
de esta Era, sólo lo dominaban los escogidos”, “privilegiados que traspasan el
umbral de este mundo”, “dimensiones”, “círculo de luz”, “gloria infinita”,
“mares y horizontes desconocidos que sólo pueden ser percibidos con los
ojos del alma”, en fin, de un mundo “ideal”, “prefabricado”, como tal vez sea
el sueño de la humanidad, pero sin terrores ni miedos agregados, sin apocalip-
sis aplastante que nos quite la fuerza, el hálito de vida de actuar, donde reine
sólo el amor entre los hombres. Amor de verdad. Amor grande. Amor que se
toque con las manos. Con el corazón y el cerebro. Dos de los tres órganos prin-
cipales de Platón. ¡Que importa que la inteligencia se adelante si el corazón se
queda!

(•) Nota: Posterior a escribir estos conceptos, escuché de boca de un rabino ju-
dío decir:”Dios no tiene forma; todas las formas como la gente percibe a Dios,
no es más que un Dios creado a imagen y semejanza del Hombre”. El rabino
pensaba que debía ser al revés, que el Hombre “fuera una creación a imagen y
semejanza de Dios”. Cada vez cobra más fuerza la creencia de que Dios es una
creación de la mente del Hombre. La antropología ha acumulado suficientes
datos en este sentido.

(••) El autor es médico-cirujano y profesor de Anatomía Humana (UASD)

La alegría

Cuando uno la encuentra
de pronto
y la saluda
vienen los recuerdos de la sangre
y la imagen de la fuente que dio vida
y se solaza en lo sencillo
en lo increiblemente simple
como el aire que a diario se respira
y se escapan los nombres
y confabula
como tréboles desprendidos de sutiles ramas
y una esperanza se cuela
por el tragaluz de una matriz fértil
y revolotea la mariposa de otro nombre
y uno se olvida del hombre que es
hecho polvo
costra de herida
coagulada sangre
metamorfosis de fecunda lágrima
cansancio de camino
silencio
muda voz cuarteada de palabras
y vuelve y sueña
y atrapa entre sus manos otra libélula
vuélvese el hombre niño
chorro de melodía por dentro
y arrebato
salto del fondo de lo lúgubre
recostado en una brizna de luz
del aroma inexistente de un pétalo
real a tu deseo
arrastrado por caballos fantásticos
que te llevan a las puertas de tu cielo
lejos del infierno de tí mismo
de tu agonía de siglos
detrás de una ventana
espiando el paso de los días
destilando noches como vino
sintiéndote feliz
porque otro ha sido
y allí
hecho el cerco definitivo
preparada la emboscada final
felizmente repartida
reinando como diosa de otro Olimpo
la mansa sencillez
de la alegría


Sobieski De León
San Juan de la Maguana
19 de Abril, 2008

!Felicidades a Luisa y su entorno!

Saturday, June 30, 2007

LOS AMIGOS DE SANCHEZ

Sobieski De León Lazala

“…Los muertos sí hablan; los huesos, te lo dicen todo…”
Fernando Luna Calderón
Antropólogo Dominicano


Dentro de poco traerán a nuestra ciudad a los amigos de Sánchez. Depositarán sus heroicas osamentas en un mausoleo que para tal fin se hace en el cementerio municipal de San Juan de la Maguana. Nuestro cementerio, es un lugar histórico. Cuenta la tradición y documentos de historiadores, que en él, debajo de una mata de “guácima”, fusilaron a Francisco Sánchez del Rosario y a sus compañeros de lucha, cuando fueron traicionados y emboscados en El Cercado, por los hermanos Fructuoso y Santiago D’Oleo, santanistas comprometidos con nuestro insigne héroe y mártir, y posteriormente traicionado por ellos. El traidor venía ya en el grupo de los
restauradores camuflado de “amigo de Sánchez”, bajo del nombre de Romualdo Montero. Paradójicamente, aunque había sido denunciado por el propio patricio durante el juicio que se le siguió posterior a su captura, el traidor logró colarse en la Historia como uno de los compañeros de Sánchez, según apuntara en una ocasión el historiador vegano J.Agustín Concepción.

¿Por qué traen a San Juan de la Maguana, a los amigos o compañeros mártires de Sánchez? Los traen, porque el 10 de abril de 1998, cuando se hacía una amplia excavación para la realización de una cisterna dentro del marco de la remodelación del Parque Sánchez., aparecieron unas osamentas en el mismo lugar que dice la tradición y algunos documentos que fueron juzgados por un tribunal santanista.

