Sunday, February 08, 2009

: CRONICA DE LA VIEJA CALLE “LA CANELA”

CRONICA DE LA II TERTULIA “EL PATIO DEL DOCTOR Sobieski De León


Expositor: PROF. DR. CARLOS VICENTE CASTILLO

Asistentes: Rubén Zabala Moreta, Casandro Fortuna, Prof. Ney Sánchez, Saladino Figuereo (“Salao”), Caonabo Peña, Héctor Solano, Salvinia Caminero, Elizabeth Escalante, Aquiles Valdéz, Roberto Rosado.

Anfitrión-conductor: Sobieski De León Lazala

Estos amantes de la cultura sanjuanera hicieron posible la “II Tertulia El Patio del Doctor”. Convocados para el viernes 6 de febrero del presente año a las siete de la noche, la tardanza incluso del contertulio expositor, fue una nota destacada de convocatoria cultural independiente.¿Por qué será que los sanjuaneros no llegan a tiempo a sus citas? Puede ser un signo de vejez anquilosada, de resistencia a la evolución de normativas sociales establecidas. Asunto de auto-educación. ¿Dejaremos que sigan diciendo que quienes llegan tempranos a sus citas son “americanos”?¿Por qué no pueden sanjuaneros?

Hamlet Herman el ex guerrillero le dio una buena lección a Euri Cabral el ex -corecato y ex militante del “Bloque Socialista”, cuando le pidió una entrevista y no llegó a la hora acordada. Pero ésa es una historia que no cabe en esta crónica).

El encuentro comenzó a las 8:20 de la noche (una hora y veinte minutos después) con la bienvenida por parte del anfitrión-conductor a los asistentes al “Patio del Doctor”. Acto seguido agradeció la presencia de tan selecto grupo de sanjuaneros que incluía a poetas,

narradores, médicos, abogados, economistas, sociólogos, periodistas, fotógrafos. Tres, eran abogados, dos periodistas, siete profesores, tanto universitarios como de enseñanza

media o secundaria. Gente con los pies en la tierra sabedora de lo que haría feliz a nuestra sociedad, a las generaciones que vienen subiendo como un rumor. Saben que todo lo que podemos intentar decir bajo la libertad de la noche o debajo del “mango” del patio, pertenecen a los que surgen en crecimiento de flor. Jóvenes, hermosos, soñadores, dignos de un futuro que no se parezca a ese pasado que bajo el pretexto de una vulgar calle fue surgiendo como una necesidad cartársica.

El Profesor Villa, es decir el doctor Carlos Vicente Castillo Mateo, un “canelero” orgulloso y sentimental, destapó una verdadera Caja de Pandora de donde surgieron sapos y serpientes del pasado que ha hecho que los “viejos” lo oculten como si se tratara de una mancha de pecado original. Siempre el miedo del Hombre frente a sí mismo y su destino, sin querer reconocer que su carne fue y sigue siendo débil, susceptible de descomposición biológica y moral. Sabe en la soledad de su silencio que es así y se niega a reconocerlo por temor a ser rechazado.

Cuando se hacen tertulias como esta “II Tertulia El Patio del Doctor”, caemos en un súbito conocimiento como si se tratara del desgarramiento de un velo que no era del todo necesario. Nos damos cuenta que nuestros pecados –que nos ha costado tanta energía y tanta tensión acumulada por años- no merecieron tal sacrificio. Porque los pecados de “nuestra calle” (los nuestros) son los mismos que los pecados de las demás calles (los de los otros, incluidos los pecados de los que se autoproclaman como administradores de la absolución de los pecados). Nos damos cuenta que la nuestra en realidad no fue la peor aunque sí la que se tomó como chivo expiatorio para poder respirar con cierta libertad para darnos la sensación moral de que podíamos respirar, que habíamos dejado ¡por fin! aquella maldita pobreza, miseria humana recalcaríamos, que en todo tiempo las revoluciones han prometido desterrarnos.

Mientras nuestra biografía se coció en su fuego y nos marcó y como al Profesor Villa le taladró el alma pero no lo venció. Porque también la “Calle La Canela”, además de chulos orgullosos y pobres prostitutas parió poetas e intelectuales de la talla de un Carlos García Mendieta, poeta y genio del mal, intelectual maldito, como diría Beaudelaire o Verlaine, el de “Flores del Mal”, a cuya tierra nuestro bardo fue a respirar. Porque La Canela también amamantó y creció a muchos hombres y mujeres de bien y de trabajo, Ana María Batista por ejemplo, mujer de trabajo que levantó una familia honesta con el sudor de su frente y con sus manos.

Elizabeth Escalante tomando la palabra dijo: “Veo como el Profesor Villa se transforma al hablar de su calle, se ve que la siente”.

Pero La Canela no es la calle del profesor Villa, sino la de todos. También La Cane

la” fue mía. Podría excusarme diciendo que nací en “La Capotillo” a esquina “Mariano Rodríguez Objío”. Y es verdad. Pero sería una excusa vana. También Saladino Figuereo

(“Salao”) negó que fuera de La Canela”. “Yo nací en “La Capotillo” insistía. Me recordó a Pedro frente a los soldados romanos. Ahora este otro Pedro negaba tres veces ante los soldados de la “II Tertulia El Patio del Doctor”.Y es verdad que no era de tal calle.

¡Oh!, que estigma maldito era pertenecer a La Canela”.

Saladino era de los contertulios más viejos reunidos allí aquella noche. Había dicho que

aunque era de “La Capotillo” conocía muy bien La Canela”. Nacer y vivir en “La Capotillo” como en cualquiera otra calle de San Juan era también respirar La Canela”. Los vasos comunicantes espirituales de la ciudad iban al fin y al cabo a terminar a ella. Y si bien La Canela era la cloaca moral de San Juan, también fue la exaltación de su placer y gloria. No porque en ella viviera una “Gloria” que fue de las primeras apodada “canelera” sino porque en el fondo toda alma es sórdida y fueron los mismos sanjuaneros quienes glorificaron esta calle. Por eso cuando Saladino empezó a describir las casas y las personas que vivían en ella desde su mismo nacimiento “en la verja Este del Cementerio Público” hasta terminar no donde decía el expositor sino en “La Mariano Rodríguez Objío” (¡ahí era que terminaba!, decía con énfasis), a mi mente vino un calificativo automático para “Salao”: “¡Canelero!”, me dije para mis adentros.

La primera casa de La Canela”, era la de José García, el padre del cardiólogo sanjuanero José García Ramírez, el médico de Salvador Jorge Blanco, el de las “manos sucias” (él decía que “limpias” en su campaña electoral). Se las ensució con la sangre de los hambrientos de la poblada aquella, cuando ordenó a los Cazadores de Montañas de Constanza disparar al corazón de los “alzados”. Ni las mujeres embarazadas se escaparon ¿recuerdan? Pero eso no tiene que ver con esta crónica.

Decíamos que el hijo de José García el compadre de Santiago De León López y mi padrino, era José García Ramírez, hijo a su vez de Tatica Ramírez la de “Vinda” con Juanico Ramírez, el Consejal del Pueblo que metió dos veces en la cárcel a Liborio Mateo sin probarle algo que justificara su detención. Juanico Ramírez, hermano del General José Del Carmen Ramírez, compadre de Liborio Mateo el peón del General Wenceslao Ramírez en su finca de Bánica, líderes de la “Revolución del Doce” con el General Felipe Vidal, el azuano.

Salvinia Caminero habló de La Canela”. ¡Pero si Salvinia también era “canelera”!, por aquello que he dicho de que “todo aquel o aquella que respiró aire de La Canela era ya “canelero”. Salvinia, la que escribió: “José Oliverio Mateo, Curandero-Guerrillero”. Fue un pariente de ella partisano de Liborio Mateo, vecino de “La Canela” quien le dijo de las crueldades que cometían “los americanos” con nuestros pobres campesinos. Suerte que tenían a Liborio que los defendía. De modo que hasta Liborio, ha tenido que ver con La Canela”.

Ni hablar de las fiestas de Palos de La Canela”: Los “Palos” de La Vieja Clara, la mujer de Benoit (“Benuá”) El Haitiano, los de Ana María Bautista, los de “La Vieja Merced” la mamá del profesor Villa, los de “La Resbalosa” donde había un “Calvario” con sus tres cruces al lado de la casa de Mininito Prince.

San Juan era en sí La Canela”.

En la Tertulia, fueron surgiendo nombres y más nombres y de pronto vi con toda claridad que no hay un sólo apellido sanjuanero que no se hubiera recostado en el amoroso y plebeyo cuerpo de La Canela”. Desde los influyentes Ramírez protagonistas de más de 100 años de historia sanjuanera, hasta los famosos, pulcros y cultivados Garrido Puello Además habían otros apellidos no de tanto abolengo como habían enseñado los amos aunque sí con la misma validez histórica y humana. Así: Los Suero, los Montes de Oca, los Ogando, los De Los Santos, los Encarnación, los Alcántara, los Castillo, los Casilla, los Báez, los Prince, los Batista, los García,

los De León, los Melo, los Lazala, los Geraldo, los Valenzuela, los Herrera, los Piña, los Colón, los Quezada, los Nin, los Boyer.