Sánchez, entró con sus compañeros restauradores por Juan Santiago, cerca de Hondo Valle, en la frontera con la hermana República de Haití, y cuya misión era tomarse militarmente la guarnición de El Cercado. Dentro del grupo, había un traidor: Romualdo Montero, emparentado con los hermanos Fructuoso y Santiago D’Oleo Montero, jefes militares santanistas encargados del puesto militar. Hechos prisioneros y heridos algunos, entre ellos Sánchez, fueron conducidos ese mismo día, 3 de julio de 1864, a San Juan de la Maguana, para ser juzgado por “traidores a la Patria”. El jefe militar de la ciudad lo era el santanista general Eusebio Puello, siempre al lado de las peores causas nacionales.

Confabulados con los patriotas expedicionarios estaba el general José María Cabral, héroe de Santomé, y el capitán Pedro Alejandrino Pina, que Esperaban en Las Matas de Farfán. Desconectados del grupo por la traición, fueron puestos a salvo por Timoteo Ogando, conocedor palmo a palmo del lugar, cruzando la frontera y llevándolos a Haití. Timoteo Ogando hizo el mismo ofrecimiento a Sánchez, pero éste se negó prefiriendo permanecer con sus compañeros y correr la misma suerte.

El profesor Carlos Vicente Castillo Mateo, historiador de la ciudad, sienpre ha sostenido, junto a prácticamente la mayoría de quienes hablan sobre el hecho, que el tribunal que juzgó a Sánchez y sus compañeros de martirologio “estuvo en la esquina noroeste del actual Parque Sánchez, entonces plaza pública de la ciudad”. Los documentos históricos recogidos por historiadores como Lovatón y Demorizi, afirman lo mismo. De modo, que no hay un solo testimonio en contra del lugar preciso donde se montó el tribunal santanista, “bajo una enramada cobijada de canas y palmas”, presidido por un enemigo personal de Sánchez, el santanista Domingo Lazala.

En este mismo lugar del Parque Sánchez, mientras los obreros dirigidos por el arquitecto Rafael Morillo, excavaban la cisterna, aparecieron las osamentas humanas pertenecientes a doce hombres. Yo estuve allí, junto a los antropólogos del Museo del Hombre Dominicano, Fernando Luna Calderón, sub-director, y Glenis Tavárez María, asistente, quienes fueron llamados como expertos en ciencias antropológicas para dilucidar el hallazgo. Luna Calderón, hizo un doctorado en el Smithonian Institute, de Washington, Estados Unidos de Norteamérica.

Doy fe pública, por primera vez, de lo siguiente: Yo encontré en la fosa abierta donde aparecieron las osamentas, un botón de uniforme militar y un clavo plano por sus cuatro lados de cabeza igualmente cuadrada, dicho clavo tenía un aspecto triangular, pues su anchura desde la cabeza hasta la punta, iba descendiendo. En cuanto al botón militar, tenía la fecha de 1800…y tanto (¡no recuerdo los últimos dos números!). Recuerdo que comentamos sobre el lugar, que el botón era de la misma época en que vivieron los restauradores. Emocionado (cualquier cosa encontrada allí emocionaba), llamé a los antropólogos diciéndoles: -“Encontré un botón y un clavo”. Procedí a entregarlo a Luna Calderón, quien examinándolo, expresó: “Parece el botón de una chaqueta militar”. El clavo estaba prieto, tenía un color marrón oscuro, canela oscuro y medía unas dos pulgadas de largo.

¿Habían clavado alguna caja de madera con ese clavo? Por ningún Lado vi madera entre las osamentas de la fosa, tampoco los antropólogos la vieron, y así lo hace constar Luna Calderón, en su informe. Desde el primer momento asocié el botón militar que encontré a la época de los restauradores, quienes fueron fusilados y matados a palos, machetazos y sablazos, el 4 de julio de 1864. Cuando llegué a mi casa, dibujé en un papel la forma del clavo e hice otros apuntes sobre el hallazgo del Parque Sánchez.