Aquella noche nos dimos cuenta que La Canela” no sólo fue en su época la última calle de la ciudad, la más plebe, la chusma, la más rastrera, la de los cueros, chulos y maipiolas, la de Gracita y Gasita, las dos prostitutas más famosas de “la parte de arriba”, las de mi tierna infancia.

Yo las miraba con respeto y miedo y todavía las llevo en el alma. La una era gorda, muy gorda (nunca me expliqué cómo podía ser prostituta), de buen humor, risueña, bonita de cara y con un eterno “buca-novio” en la frente. En cambio, Gasita era lo contrario: flaca, muy flaca, un “fleje”, huesuda, de cara fea y amargada con un lunar típico de “cuero” pintado con tinta china, siempre borracha y cayéndose de un “jumo” metida en su vestido “María Victoria”. Todavía me

parece estar viéndola salir de los patios vecinos a la casa de Ercilia Romero, la que tenía el hijo enajenado mental y que la muchachada solía ir a ver desde lejos en su cepo como si fuera una yunta de buey en sus pies, construido por el amor de su madre para cuidarlo y cuidarse de su insania. La Vieja Ercilia, la de las sabrosas longanizas de pura carne de cerdo vivía también enLa Canela” y los rumores la habían señalado como “mujer” de uno de los Ramírez cuando trabajaba como doméstica en su casa, producto de lo cual vino al mundo una hija bastarda.

Precisamente en la Tertulia estaba Caonabo Peña, el autor de la “bastardía sanjuanera” que no sabía que una “negra canelera” había sido “mujer” de uno de los Garrido Puello de alcurnia. La gente sabía que dos de sus hijos eran de él y que se vanagloriaba de propalar su famosa respuesta convertida en frase ante la incredulidad de un amigo de cómo un blanco de sociedad como él, pu-diera gustarle una negra plebeya y pobre. “Las negras me gustan –sentenciaba- porque las puedo usar como sirvienta y como mujer”.

Desde nuestra Tertulia, comprendía muchas cosas vedadas en mi niñez y juventud oyendo cómo los viejos contertulios respondían las preguntas de los más jóvenes. Ahora entendía por qué la gente mayor de la generación de nuestros padres y la de los padres de nuestros padres guardaban silencio y no le gustaba hablar ciertas cosas del pasado sobre todo las que tenían que ver con las relaciones humanas. Y entendía con claridad el sentido de la frase: “no tener uno o una, cola que le pisen”. Mi madre solía expresar a voz en cuello esta frase y se complacía con el orgullo de su

apellido.

De una forma u otra todos los apellidos de San Juan tenían su ombligo enterrado en La Canela”. De modo que aunque resultara contradictorio en el fondo era un orgullo pertenecer a esa calle cuyo nombre honraba la batalla en que el General José María Cabral dio una buena lección de amor a su tierra, a los anexionistas españoles del General La Gándara y a los criollos serviles, traidores y vende-patria.

El expositor se preguntaba al final de su trabajo por qué los sanjuaneros quitaban los nombres heroicos de sus calles para sustituirlos por el de algunos personajes de nuestra historia pasada de manera selectiva. La respuesta la encontramos en el anecdotario de la Tertulia y remembranzas

históricas que aportaron algunos de los presentes. La Tertulia dio respuesta a la pregunta del expositor:

Había que esconder la vergüenza pública de quienes siempre ejercieron su “autoridad” en la ciudad. Los que tenían el Poder en el Gobierno Municipal. Los de siempre influyendo en nuestro Ayuntamiento con la posibilidad de borrar con un apellido “de alcurnia” y “de rancio abolengo” el lodo de otros apellidos nominados por ellos como de alcurnia y rancio abolengo. La causa no podía ser otra que ocultar la vergüenza histórica de una familia tildada de patriota pero que en realidad era una familia de traidores a los sentimientos patrióticos más puros de la línea duartiana. De un general traidor a su patria y a su gente que vio indiferente cómo se fusilaba a Sánchez siendo el jefe militar y cómo los españoles mataban a sus hermanos, él contribuyendo a lo mismo desde las filas enemigas. Misma vergüenza heredada por sus ascendientes que tenían el Poder en sus manos y la facultad de nombrar las calles de nuestro pueblo, o quitar los nombres de las calles de San Juan.

¡Ay bendita Calle “La Canela”! Tu obscenidad ha permitido el adecentamiento de tu pueblo.

Ninguno de tus hijos o hijas es menos que los hijos e hijas hipócritas de los que te gobiernan.

(Sobieski De León Lazala: “II Tertulia El Patio del Doctor”;

Viernes, 6 de Febrero, 2009, San Juan de la Maguana)

Thursday, January 29, 2009

Las Mariposas de San Juan


DE CULTURA Y POESIA


Las Mariposas de San Juan
Y para que la cigua, siguiera cantando, y el madame sagá se alegrara con su canto; y el picaflor estuviera zumbando el néctar de su flor; y el carpintero tamborileara la palmera con su instrumental pico a ritmo de bongó y de atabales.
Por SOBIESKI DE LEON LAZALA / Barrigaverde.net

Al tomar en nuestras manos el poemario "Las Mariposas de San Juan" nos damos cuenta de inmediato de un claro mensaje semiótico que anuncia una doble intencionalidad en el poeta sanjuanero Rafael Pineda: Que las mariposas de San Juan, no han muerto -pues revolotean entre sus páginas, y que ellas existen trasmutadas bajo formas femeninas gracias a una permanencia dialéctica de muerte-vida. En otras palabras, que las mariposas de San Juan, son y no son las mariposas de San Juan, sino la hermosa mujer sanjuanera -la sanjuanera mujer-, crisálida multiplicante de los días de Junio. Las mariposas de San Juan, son las reinas de Junio. Y al revés, las reinas de Junio, son las mariposas de San Juan.

Hace ya mucho tiempo, el poeta Pineda, tenía en el Arco de Triunfo de su corazón un sueño alado y un amor que se le escapaba cada año y se posaba en una portentosa mariposa coronada, cuya sonrisa, lo invitaba a olvidar la nostalgia. Entonces se aferraba al recuerdo y le decía: “! No te irás!"

Para que no se fuera la inocencia y la alegría de los niños de la ciudad persiguiendo gusanos que volaban, ni mucho menos la belleza de una flor expuesta en la ventana, que no era flor, sino mujer saludando la mañana; ni se fueran los surcos cargado del verde crecimiento alimentario, ni las lluvias, que eran torrenciales júbilos de felicidad compartida, ni las historias que nos contaran de pequeños, ni los ríos, que bajaban resueltos cantando su canción de cosecha y abundancia; ni los hombres permanentemente doblados sobre el surco de una dócil tierra; ni se fuera el paisaje abarrotado de montañas y nubes por doquier; y además, para que no olvidáramos como nació San Juan de la nada, y más aún, de los callos laboriosos de nuestros tercos e impetuosos predecesores; ni olvidar como nacimos los hijos de San Juan, cuando nuestros padres se robaban a nuestras madres mozas por el marco de las ventanas, y a caballo, iban regando sus gérmenes por los senderos de todo el valle hasta convertirlos en sangre germinada que se hacia mártir o héroe, empuñando una bandera o un fusil igual daba para hacer la patria en sus comienzos, hasta que el profeta Liborio y El Bautista, fueran uno y no murieran. Y quedara sembrado para siempre un ejemplo de dignidad campesina, urbana y sanjuanera.

Y para que la cigua, siguiera cantando, y el madame sagá se alegrara con su canto; y el picaflor estuviera zumbando el néctar de su flor; y el carpintero tamborileara la palmera con su instrumental pico a ritmo de bongó y de atabales.

Para que eternamente desfilara ante el palco de nuestra alma la sanjuanera mujer, convertida en reina como nuestra madre primigenia, y recorriera las calles de nuestro corazón con toda libertad e independencia, y nos hiciera más fácil el corto o largo sendero de la muerte.

Por eso, y para eso, nació el poemario "Las Mariposas de San Juan". Sospecho que el poeta se llenará de orgullo cuando sepa que alguien repetirá con él, en una coincidencia existencial:

" ... Hoy vi una flor
posando en mi ventana
era una sanjuanera anunciando la mañana ... ".


O cuando alguien reconozca en la mujer, su mujer, a una:

" ... Cacica y heroína
eterna luz del día
flor de jardín y tizne de pasión

musa caprichosa prisión gloriosa
como los campos de lirios verdes
como la frenética danza
de las trescientas vírgenes ... ".

El poemario que nos entrega hoy en nuestra ciudad el poeta Pineda, consta de siete poemas cortos. Las Mariposas de San Juan, es el poema central que da titulo a la obra. Les siguen: La Sanjuanera, La Mujer de San Juan, Los Aguaceros de San Juan, Los Sueños de Seboruco, Paisajes de mi Aldea Natal y Sanjuanero de San Juan.

El primer poema rescata para siempre aquella lluvia torrencial de mariposas multicolores que poblaron nuestra infancia (¡ Y que la modernidad asesinara!), tras las cuales corrían nuestros sueños, enseñándonos las primeras lecciones de libertad. Era el tiempo en que agarrábamos las mariposas por el gusanito con un hilo fino de carretel, muchas veces ayudados de nuestras madres y jugábamos con nuestra mariposa prisionera. En un extremo del hilo, sus alas y sus colores, en el otro, un nudito en un dedo egoísta y propietario. Acontecía, que a veces nos aburríamos y percibíamos que la mariposa no era feliz, y nosotros queríamos que fuera feliz, y de repente voluntariamente, soltábamos el hilo de nuestra mano y ella partía buscando espacio y luz, con su cola artificial. Fue el comienzo del aprendizaje del sentido de la libertad y la opresión.

"Paisaje de mi Aldea Natal", es un viaje a la infancia sanjuanera a través de la infancia del poeta. En este fragmento del poemario se prefiguran dos imágenes poéticas: La del adulto, esclavizado por el trabajo que lo dignifica, y la inocencia de la niñez siendo feliz con las cosas más sencillas de la naturaleza, como un baño en el río.

"Los Sueños de Seboruco", nos retrotrae a la prehistoria de San Juan. Nos ubica en el origen, en el génesis de la ciudad. Es el poema de la creación de San Juan. Allí está Liborio, sobre el poema, velando el sueño de la ciudad, como si acabara de decir: "¡Hágase EI Hombre de Seboruco, y con él, la Sanjuanera Mujer!". Y empezaran a caminar la historia de su pueblo. Historia de cuatro mil años llena de cuevas y sombras. De silex y luz. De amor y parto:

" ... Cuando el hombre de Seboruco
sacó sus garras
primero soñó
después mató
comió lo matado
y guardó lo soñado ... ".

... mientras las mariposas jubilosas rondaban los parques y volaban inocentemente.

El poeta, en versos sencillos, en los nombres-íconos que levanta, aprieta toda la historia de San Juan. Así, con sólo decir: Anacaona, Caonabo, Liborio, Cabral, nos sugiere toda la historia. Ya lo advierte el mismo poema:
"... Todo lo que San Juan tiene
es anterior a las cosas que se hicieron es prólogo a la luz ...".
Nos está hablando de nuestro origen, de nuestro punto de partida, nos está hablando de El Hombre de Seboruco. Sabe como el que más que:

"... EI Hombre de Seboruco
en San Juan guardó sus sueños ...".

Razón por la cual:

"... Todos vienen a San Juan
a conocer los sueños que dejó guardados
EI hombre de Seboruco ...".

En realidad, "Las Mariposas de San Juan", es un sólo poema, aunque su autor lo haya concebido fragmentado en siete poemas cortos. EI poema representa, más que la historia de las mariposas de San Juan, la historia del mismo San Juan, de sus hombres y mujeres. Rescata nombres con protagonismo epocal como Marú, Leopoldo Figuereo, Juancito Ramírez, Cabo Cumbre, a "su propio padre", a Liborio, a Cabral, a Caonabo, a las "trescientas" vírgenes y doncellas sanjuaneras que cual reinas pasean su hermosura y simpatía por todas las páginas del poemario.

Las Mariposas de San Juan, es un poema sinfónico de una sóla respiración, de un sólo aliento. Desde el principio hasta el final, todos sus versos están armónicamente concatenados sin contradecirse entre sí, haciendo uso de "las mariposas" como símbolo recurrente que motoriza la unidad. Todo lo que ocurre allí, acontece en un tiempo pasado que se presentiza por la magia del acto creador poético.

Es un libro con el corazón atravesado de nostalgia: Las abundantes lluvias del pasado, los millones de mariposas de Junio, ya idas. los arrozales y los muros del campo, los pájaros, sus tradiciones más sentidas, el baño en el río, donde dejamos la mala suerte y el quebranto, el desfile del día de San Juan, la coronación de la reina, y ese reciente descubrimiento nuestro, origen de toda nuestra historia: EI Hombre de Seboruco.

En resumen, Las Mariposas de San Juan, es un pequeño poemario que nos narra la gran historia de nuestra ciudad: San Juan de la Maguana.

(Palabras Puesta en circulación del poemario: La Mariposas de San Juan, de Rafael Pineda; Salón Caonabo, Hotel Maguana; San Juan de la Maguana Jueves, 3 de Mayo, 2007; 7:00 P.M. Presentación a cargo de Sobieski De León)

Friday, January 23, 2009

LECTURA CRÍTICA A SALMOS APOCRIFOS DE GERALDO CASTILLO JAVIER


Sobieski De León Lazala


La poesía de Geraldo Castillo Javier, tiene algo importante que decir.

Su poemario “Salmos Apócrifos” nos recuerda como si no hubiera muerto, a César Vallejo. Eso no es pecado sino por el contrario un mandato de otro inmenso de la poesía universal, Walt Whitman, cuando expresó mirando con sus ojos visionarios:


“…poetas del futuro, vosotros tendréis que justificarme…”


El propio poeta de Las Matas de Farfán, provincia San Juan, lo testimonia sin enfado, casi con orgullo en el “Salmo Cuarto”, pág.11:


“…mira, ese hombre está cantando con mi voz. ¿Entiendes

la voz que está cantando en la ventana?. Deja que cuelguen

duda y búsqueda, que ese hombre no se repite aunque canta

en círculos con nuestra propia voz…”


Geraldo sabe, y eso basta, que “Salmos Apócrifos” son sus propios cantos aunque el insigne Darío haya tenido los suyos (“Salmos Paganos”) y Fello Méndez, el aeda sanjuanero dariano sus “Salmos Líricos”.


Como el poeta Tomás Castro (otro hijo de Vallejo) con su “Vuelta al Cantar de los Cantares”, Geraldo Castillo vuelve sus ojos a los salmos de ese libro considerado por muchos sagrado, que es la Biblia; entonces sus enseñanzas “divinas” las transmuta en enseñanzas humanas. Casi irreverencia:


“… ¿Qué divinidad se complace en esta hoguera?

¿Por qué de plata las monedas, Señor? ¿Quién es mi prójimo?

Jesús era otra cosa, yo supongo…” (Salmo Vigésimo, pág.27).


Preguntadle a los verdugos asesinos de Gaza, de Sabra, y Chatila, de Dir Yassin y Kahr Kassen, autoproclamados “pueblo elegido de Dios” (Jesús era otra cosa, yo supongo…¿qué divinidad se complace en esta hoguera?¿quién es mi prójimo?).


La poesía de Geraldo es parabólica. Como si dijera: En aquel tiempo dijo el hombre a sus discípulos, en verdad en verdad os digo que más fácil entra un dragón por el ojo de una aguja, que un corrupto en el reino del pueblo…

Como en Tomás Castro y en el propio Cantar de los Cantares bíblico, su poesía se vuelve delicada y creativamente sensual y nos lleva al deleite a través de la profundidad conceptual. Aunque hayan presidentes pedantes que piensen que sólo ellos “conceptualizan”.


“…Nuestra mesa no está reducida a lo esencial. Sobre ella hago el

amor y he escrito: Por tu piel viajan como locas las hormigas…”

O esta dolorosa, sobria, humana y voluptuosa realidad:

“… ¿Quién no llora? ¿Quién no cede al llanto? A la curva del “ceno” la mano, vulnerable y humana cedo: A la entre pierna mi torrente, mi sanguíneo pulsar de coronada testa. Déjame ser vulnerable, tú que me remites al niño para enmendar mi errar…”

(Salmo Noveno, pág. 15).


La poesía salmística de Geraldo revela al educador que es, de cuyo ropaje no puede desprenderse. Sabe que la vida es lucha permanente y en la aparente intensión de negarse, se afirma:


“me niego al combate, no a la vida...” pág.21

Lucha a muerte contra el instinto que es la esencia común a todo animal existente incluido el animal humano. Los instintos están ahí, como río subterráneo indetenible, esperando siempre ser canalizado por la educación, o lo que es lo mismo el “condicionamiento pavloviano” hacia un destino civilizatorio. ¿De qué depende la humanidad sino de la toma de conciencia de los más lúcidos del género en peligro de extinción total?.


La lucidez es palabra presente en la enseñanza salmística de Castillo Javier, el poeta y maestro. Sus ojos ven como se le derrite el futuro a la humanidad de tanto ver pasar las cosas y no ocurrir nada (o algo):


“Hoy digo lunes como primavera, y los niños ven pasar los cartuchos de helados, derretidos los ojos contra el hambre…Hoy digo lunes como primavera, y hoy lunes de septiembre tres, el tiempo se aprieta en la memoria para nada, como para nada el saber…”

(Salmo Segundo, pág.9).