Los representantes del Museo del Hombre Dominicano, Fernando Luna Calderón, y Glenis Tavárez María, en conversación con el arquitecto Rafael Morillo, concluyeron que lo más conveniente era depositar esas osamentas en el Museo del Hombre Dominicano (el arquitecto Morillo, las tenía guardadas en su oficina improvisada de madera, en fundas de cemento). De modo, que las osamentas fueron llevadas al Museo, a Santo Domingo, hasta que se terminaran los estudios de los huesos y se diera un informe concluyente del hallazgo.

Por tal razón, ahora, los restos encontrados en el Parque Sánchez de San Juan de la Maguana, vuelven de nuevo a San Juan, desde Santo Domingo, acompañados de una Alta Comisión de Historiadores y Oficiales de nuestras Fuerzas Armadas dominicanas, entre los cuales el Vice Almirante Francisco Manuel Frías Olivencia, general Rafael Pérez y Pérez, y general (r) Ramiro Matos.

Desde el mismo día que Luna Calderón, convocó una rueda de prensa y un conversatorio en el mismo lugar del hallazgo, frente a periodistas y público en general, para dar a conocer los resultados preliminares de su estudio en el terreno, empezaron las dudas sobre si eran o no esos huesos los de los compañeros de Sánchez. Un ingeniero e intelectual sanjuanero expresó, que al lado de las iglesias, “siempre había un cementerio, para dar cristianas sepulturas a las gentes del pueblo”. Por otra parte, un profesor “sanchista” sostenía a capa y espada que “Sánchez y sus compañeros, habían sido fusilados, apaleados y matados a machete y sable, en el cementerio municipal, y enterrados allí mismo en una fosa común. No entendía entonces, cómo pudieran ser estos huesos, los de los compañeros de Sánchez, y pedía explicaciones de cómo aparecían ahora en el Parque Sánchez”. Sin embargo, aceptaba que el tribunal que juzgó a nuestro patricio y sus amigos, sí se encontraba en este lugar.

Soy médico, y aunque no soy especialista forense ni antropólogo, cursé, dentro del currículum de la carrera de Medicina, una materia llamada “Medicina Legal”. Soy profesor de Anatomía, y enseño a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en San Juan de la Maguana, conceptos sobre el cuerpo humano. Sé, lo que es una fractura del cráneo con hundimiento producida por un objeto contuso, y conozco una herida de tejidos blandos con fractura en “bisel” de un hueso; conozco la fractura “conminuta” como la producida por un arma de fuego (bala).

Fernando Luna Calderón, me enseñó en el Parque Sánchez, el 10 de Abril de 1998, todas estas características que él encontró en los huesos de la fosa abierta. Ambos estuvimos de acuerdo en esto. Fuimos compañeros de estudio en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, tanto en el Colegio Universitario como en los primeros años de Medicina, que él abandonó bien pronto para dedicarse a su más irresistible pasión: La Antropología. Tuvo el privilegio de estudiar en el famoso “Instituto Smithsoniano”, de Washington, la capital de los Estados Unidos de Norteamérica. Siempre estuvo al lado de uno de los pioneros de la Antropología y la Arqueología dominicana, el doctor Marcio Veloz Maggiolo. Trabajó profusamente junto a él, en el Norte, en el Este, y en Azua, realizando excavaciones, así como en otros países tales como Ecuador, en Collores y Tibes (Ponce, Puerto Rico), enLa Habana y Oriente de Cuba, Cabo Haitiano (Haití), Martinica, en Quibor (Venezuela), Trinidad. El ejercicio de su carrera de Antropología lo llevó a diferentes países como: México, España, Francia, Italia, Alemania, Cuba, Martinica Guadalupe, Saint Kitts, Colombia, Puerto Rico, Panamá, Jamaica, Aruba y Curazao.

Fernando Luna Calderón, fue el descubridor de “La Presencia de Sífilis Pre-Colombina en las Antillas”; rescató e identificó los héroes de Junio de 1959, los héroes de la Restauración de Santiago, los ex – presidentes Ulises Heureaux (“Lilís”), José Pepillo Salcedo, Pedro I. Espaillat, el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, la heroína Concepción Bona y el poeta Gastón Fernando Deligne, entre otros.