No cabe duda que el poeta es la lucidez y la conciencia, el augur, el profeta de los tiempos, aunque “…no tenga atuendo de profeta…” Y es en el aspecto social como dice Bosch, “el lujo de los pueblos”. El poeta es el nuevo maestro, el maestro de maestro, el filósofo último con su canasta no ya de “iras implacables” sino de amor y esperanza para todos.


Geraldo transgrede al tiempo y la gramática como enseñó Vallejo:

“Ese hombre muerto de antemano recoge flores anchas y amarillas, muerto de antemano, buscó encarecidamente la esperanza…”

Como si estuviera pensando en su alma en el Pueblo Palestino, y continúa cual una proyección del mismo pensamiento:


“…pero la ciudad nos va muriendo como un cause (escribe “cause” con “s” a propósito, fiel a Vallejo) al que lo dejan sin su arena! Lázaro murió dos veces y sin embargo! Muerto al Norte de mi estancia, yo leedor de tripas, viajo hacia la espera, y como hacia sí, el sol - donde la sombra de los árboles es bosque mecido por la oscuridad del viento a la plena obscenidad del crepúsculo, sucumbo…”

(Salmo Décimo-Octavo, pág.25).


La visión reflexiva del poeta no se queda en la derrota del Salmo Décimo Octavo, salmo triste y aplastante del hombre que nos recuerda las execrables e inútiles muertes palestinas de Gaza de este recién Diciembre del 2008. La tragedia de la humanidad acorralada. El Salmo Décimo Noveno (pág.26) es reivindicativo y proféticamente optimista:


“…El cadáver sabe que no arroja sombra, la imposibilidad de envejecer, de ser vencido en la memoria. La explosión fermentó toda la masa, un gramo de mostaza gravita su osamenta. Mutilado, lo transmuta todo a su sonrisa. El cadáver viaja hacia la multitud y dice: sólo de pan vive el hombre…”


Siempre Vallejo. Vallejo siempre, de pie a cabeza, ese autor que cada lector, indiferente de su ideología, quería apropiarse para sí.


Estamos en presencia de un gran libro. Salmos Apócrifos merece ser leído por todos aquellos que no se sientan ser superficiales, aquellos de pensamiento humanista. Se trata de un poemario “pequeño” con páginas de grandes intensidades e intensiones. Es un texto donde su autor exhibe madurez y se consagra como poeta con dominio de su quehacer poético.


(San Juan de la Maguana, 23 de enero, 2009)

Saturday, July 26, 2008

Primera Tertulia En el Patio del Doctor: Desde la mirada de una boricua






En horas de la tarde del viernes 18 de julio, junto a mi amada hermana Blanca, acudí a la casa ubicada en la calle Wenceslao #96, ambas invitadas por el poeta Sobieski de León. El patio de su casa sería el escenario de una tertulia. La propuesta era disfrutar de un encuentro en el que podríamos saborear una muestra de la creación literaria de escritores de San Juan de la Maguana y algunos otros del Sur. Estaba complacidísima ya que dos invitadas especiales para mí y a las que había conocido sólo a través de un libro (Contraolvido) – Mercedes Castillo e Ysabel Florentino- habían llegado de San Cristóbal y compartiríamos en la tertulia. La noche antes, casi por casualidad, había conocido a Sobieski. Entonces, conversamos largamente como dos entrañables antiguos amigos que se encuentran otra vez después de mucho tiempo sin verse, cuando en realidad era la primera vez que estábamos cara a cara.

¡Este poeta sí que es mago!- entonces me dije. Tiene la habilidad de encantar.

Al Patio llegué con la serenidad de una tarde fresca y ligera de un abril de mi tierra. Me sentí como quien llega a un rincón antes recorrido. Unos pocos árboles, yerba aquí y allá, paredes que enmarcan el cuadrado de la propiedad, sillas muy bien dispuestas con el fin de utilizar al máximo el espacio… Estaba lo suficientemente iluminado como para reconocer rostros y fulgores en las miradas.

Lo que sí no esperaba era la magia que irradiaba el Patio. La alegría, esa que sale del alma, fluía allí como fontanar. Sin estorbo alguno, el abrazo efusivo, la sonrisa cálida, la mirada transparente, la palabra de gracia dominaban el ambiente. El Patio era efluvio de solidaridad, fraternidad, amor. Ante mi sorprendida mirada, se había transmutado como por arte de magia.

Aquí pasa algo raro, pensé. Y mirando, mirando vi las llamas, unos fuegos.

Al conjuro de Sobieski, al filo de las ocho de la noche en punto y sereno, nos dispusimos a sincronizarnos con su espíritu para tender una mirada a las características de los escritores sanjuaneros en la literatura del Siglo XX. Les confieso que en ocasiones cerré los ojos para captar mejor el vuelo de los nombrados y sus ejecutorias. Tengo entendido que cuando se está ante el altar de las almas esto es totalmente permitido. Sentí, a la distancia, que voces de cuentistas esperaban una palabra. Esperé. Será en la próxima, entonces, al cielo estrellado decreté.

Finalizado el recorrido, y otra vez ante el hechizo de Sobieski, se dio la palabra de invocar otros espíritus: la de los sabores y olores de una exquisita cena ya sencilla y hermosamente dispuesta para los presentes. Las pócimas iban y venían. Recuerdo que el traje de Rubén tenía algo especial que atrajo a más de una. Bueno, en realidad, era otro momento conjuradamente espléndido para conocernos un poco más. Salvinia, Gina, Héctor S., Cordero, Washington, J. J., Mercedes, Isabel, César N., Cassandro, Rubén, Rannel, Virgilio, Canoabo, Figueroa, R. E. Caamaño, Clodomiro, Tulio, y otros, emanaban hermosura, irradiaban un no sé qué. Y Blanca tampoco se quedaba atrás.
¿Habrá búho encerra’o? indagué dentro de mí. No, no era eso. Continuaba el embrujo, de otra manera. Les tengo que confesar que me rondó la imagen del mundo que tenía un hombre del pueblo de Neguá del litoral colombiano, relatada por Galeano. Yo estaba rodeada de un mar de fueguitos. Así que, empezaba a entender. Era la hora de los fuegos. El hechizo fue total. Evoco todavía algunos de ellos:

Se irguió el fuego denso, apacible de César y a nosotros nos hizo sentar en su Banco de Otoño. Con su voz suave, oída casi en lontananza, lo acompañamos a mirar los rayos de un amor ya ido. ¡Qué cálido este fuego tan bien entramado!

Por su parte, el poeta Solano nos aprisionó, como lo haría un buen hechicero, en su fuego intensamente azul de enamorado, de acompañado de la soledad... ¡Qué gestos, casi nada, para no molestar!

El gran fuego maduro almagre y ocre de Cassandro desplegó su estela. Me conmovió intensamente otra vez con su cuento La Señorita Victoria. Tuve deseos de decirle que ese loco Abecedario de los contratiempos me tenía embobá’, en la luna; preguntarle en cuál noche de ronda había dado con El hombre de las cadenas. Nada, no pude hablar. No era mi turno. Habría que esperar.

Irrumpió el fuego hondo, amplio, rojo al vivo, azuzado por el calor y el húmedo viento azuano de Rannel que nos abrazó. No respiré. Su sortilegióroco verso nos hizo subir, bajar, alargarnos, achicarnos, expandirnos, amasarnos, escurrirnos... en fin, celebrar el Azua, gozarnos el Sur. Ardimos en su fuego. Logramos salir, aunque echando chispas.

Asomó el fuego majestuoso verde y blanco de Emigdio. Llegó preñado de ternura, galantería y patriotismo en sus versos y dulce voz. ¡Ah, qué fuego para alumbrar corazones tristes, qué llama que estimula esperanza!

Casi no faltaba nada del ritual de la noche. Sin embargo, todo aún presagiaba el fuego. Cuando de pronto, de una esquina- que no de la nada- se erige Virgilio- que no el de La Eneida, aunque de cerca le sigue si de soñar se tratara. ¡Qué fuego inmenso, qué estrella tan amplia! Se ondea en su gran reciente llama: Paraísos de la Nada. Y sin evitarlo- el hechizo era tal- el todo se hizo un solo fuego de la Nada. Me sentí saltimbanqui, no lo oculto, me confieso. Y me zambullí en espíritu, sin mediar palabra, a la llama musa de la Nada. Más viva que muerta salí de sus flamas.

¿Todavía hay más?, inquirí, y leí los signos en la hoja del ritual del evento. Rodeada en misterio quedaba una llama, la de Rubén. Ya la había visto destellar en algunos momentos durante la noche. A paso tenue nos brindó su fuego recién develado en la mágica noche del Patio. Se presentó como tímida luz, fuego poético en cierne, aunque maduro en otros menesteres. Hay materia prima para un buen fuego. Su fantasma, me cautivó.

Casi medianoche. No había tiempo para más. En verdad, quería que echáramos una miradita a los fuegos de las sancristobalenses Ysabel y Mercedes, al de Clodomiro, Canoabo, Cordero, Salvinia, Gina... Habían destellado en la autopresentación. No era posible en esa tertulia. Otras, vendrán.

Llegó el momento de echar caminos. Antes, ofrecí algunas chispas. Di mi palabra profundamente agradecida y felicité al mago mayor por los encantamientos. No, no sentí miedo, ¡para nada! Ya tengo experiencia - poca, sí- en estas artes de exorcizar.

Antes de que remataran las doce campanadas de la medianoche, literalmente saltó y se plantó en el medio- nadie lo anunció ni lo esperaban- un espíritu de fuego celeste que no quiso perderse la fiesta pascual que en nuestro ya Patio se solemnizaba. Quizá, recordaría su infancia en un patio de Sevilla. En boca de Virgilio, el de los Paraísos, nos deleitó el alma. Y nos puso Virgilio, junto al sevillano, otra vez a soñar caminos de la tarde... con Dios, los amores, las amistades, el mundo...

Amigos y amigas, vuelvo a confesarme: Abrí los ojos grandes para ver bien qué pasaba, y otra vez seducida, los cerré para no perderme nada.

Miré al espacio sidéreo indagando por José Enrique y Bismar, mis amigos fraternos de la bondad. Los extrañé. No obstante, rondaban sus fuegos.

Finalizado el embeleso, salimos del sagrado recinto y nos despedimos. Me fui quedita, pensado, sintiendo la magia del arte y su fuerza para transformar como por arte de magia.

¡Qué Patio! ¡Qué tertulia! ¡Qué Sobieski!

¡Qué espacio de magia! ¡Qué noche de fuegos! ¡Este Merlín sí que es poeta!- me dije. Tiene la habilidad de hacer soñar.

¡Que se siga haciendo divina brujería de ésta en San Juan de la Maguana y en todo el Sur!


Virginia Díaz Sánchez
Carolina, Puerto Rico
24 de julio de 2008

Wednesday, July 23, 2008

La Tertulia en el patio del Dr.

CRONICA ANTICIPADA

Mi Patio

no tenía mas que paredes amarillas

una mata de mangos

un naranjal reventado de frutos

un nido caído del cielo

un pequeño tierno huevo

del ave tierna que junto a sus hermanas

construyó con su pico de amor

y la bondad suspendida de sus alas

un redondel

de yerbas secas y dorada espiga

arquitectura cálida para los críos

Agrego un limonario

que así nombro ahora mi mata de limones

y mis arbustos de Insulina

para el té de los diabéticos pobres de mi barrio

Y mis cactus enanos con su seca hermosura

robados de una casa

por expreso mandato de su actual dueño

Y unos troncos secos

casi grises

hechos de tiempo y soledad abandonada

Agrego un fregadero

que limpié con premura

no fuera a deslucirme

la fiesta de cultura que vendría

Cuatro bombillas que mandé a colocar a

Marino

que dijo ser “americano”

por llegar puntual a mi casa

él puso la luz

y las estrellas y la luna

le ayudaron un poco

De modo que mi Patio

no tiene muchas cosas que contar

es sencillamente

un patio

ah!, tiene dos bancos de hierro

donde no sé por qué oculta razón

encontró abrigo César Namnún

el de “Banco de Otoño”

y una silla, también de hierro

previamente acojinada

reservada para Virginia

la boricua de exquisitez y fragancia universal

la pequeña boricua que lo engrandece todo

la que vendría a este patio desolado

a llenarlo de ese amor cálido

que resucita los espíritus muertos

Mi patio

algo vulgar

insignificante

excepto por lo verde que retoña

con el agua de mis manos

es un desierto

un rictus de silencio

donde sólo se escuchan las palabras

que alguien –desde mí-

pronuncia

Ya sabía yo todo esto

y sabía que vosotros lo ignoraban

hasta aquel día o aquella noche

en que los sueños del Hombre y la Mujer

se dieron cita

y el velo de ausencia de mi patio fue rasgado

y empezó a poblarse de rostros, de voces

de notas musicales extraídas del alma

Y se llenó de esencia

de entusiasmo

risa fácil

del conjuro del mal

de la triste alegría

que vive apretujada

en la prisión del tiempo

que transcurre

entre la carne

y la negación de la carne

Entonces fue mi patio

algo

cuando voces y rostros lo poblaron de ensueño

de miradas futuras

de esperanzas

fraternidad

y de amor renovado

Sobieski De León

San Juan de la Maguana

20 de julio, 2008

Tuesday, June 17, 2008

Cuentos: Para leer en el metro

Sobieski De León Lazala, literato y médico de San Juan de La Maguana.

EL METRO
Cuando el hombre entró al Metro y vio su figura reflejada en el espejo del vagón 7, se dio cuenta de inmediato que no valía ni una guayaba podrida.

EL CONDUCTOR
Lo habían entrenado seis meses atrás en un curso especial realizado en Madrid. Todo fruto de la previsión de los ideólogos de aquel hito de progreso que sería pronto inaugurado. La gente del gobierno estaba satisfecha. Él, era un hombre provinciano correcto y honesto. Nadie entendió por qué tomaba aquella decisión si su trabajo era el producto del mérito ganado. Ni mucho menos aquella respuesta absurda para quienes le escuchaban. La máquina, con todo y su modernismo no conducía a ninguna parte. Estuvo siempre convencido desde el principio.

VAGON 13
El pasajero del vagón 13, enloquecido por el impacto de tanta tecnología incomprensible desde todo punto de vista para él, decidió abandonarlo en el Kilómetro 28.

LA RABIA
Lo que más enfurecía a ese infeliz que se había pasado toda la vida trabajando duro sin poder progresar ni una pulgada, era aquella cifra que su cerebro no alcanzaba a desglosar en su interminable secuencia de ceros. Sabía de su importancia por el orgullo con que apenas cuatro o cinco defensores del gobierno la esgrimían ufanos en los periódicos y otros medios de comunicación. Su ignorancia y la de millones de gente como él nunca entenderían qué significaban cuarenta mil millones de pesos administrados por tan sólo dos hombres, el presidente y el director general de la obra de aquel país absurdo y miserable. No, nunca iba a entenderlo como tampoco comprendía en su desesperanza por qué no podía comprar ni siquiera los lápices de colores que su pequeño necesitaba para colorear sus dibujos escolares.

JESUS
Antes de salir del Metro aquel 27 de Febrero de 2008, Jesús ya había caído dieciséis veces en cada una de sus estaciones camino del calvario. El pueblo no había sido aún redimido de los ladrones, escribas y fariseos.

Cuento para agregar al Metro

EL METRO PRESIDENCIAL

Sobieski De León

Cuando el Metro partió aquel día con su destino programado, en sus mullidos asientos sólo llevaba presidentes. Aquella media isla era un Estado insólito. (Algunos insistían que más que insólito era “fallido”).

Uno de los pasajeros –que había perdido la vista- nunca vería al heredero de su maldades, al tiempo que ni le importaba. Otro, ya sin memoria, ni sospechó siquiera que bien pronto sería bajado del Metro por sus discípulos.

El tercero fue más patético que los anteriores pues tiró por la borda la vergüenza y se ensució las manos en una poblada.(Tan desvergonzado era que se pasó todo el trayecto, indiferente, mirando por la ventanilla la miseria circundante, atravesada por la vía férrea como una daga).

Otros dos que le siguieron perdieron por completo la moral en medio de chistes, malas palabras y malabarismos conceptuales, a tal punto que, Satanás lleno de admiración por estas conductas traicioneras de los designios de Dios, en un acto de poder satánico descarriló los vagones y se los llevó al infierno.

Wednesday, April 23, 2008

LA INDEPENDENCIA DOMINICANA

LA INDEPENDENCIA DOMINICANA

Conferencia

Dante Ortiz Nuñez

Transcripción: Dr. Sobieski De León Lazala

¿Por qué no titulamos hoy “La Independencia Dominicana, sino Procesos de la Independencia? Ello se debe a que, si por ejemplo nosotros abordamos un vehículo, lo usamos y nos dirigimos a un sitio donde queremos ir, si nos detenemos a reflexionar cuántas cosas hay implícitas en ese hecho, nos daremos cuenta que hay muchos detalles. Por ejemplo, desde la extracción del mineral, de la elaboración del caucho para las gomas, los cables de las luces, el diseño de las piesas, la metalmecánica, el proceso ingenieril de su construcción como vehículo, el mecanismo de explosión interna del motor y todo lo necesario para poner el aparato en movimiento, conllevaron toda una serie de procesos hasta llegar al producto final como vehículo capaz de llevar a alguien a un lugar determinado.

Exactamente lo mismo ocurrió con la Independencia Dominicana.