La Historia, hemos aprendido, se hace con testimonios de protagonistas de los hechos, con relatos de personas que vivieron una determinada época, con datos de la llamada “tradición oral”, y con las más variadas opiniones y punto de vista. Pero sobre todo y por encima de todo, con “documentos y datos objetivos”. La Historia, es una ciencia, y como tal, se debe a un “método científico”, de modo, que hay “métodos específicos de investigación”, que debe seguir todo investigador de la Historia.. Una cosa es clara: Si no hay documentos o datos objetivos, sobre un hecho histórico o una interpretación histórica, ésta, es susceptible de no ser tomada en consideración por caer en subjetivismo es decir, en la “suposición”, por lo que perderá credibilidad. La Historia no puede hacerse de “oído”, sino que se alimenta de realidades concretas.

Si afirmamos que nuestros indios taínos enterraban a sus muertos en cuervas porque hallamos encontrado un esqueleto en una cueva, la conclusión es evidente. Intentar reconstruir esa sociedad tal como era es misión del antropólogo y del historiador (ambas cosas se hallan fusionadas en el antropólogo). Si más tarde se encuentra un cementerio
taíno con esqueletos acuclillados, y objetos de su cotidianidad ente rrados con ellos, la conclusión no es, que los indios taínos no enterraban sus muertos en cuevas sino en cementerios. La interrogante es por qué los indios enterraban sus muertos unas veces en cuevas y otras veces en cementerios. Ambos hallazgos pueden corresponder a la verdad histórica. Verdad fragmentada en dos verdades.

La verdad, no es absoluta. Pueden haber varias verdades fragmentadas.

Quienes dudan de la autenticidad de los restos encontrados en el Parque Sánchez, como pertenecientes a los compañeros del Mártir de San Juan, y hacen preguntas a diestras y siniestras basándose en sus argumentos particulares, nosotros nos permitimos a la vez, formularle dos interrogantes. Primero:¿Están absolutamente seguros de que los cadáveres de Sánchez, y sus amigos, arrojados en una fosa común debajo de la guácima del cementerio municipal, no fueron alguna vez removidos?.

Nadie puede negar hoy día, que los restos del patricio Sánchez, fueron recuperados del cementerio sanjuanero sin ninguna duda, “porque estaban envueltos en una bandera dominicana y en una hamaca”.

Esos son, precisamente datos que toma en cuenta un antropólogo para llegar a una conclusión previo un estudio en el terreno. A esos restos, se le rindieron honores en el Panteón Nacional, sin dudar que eran los restos de Sánchez, y luego, fueron colocados en el mausoleo del Altar de la Patria, en el Parque Independencia de Santo Domingo.

Nuestra segunda interrogante a los “incrédulos” y poseedores de la Verdad Absoluta sobre “Sánchez y sus Amigos” es la siguiente: ¿Están seguros que una vez juzgados en la Plaza Pública (hoy Parque Sánchez), el odio visceral que tenía el tribunal santanista presidido por Domingo Lazala, un enemigo “personal” de Sánchez, y la impaciencia del comandante del pelotón de fusilamiento que esperaba el veredicto final, general Antonio Alba Alfau, quien patearía el cadáver del condenado a muerte de antemano para decirle: “!Ríete ahora, negrito figurero!”, si están seguros, repetimos, que estos buitres ávidos de cadáveres no se precipitaran sobre sus presas, y fusilaran, apalearan y asesinaran a sable y machete, parte del grupo de los veintiún restauradores?

Los hallazgos concretos, objetivos del antropólogo Fernando Luna Calderón y su compañera de investigación Glenis Tavárez María, en las osamentas del Parque Sánchez, reproducen y demuestran todas las características que los documentos históricos en poder de ellos que describen la forma en que fueron asesinados los mártires de San Juan. Los documentos de los dos más connotados historiadores sanchistas: Ramón Lugo Lovatón, y Emilio Rodríguez Demorizi, coinciden con la conclusión de los investigadores. El botón de los años 1800 (posterior a la Independencia Nacional de 1844), y los restos de cerámica perteneciente a dicha época, ubican los restos en una época histórica precisa.

Nosotros cerramos fila con Luna Calderón y Tavárez María. Creemos a la luz de la ciencia, los datos históricos y las pruebas encontradas que los restos de esos doce hombres, pertenecen a “los amigos de Sánchez”.

Honremos pues, su memoria ungido de amor patriótico, recibiendo el próximo 4 de julio del 2007, en el 143 aniversario de su conversión en héroes y mártires de la República, sus restos, en esta nueva morada que debemos ver como prolongación en el Sur, del Altar de la Patria.