Los pueblos de la geografía dominicana apenas sumaban 126,000 habitantes de acuerdo a fuentes documentales de la época, diseminados en algo más de treinta villas. Ninguna de esas comunidades podía, a ciencia cierta, ser denominada como una ciudad. Ni siquiera Santo Domingo. Pongámonos también de acuerdo en que no teníamos una pulgada de carretera, todavía no se había creado el tendido eléctrico, no habían puentes y vivíamos en un absoluto aislamiento. Tanto es así que una comunidad del Cibao llegó a tener rasgos linguísticos culturales totalmente distintos a los de los pueblos del Sur y del Este.

De modo que al hablar de lo que sería el pueblo dominicano, la República Dominicana en el año 1844, tenemos que preguntarnos cómo es posible que en el marco de esa precariedad antropológica pudiera alguien concebir la idea de estructurar a un grupo de jóvenes, articularlos políticamente, incidir en los procesos libertarios, primero de Haití, y luego constituir un país libre e independiente.

Estamos en presencia sin lugar a dudas de una obra de ingeniería política con muy pocos recursos materiales, económicos y humanos; de ahí catalogamos la grandeza de ese proceso independentista. Algunos habrán oído decir que en 1844 se safó un tiro y que eso puso en movimiento las fuerzas independentistas; también se ha dicho que en 1844 logramos la Independencia sin derramar sangre. Y hay quienes han afirmado que llegamos a sangre y fuego a la guerra de Restauración iniciada el 16 de Agosto de 1863 y terminada en mayo de 1865, y que ésta era la verdadera Independencia y no la de 1844.

A estas afirmaciones quisiera dedicarle parte de mi intervención para aproximarnos a lo que en realidad fue el Proceso de Independencia.

Comencemos por establecer que en el año de 1605, aquí se llevó a cabo un proceso de desalojo masivo de la mayor parte de la población que vivía en la Banda Norte (Puerto Plata, Monte Cristi, Bayajá y Yaguana), en Bánica y en San Juan de la Maguana. Estas poblaciones fueron obligadas a trasladarse a los alrededores de Santo Domingo. Eso es lo que se conoce como “Las Desvastaciones de Osorio” que fue un proceso de 1603 a 1605, en donde hubo disolución de los distintos ayuntamientos y sus respectivas salas capitulares, rechazando la decisión del Rey Felipe III, de despoblar la Banda Norte. Los argumentos de unos y otros salta a la vista en los documentos de que disponemos, en los que unos aducían que estaban defendiendo que pudieran comprar el cuero de res a cinco, seis y siete pesos la unidad, y otros por su parte, estaban en una actitud de rebeldía civil por el abandono de más de veinticinco años (desde 1580) en que la Metrópoli (España), tenía sumida a la isla. De manera que observemos que hay una “rebelión” que se dió aconocer con el nombre de “Rebelión de Guaba”, donde surje por primera vez el gentilicio de “dominicano”.

Cuando las autoridades encabezadas por Osorio, y las demás autoridades civiles y militares de la época colonial abordaron a los habitantes de esta zona para conminarlos a que abandonaran el territorio y el “rescate” o contrabando con los barcos franceses y holandeses que navegaban en la zona, ellos respondieron: “Pero nosotros no nacimos en España; nosotros no tenemos la piel como los españoles; nosotros no hablamos como los españoles”. Quien dijo esto fue Hernando Montoro, líder de ese movimiento insurreccional en ese momento, quien rechazaba el plan de Osorio y sus desvastaciones.

Hubo énfasis en lo siguiente: Ni hablamos ni nos comportamos como los españoles, ni tenemos la piel como ellos. ¿Qué estaba diciendo Hernando Montoro en ese momento? Sencillamente que él y sus compañeros sublevados no eran españoles porque tenían diferencias fundamentales. Diferencias físicas, culturales, de comportamiento frente a los españoles. ¿Y qué es un pueblo sino una unidad linguístico-cultural?

En nuestros días hubo un líder político llamado José Francisco Peña Gómez, que lo tildaban de “haitiano”. Pero si tomábamos a Peña Gómez y lo llevábamos a Haití, allá en Haití, Peña Gómez, era extranjero. Y lo era porque Peña Gómez no hablaba, ni se comportaba, ni comía, ni bailaba como un haitiano. Porque los pueblos no son el color de la piel; los pueblos son una unidad lingüístico-cultural
Y resulta que ahora, los dominicanos, sobre todo los más jóvenes, queremos que un señor llamado Alex Rodríguez que nació en los Estados Unidos de Norteamérica, que no sabe lo que es una arepa, ni lo que es un mabí, que nunca ha bailado bachata, que no tiene las manifestaciones cotidianas de la cultura dominicana, lo quieren imponer como dominicano. Y resulta, que desde el punto de vista linguistico-cultural, él pertenece a una comunidad distinta.

Volviendo a Montoro, cuando se enfrenta a los delegados de Osorio, le estaba diciendo: “Usted representa a los españoles y nosotros a una comunidad lingüístico-cultural totalmente distinta”. En ese momento entonces es que nace el gentilicio “dominicano”. Muchos se preguntarán ¿de dónde viene este nombre? No es el momento de hacer la historia del gentilicio dominicano, pero digamos que viene de Domingo de Guzmán, más tarde conocido como Santo Domingo de Guzmán, creador de la Orden Religiosa de los Predicadores conocidos como “dominicos”. De los “dominicos” va a venir “dominicanos”. De modo que sin que todavía fuéramos un pueblo con todas las características antropológicas de un pueblo, ya teníamos un nombre; éramos “dominicanos”. Para nosotros era diferenciarnos del agente colonial dominante que venía a la isla y que en modo alguno se involucraba con las caracteríticas de esa comunidad que se estaba gestando en la parte oriental.

En 1605, estábamos en los albores del siglo XVII; este siglo se va a caracterizar por enfrentamientos a muerte. Primero con holandeses, después con ingleses. En este punto debemos recordar que Inglaterra se constituyó en 1648, en lo que pudiéramos llamar la “primera potencia mundial”. Debemos apuntar que en 1655, esta primera potencia mundial fue derrotada militarmente en esta isla por los dominicanos organizados en cinco demarcaciones y la milicia española; de manera que este pueblo que se estaba formando de la mezcla de españoles e indígenas, y de indígenas y negros africanos, y de africanos y españoles, fue incubado en el
enfrentamiento con las tres principales potencias colonialistas de la época: España, Inglaterra y Holanda.

Desde 1629, vamos a tener una larguísima guerra con los franceses, con algunos períodos de descanso desde luego. Desde ese año, los franceses, huyendo de una pequeña isla llamada Saint Kidds, vinieron a parar a la Isla Tortuga (en el litoral noroeste de nuestra isla). Estando como estaba, libre de habitantes, era rica en ganado vacuno, caballar y porcino. Estos franceses, y de otras nacionalidades, encontraron aquí una gran riqueza y se dedicaron a tomar ese ganado, quitarle el cuero y venderlo en Europa. Nos enfrentamos entonces desde 1630 hasta 1697, con el imperio colonial francés. De modo que si en 1605 estaban los holandeses, en 1655 derrotamos a los ingleses y estuvimos entrentados desde 1630 a 1697 a los franceses (¡67 años!), podemos decir que la pequeña semilla que había sido el pueblo dominicano en esa época, fue agigantándose en lucha permanente contra la dominación extranjera.

Creemos que en el estudio de los procesos de independencia de América Latina no vamos a encontrar un solo pueblo que haya tenido que enfrentarse a los tres principales potencias coloniales de la época, al mismo tiempo que se enfrenta y se diferencia de la madre-patria, España. Es un momento en donde surge la mulatería, que es el rasgo físico central del pueblo dominicano. Según muestran los estudios de hoy día, vamos a tener algo menos de un 7% de población blanca incluídos los extranjeros; menos de un 7% también de población negra, incluyendo a los domínico-haitianos; de manera que el grueso del dominicano es mulato. Y mulatos porque aquí habían varios ramales indios o amerindios para decirlo con propiedad. Por otro lado, aquí llegaron más de cuarenta etnias de Africa; vinieron también varios grupos raciales blancos de Europa. Podemos concluir que tampoco se trata de tres razas puras en nuestros orígenes sino de tres troncos con diversidad. Esas uniones van a dar ese panorama étnico que tenemos hoy donde existen desde nórdicos europeos hasta de las tribus bantúes africanas. Fue así como se fue forjando nuestro país.

Observemos que al margen del rango físico el blanco más blanco de este país sabe lo que es una arepa, y el negro más negro por igual. Podemos resumir que el punto común es el rasgo lingüístico-cultural. A medida que este pueblo se iba forjando como tal, que iba creando una identidad que si bien tiene al español como elemento fundamental, si a cualquier dominicano no letrado lo llevamos a Castilla, o a Madrid, y lo ponemos a hablar, muchos se van a preguntar en qué idioma está hablando, y esto no sólo en Madrid, sino en otras comunidades latinoamericanas. Porque si bien tenemos al español latinoamericano, también tenemos la versión dominicana, la cubana, la panameña, la mejicana, y así por el estilo. De modo que nosotros estamos bien diferenciados como pueblo.

Hay quienes afirman que no sabemos quiénes somos.. Pero sí sabemos quiénes somos en el rango cultural. Ahora bien, cuando pedimos a este pueblo que intelectualice el proceso de gestación del pueblo, eso no lo puede hacer porque eso es tarea de los antropólogos, de los sociólogos, de los historiadores y otras disciplinas, y resulta que ninguno de los tres tampoco lo puede hacer por separado y la razón es que tiene que haber un proceso multidisciplinario donde cada quien nos sentemos a exponer los elementos sociológicos, antropológicos o históricos que intervinieron en este proceso de formación.

El historiador hará el recuento histórico que hayan aportado los distintos grupos que han venido a nuestro país para distinguirlos entre sí. Nos estábamos constituyendo como “dominicanos” en oposición a los franceses, a quienes enfrentamos en el siglo XVII durante sesenta y siete años; luego a lo largo del siglo XVIII, los años que van de 1701 a 1800, el pleito fue permanente porque ellos intentaron prolongar la frontera -¡y lo logran en demasía!-, mientras que por nuestra parte nosotros intentamos rechazar ese proceso.

De manera que en el siglo XVII nos enfrentamos con españoles, holandeses e ingleses y en el siglo XVIII, sólo y fundamentalmente con franceses. ¿A quién vamos a tener con la mayor animadversión contra la dominicanidad? Pues a los franceses. Eso no es casualidad. Si buscamos el proceso de gestación del pueblo colombiano y del pueblo venezolano, veremos que ha habido un problemas históricos en esa frontera, que ha tenido –y aún hay- muertos. Pero eso no sale en
primera plana en los periódicos. Muchos no tienen idea del conflicto entre guatemaltecos y mejicanos, o entre hondureños y nicaragüenses, o entre costaricenses y nicaragüenses. Dondequiera que hay una frontera, hay conflictos, problemas, “tierra de nadie”. Amores y desamores. Eso se refleja en que un grupo sea xenofóbico , es decir que le tenga fobia a su hermano vecino, y otro grupo sea xenofílico o que sientan un enorme placer en negociar, en sacar ventajas o explotar a los vecinos menos desarrollados. Lo que estamos diciendo es materia prima
para una nueva convocatoria donde podamos hablar tan sólo de conflictos fronterizos de los últimos cien años. Mientras tanto lo podemos dejar en este punto y volver al tema que estamos desarrollando sobre la independencia nacional.

Nos estamos también diferenciando de los franceses, y en 1795, con un típico acto de irresponsabilidad como ocurrió en 1603 con el rey español Felipe III Mandando a desbaratar la Banda Norte, se produce ahora –como resultado de la Revolución Francesa-, una invasión de los franceses en España. Para liberar el territorio español y sacar las tropas francesas, el rey Carlos IV ordena al Príncipe de la Paz, Godoy, negociar con los franceses. El rey dice: “Dale lo que te pi
dan, pero sácame esas tropas de España”.Estaban dispuestos a darle a América Central, señores. Pero Godoy, es tan hábil cuando van a negociar que les pregunta a los franceses qué es lo que quieren. La respuesta fue clara: “La parte española de la Isla de Santo Domingo”.

El rey Carlos IV fue uno de los reyes más irresponsables de todos los que pasaron en la Historia de España, al extremo de que, cuando se produce una segúnda invasión napoleónica a España en 1808, intenta unir las dos partes de la isla.

El pueblo español repudiará y decidirá que Carlos IV no sea más su rey y va a exigir como tal a su hijo Fernando que gobernará como Fernando VII y será conocido en la Historia de España como “El Deseado”.

Es Carlos IV, a través del Príncipe de la Paz, Godoy, quien entrega nuestro territorio a Francia en 1795 mediante el Tratado de Basilea. Nosotros teníamos más de cien años luchando contra los franceses. Nos hicimos pueblo, nos hicimos adultos luchando contra los franceses, y este rey español, mil veces irresponsable sin consultarnos, nos entrega.

En 1801 Toussaint Louverture –a nombre de Francia, y a nombre del Tratado de Basilea, pero sin consultar al Gobierno de Francia-, ocupa la parte española para “hacer que se cumpla el Tratado de Basilea”. Se ha dicho horrores de Tousaint, pero lo primero que hizo fue liberar a los esclavos. De todas maneras el proceso de independencia haitiano fue tan sangriento –y lo era en ese momento que las clases sociales altas, los mismos esclavos nuestros y los “libertos” tenían miedo porque nunca en esta parte se había vivido un acontecimiento de la magnitud sangrienta como los que se produjeron en San Marcos en 1791 hasta 1793, y luego, la guerra civil, y más tarde la invasión inglesa, y aún más tarde el enfrentamiento entre Toussaint y Francoise y otros.

¿Qué hizo Toussaint para apropiarse de tres pueblos? Primero se apropiaron de los cabildos, después de la Real Audiencia y derogaron el derecho de que alguien siendo mulato y criollo no pudiera ser jefe del ejército. Como la Real Audiencia era un tribunal, y como saben los abogados los tribunales tienen lo que se llama juridiscción, entonces como se había luchado en determinada jurisdicción, cuando algo se declaraba independiente eso se constituía en un país, digamos como ocurrió con Colombia, Ecuador, Perú, y así por el estilo.

De las viejas jurisdicciones de la Real Audiencia salieron los países.. ¿Cómo se manifestó ese movimiento internacional en nuestro país? A través de volantes que traían aquí los comerciantes de Caracas.

En Azua, los comerciantes se pusieron de acuerdo haciendo un movimiento que sería el primero que se haría llamar independentista. Las cosas no estaban muy claras; .pero nació en Azua con elementos africanos –ya mulatos dominicanos-, con comerciantes de la clase media. Los grandes propietarios de tierra y los demás no estaban de acuerdo con eso, porque su prestigio y poder venía del poder de España.

Para nosotros entender la independencia dominicana hasta la guerra restauradora, los dueños de tierra y vacas llamados hateros (y hoy terratenientes) estaban Identificados con España y eran partidarios de que no hubiera cambios. Comerciantes que tenían que moverse en recuas de mulas (de hecho eran buhoneros)

De un pueblo a otro viendo su miseria, tratando con la gente y empapándose de la realidad del país iban a ser los que participarían de la idea de la independencia. A ese grupo de comerciantes se unió un hatero o dueño de reses de Cotuí llamado Juan Sánchez Ramírez y se pusieron de acuerdo al igual que la Iglesia Católica; ésta jugó un papel importante “agitando las masas” como diríamos hoy porque el principal medio de comunicación era el púlpito; la iglesia llamaba a éstos a favor o en contra y trazaba la línea y el campesino analfabeto reconocía la autoridad eclesiástica. En realidad no sólo los analfabetos sino todos, reconocían la autoridad de la Iglesia para que se unieran a los caudillos. Pero el liderazgo lo tomó Juan Sánchez Ramírez, que no era ni aliente ni pariente de Ciriaco Ramírez. Convocaron a los franceses y al gobernador Ferrand a la Sabana de Guabatico, en el Seybo, y dispusieron de las tropas en un abrir y cerrar de ojos, y en un tiempo brevísimo no quedaba ni recuerdo de las tropas francesas. Abandonaron el campo de batalla, se desperdigaron por los montes bajo persecución y el gobernador francés decidió suicidarse de un tiro. El padre de Pedro Santana le cortó la cabeza y la exhibió. La persecución duró dos meses.

Llegaron los días del dieciséis, diecisiete y dieciocho de diciembre de 1808, y la gente de Ciriaco Ramírez quiso la independencia, así como también la de Juan Sánchez Ramírez. Convocaron lo que podemos llamar el “primer congreso dominicano” en la Quinta de Bombillo (ese lugar, “Bombillo”, estaba donde se encuentra en la actualidad la Junta Central Electoral en la Plaza de la Bandera, en Santo Domingo. A todo ese lugar se le llamaba entonces Marmanagua). Allí se reunieron los delegados en una casa de yagua, y los nombres de las personalidades que asistieron a aquella reunión están registrados en la historia del país.

El tema que se discutía en aquel “primer congreso dominicano” era si íbamos a ser independientes o volvíamos a ser colonia española. ¿Y que se acordó? Se acordó hacer presos a todos los que querían la independencia y freírlos en alquitrán. Ese fue el precio que pagaron los que lucharon en 1808 por la independencia dirigidos por Ciriaco Ramírez, quien fue hecho prisionero y recluido en la Fortaleza Ozama, donde acabaron sus días. Porque para esa época los movimientos independentistas consistían en un elemento agitador que los demás seguían por razones de compadrazgo, porque lo querían y respetaban por ser un hombre serio pero sin entender lo que esa persona tenía en su cabeza.