Saturday, May 05, 2007

LAS MARIPOSAS DE SAN JUAN, VISION POETICA DE LA CIUDAD

Sobieski De León



Al tomar en nuestras manos el poemario "Las Mariposas de San Juan" nos damos cuenta de inmediato de un claro mensaje semiótico que anuncia una doble intencionalidad en el poeta sanjuanero Rafael Pineda: Que las mariposas de San Juan, no han muerto -pues revolotean entre sus páginas, y que ellas existen trasmutadas bajo formas femeninas gracias a una permanencia dialéctica de muerte-vida. En otras palabras, que las mariposas de San Juan, son y no son las mariposas de San Juan, sino la hermosa mujer sanjuanera -la sanjuanera mujer-, crisálida multiplicante de los días de Junio. Las mariposas de San Juan, son las reinas de Junio. Y al revés, las reinas de Junio, son las mariposas de San Juan.

Hace ya mucho tiempo, el poeta Pineda, tenía en el Arco de Triunfo de su corazón un sueño alado y un amor que se le escapaba cada año y se posaba en una portentosa mariposa coronada, cuya sonrisa, lo invitaba a olvidar la nostalgia. Entonces se aferraba al recuerdo y le decía:
“! No te irás!"

Para que no se fuera la inocencia y la alegría de los niños de la ciudad persiguiendo gusanos que volaban, ni mucho menos la belleza de una flor expuesta en la ventana, que no era flor, sino mujer saludando la mañana; ni se fueran los surcos cargado del verde crecimiento alimentario, ni las lluvias, que eran torrenciales júbilos de felicidad compartida, ni las historias que nos contaran de pequeños, ni los ríos, que bajaban resueltos cantando su canción de cosecha y abundancia; ni los hombres permanentemente doblados sobre el surco de una dócil tierra; ni se fuera el paisaje abarrotado de montanas y nubes por doquier; y además, para que no olvidáramos como nació San Juan de la nada, y más aún, de los callos laboriosos de nuestros tercos e impetuosos predecesores; ni olvidar como nacimos los hijos de San Juan, cuando nuestros padres se robaban a nuestras madres mozas por el marco de las ventanas, y a caballo, iban regando sus gérmenes por los senderos de todo el valle hasta convertirlos en sangre germinada que se hacia mártir 0 héroe, empuñando una bandera o un fusil igual daba para hacer la patria en sus comienzos, hasta que el profeta Liborio y El Bautista, fueran uno y no murieran. Y quedara sembrado para siempre un ejemplo de dignidad campesina, urbana y sanjuanera.

Y para que la cigua, siguiera cantando, y el madame sagá se alegrara con su canto; y el picaflor estuviera zumbando el néctar de su flor; y el carpintero tamborileara la palmera con su instrumental pico a ritmo de bongó y de atabales.

Para que eternamente desfilara ante el palco de nuestra alma la sanjuanera mujer, convertida en reina como nuestra madre primigenia, y recorriera las calles de nuestro corazón con toda libertad e independencia, y nos hiciera más fácil el corto o largo sendero de la muerte.

Por eso, y para eso, nació el poemario "Las Mariposas de San Juan". Sospecho que el poeta se llenará de orgullo cuando sepa que alguien repetirá con él, en una coincidencia existencial:

" ... Hoy vi una flor
posando en mi venta
era una sanjuanera anunciando la mañana ... "


O cuando alguien reconozca en la mujer, su mujer, a una:

" ... Cacica y heroína
eterna luz del día
flor de jardín y tizne de pasión

musa caprichosa prisión gloriosa
como los campos de lirios verdes
como la frenética danza
de las trescientas vírgenes ... "

El poemario que nos entrega hoy en nuestra ciudad el poeta Pineda, consta de siete poemas cortos. Las Mariposas de San Juan, es el poema central que da titulo a la obra. Les siguen: La Sanjuanera, La Mujer de San Juan, Los Aguaceros de San Juan, Los Sueños de Seboruco, Paisajes de mi Aldea Natal y Sanjuanero de San Juan.

El primer poema rescata para siempre aquella lluvia torrencial de mariposas multicolores que poblaron nuestra infancia ( ¡ Y que la modernidad asesinara!), tras las cuales corrían nuestros sueños, enseñándonos las primeras lecciones de libertad. Era el tiempo en que agarrábamos las mariposas por el gusanito con un hilo fino de carretel, muchas veces ayudados de nuestras madres y jugábamos con nuestra mariposa prisionera. En un extremo del hilo, sus alas y sus colores, en el otro, un nudito en un dedo egoísta y propietario. Acontecía, que a veces nos aburríamos y percibíamos que la mariposa no era feliz, y nosotros queríamos que fuera feliz, y de repente voluntariamente, soltábamos el hilo de nuestra mano y ella partía buscando espacio y luz, con su cola artificial. Fue el comienzo del aprendizaje del sentido de la libertad y la opresión.

"Paisaje de mi Aldea Natal", es un viaje a la infancia sanjuanera a través de la infancia del poeta. En este fragmento del poemario se prefiguran dos imágenes poéticas: La del adulto, esclavizado por el trabajo que lo dignifica, y la inocencia de la niñez siendo feliz con las cosas más sencillas de la naturaleza, como un baño en el río.

"Los Sueños de Seboruco", nos retrotrae a la prehistoria de San Juan. Nos ubica en el origen, en el génesis de la ciudad. Es el poema de la creación de San Juan. Allí está Liborio, sobre el poema, velando el sueño de la ciudad, como si acabara de decir: "! Hágase EI Hombre de Seboruco, y con él, la Sanjuanera Mujer!". Y empezaran a caminar la historia de su pueblo. Historia de cuatro mil años llena de cuevas y sombras. De silex y luz. De amor y parto:

" ... Cuando el hombre de Seboruco
sacó sus garras
primero soñó
después mató
comió lo matado
y guardó lo sonado ... "

... mientras las mariposas jubilosas rondaban los parques y volaban inocentemente.

El poeta, en versos sencillos, en los nombres-iconos que levanta, aprieta toda la historia de San Juan. Así, con sólo decir: Anacaona, Caonabo, Liborio, Cabral, nos sugiere toda la historia. Ya lo advierte el mismo poema:
" ... Todo lo que San Juan tiene
es anterior alas cosas que se hicieron es prólogo a la luz ... "
Nos está hablando de nuestro origen, de nuestro punto de partida, nos está hablando de El Hombre de Seboruco. Sabe como el que más que:

" ... EI Hombre de Seboruco
en San Juan guardó sus sueños ... "

Razón por la cual:

" ... Todos vienen a San Juan
a conocer los sueños que dejó guardados
EI hombre de Seboruco ... "

En realidad, "Las Mariposas de San Juan", es un solo poema, aunque su autor lo haya concebido fragmentado en siete poemas cortos. EI-poema representa, más que la historia de las mariposas de San Juan, la historia del mismo San Juan, de sus hombres y mujeres. Rescata nombres con protagonismo epocal como Marú, Leopoldo Figuereo, Juancito Ramírez, Cabo Cumbre, a "su propio padre", a Liborio, a Cabral, a Caonabo, a las "trescientas" vírgenes y doncellas sanjuaneras que cual reinas pasean su hermosura y simpatía por todas las páginas del poemario.
Las Mariposas de San Juan, es un poema sinfónico de una sola respiración, de un solo aliento. Desde el principio hasta el final, todos sus versos están armónicamente concatenados sin contradecirse entre si, haciendo uso de "las mariposas" como símbolo recurrente que motoriza la unidad. Todo lo que ocurre allí, acontece en un tiempo pasado que se presentiza por la magia del acto creador poético.

Es un libro con el corazón atravesado de nostalgia: Las abundantes lluvias del pasado, los millones de mariposas de Junio, ya idas. los arrozales y los muros del campo, los pájaros, sus tradiciones más sentidas, el baño en el río, donde dejamos la mala suerte y el quebranto, el desfile del día de San Juan, la coronación de la reina, y ese reciente descubrimiento nuestro, origen de toda nuestra historia: EI Hombre de Seboruco.

En resumen, Las Mariposas de San Juan, es un pequeño poemario que nos narra la gran historia de nuestra ciudad: San Juan de la Maguana.


(Puesta en circulación del poemario: La Mariposas de San Juan, de Rafael Pineda; Salón Caonabo, Hotel Maguana; San Juan de la Maguana Jueves, 3 de Mayo, 2007; 7:00 P.M. Presentación a cargo de Sobieski De León)