En 1810 estando Ciriaco Ramírez preso, dirige desde la cárcel otro proceso de Independencia que no cuajó y que es injusto que se le llame “Rebelión de los Italianos” porque apenas hubo un italiano, y había gente de Colombia, de Puerto Rico, pero el gran grueso era de dominicanos. Es impropio llamarle Rebelión de los Italianos porque allí sólo estuvo un italiano, el capitán (Essix ¡?) que había venido en la expedición militar de 1802 enviada por Napoleón Bonaparte y encabezada por el gobernador Víctor Emmanuel Leclerc.

En 1812 hubo otro proceso de independencia. En Santo Domingo existe un lugar llamado La Cruz de Mendoza, en donde se ahorcó a Pedro de Seda, líder negro esclavo de ese proceso. En 1808 Napoleón había invadido por segunda vez a España que en ese momento estaba organizada en “Juntas Populares”. Todas éstas se reunieron el día de la invasión y crearon la Junta Suprema de Sevilla con el encargo de luchar contra la dominación francesa.

Hacia 1812 esas juntas se reunieron en Cáliz, al sur de España en el Mediterráneo, eligen diputados y se pusieron a discutir y hacer una “constitución”, que viene a ser la primera constitución liberal, progresista, de la España del siglo XIX. Allí hubo incluso delegados dominicanos y de todas las colonias. Se acordó que en América (Latina) habían tres clases sociales. Una, los libres, únicos que podían ser comerciantes y tener derechos políticos y ciudadanos, pues existían los libres sin derechos ciudadanos o políticos, que eran los que constituían la segunda clase o clase media. Imaginemos todo lo que había luchado la clase media para que ahora vinieran a decirle que no tenía derecho a transferir herencia, a ocupar un puesto en el ejército (como soldado sí, pero no como oficial), tampoco podían ser jefes en la Iglesia. No tenían derechos civiles ni políticos, de ninguna naturaleza. La “tercera clase social” estaba representada por los esclavos, según esa constitución liberal y progresista de Cáliz. Estos representaban el resto de la población, el más numeroso.

¿Cuál era la representación de la población que tenía “derechos”? Sólo el 4% de la población. Esto es importante para que entendamos a José Nuñez de Cáceres.

Cuando aquí llega la idea de la igualdad se produjo una rebelión en una finca del Señor Mendoza (hoy Ensanche Ozama) donde podemos encontrar una cruz de metal donde se ahorcaron las personas que participaron. A ese movimiento se le llamó Movimiento de Mendoza y Mojarra. Mojarra, quedaba frente a frente a lo que hoy llamamos Hainamosa, nombre taíno.

Llevamos entonces acumuladas las luchas por la independencia de 1808, 1810 y 1812. Pero en 1814 se produce otro levantamiento esclavo en lo que hoy es la provincia de La Romana, al cual se le denominó La Rebelión de Chavón. Entre otras cosas plantearon la lucha por su independencia. Era lógico para esa época que un esclavo analfabeto no podía estar hablando de independencia, de modo que detrás de esto debió de estar algún agitador, algún letrado. Así eran las cosas.

Para 1820 habrán tres rebeliones en la frontera por la independencia, y en 1821, tres rebeliones más. Una de éstas últimas ocurrió el 1 de diciembre de 1821 que proclamó el nacimiento del Estado Independiente Haití Español,conocida también como Independencia Efímera de José Nuñez de Cáceres, que apenas duró cinco semanas terminando en fracaso.

Si luchamos en 1808, 1810, y 1812, y Duarte nació en 1813, entonces aquí hubo luchas antes del nacimiento de Juan Pablo Duarte. Y si luchamos en1814, Duarte tenía un año de edad, y en 1820, tenía ocho años, y en 1821, nueve años. El padre de Duarte tenía una quincallería, que era el nombre de la época (siglo XIX) para una ferretería. Estaba localizada en lo que se conoce hoy como La Atarazana, palabra árabe que significa “almacén”. La Atarazana era el almacén del Palacio de Diego Colón (Alcázar de Colón). Hoy día todo el lugar se le llama Plaza de La Atarazana. Aquí, frente a la Puerta de Don Diego, por una puerta entraban los pasajeros de los barcos, y por otra los esclavos. Frente a todo esto, tenía Don Juan José Duarte, su quincallería,

donde hacía negocios de importación. Por eso veremos como la posición económica de la Familia Duarte-Diez, le permitirá sacar a su hijo adolescente dedieciséis a diecisiete años, a estudiar inglés a los Estados Unidos de Norteamérica, y lo que ahora se llama Contabilidad y que en aquel entonces se conocíacomo Teneduría de Libros.Allí agotó una jornada de formación y de allí parte hacia Alemania. Este caballero que nosotros conocemos como Duarte, del cual sólo hay una foto original, era de baja estatura, delgado y muy enfermizo. Juan Pablo Duarte llega a Europa a principio de la década de 1830. En esos momentos hay unos líos políticos terribles y vive esos procesos políticos. Está en auge un movimiento llamado Movimiento Romántico; dentro
de los románticos había un grupo radical llamados “los carbonarios”; son gente que se dan la mano y se transmiten mensajes en el saludo. No estamos hablando de la logia masónica que vendrá más tarde, sino de los carbonarios, los románticos y la lucha de masas contra la monarquía en Europa.

Conoce lo que son las luchas por las autonomías regionales de España, el latín, llevado llevado a la península ibérica por el imperio romano, lo mismo que el concepto de provincia, el concepto de organización para el ejército y toda una tradición greco-romana; el latín tuvo una nexia (contacto) con distintos pueblos y va a dar origen a una lengua llamada lenguas romances, como el catalán, el gallego, en fin varias lenguas. Esta gente nace, se desarrolla, se hacen hombres y mujeres hablando catalán.¿Qué es eso de español?

El pueblo de Cataluña estaba en lucha contra el gobierno central madrileño para lograr el fuero o autonomía. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en diciembre de 1961 conquistamos el fuero universitario, lo que significó que en ese espacio del país llamado “universidad” teníamos nuestro auto-gobierno y ahí nos dábamos nuestras propias leyes.

A lo largo de la Edad Media y principio del Renacimiento hubo cientos de ciudades en Europa que gozaron de fuero, autonomía o auto-gobierno. Duarte presenció como el pueblo catalán conquista el fuero para Cataluña. Cuando se agota la jornada de estudio estamos en presencia de un joven que habla cinco idiomas, que ha vivido en la Europa más corrompida que nos podamos imaginar que va a dar más tarde lugar a Los Miserables, de Víctor Hugo, un joven que no se corrompe, altamente religioso, sagaz políticamente, que estudió Filosofía, que era experto en Geografía, pero que también se involucra en el teatro y por eso trae al país varios chalecos rojos, porque ese era el símbolo de “los románticos”. Y trae además libros. Y cuando llega en 1834 ó 1835 lo cual no está claro aún, pero que no tiene mucha importancia tampoco, lo primero que hace es reunir 26 jóvenes a los cuales empieza a darles clases de Política, de Geografía, de técnica de esgrima, y dentro de los cuales selecciona el núcleo que formará La Trinitaria. Todo esto no fue improvisado.

¿Qué había aprendido Duarte con Vicente Celestino, que era tan radical como él, y con otros fuera de la familia? Que los movimientos independentistas que les antecedieron habían fracasado, de modo que se pusieron a analizarlos uno por uno, buscando la causa del fracaso.

Duarte acude a las mujeres; va e interroga a los abuelos, a la gente de las vivencias políticas, investiga por qué fracasó el intento de independencia decada una de las fechas que ocurrieron; se puso a indagar en la Historia la razón por la cual no fuimos libres, llegando al extremo de preguntarse sobre José Nuñez de Cáceres, una persona vilipendiada en la historiografía dominicana y al cual tenemos la obligación de reinvindicar. Porque si en 1844 sin una pulgada de caminos vecinales, 126,000 dominicanos aislados en unas treinta villas hicimos la independencia y no la pudimos sostener mas que diecisiete años, cómo se le iba a pedir más con menos comunicación, más aislados y con menos comprensión, que Nuñez de Cáceres triunfara en
el marco de una sociedad como la que le tocó vivir. Se dice entre los historiadores modernos que fracasó porque no les otorgó la libertad a los esclavos. Probablemente sea cierto, pero él liberó a los de él. Me permito decir que esa es una acusación además de injusta, falsa. Bolívar (Simón José Antonio de la Santísima Trinidad) liberó también sus esclavos y decretó la libertad de los demás. Cuándo se iba a sospechar que en 1848, cuando los huesos de Bolívar estaban blancos, plantearse que pacíficamente se podíaconceder la libertad a los esclavos? ¿Quién puede nombrar a un solo libertador en América Latina que lo haya hecho? Ninguno. Si ninguno lo hizo, y el único que lo hizo fue Bolívar con los de él, y el nuestro –José Nuñezde Cáceres-, ¿por qué entonces condenamos a nuestro prócer?

Me parece una injusticia histórica. Pero además, José Nuñez de Cáceres estaba actuando imbuido por la constitución de Cáliz, y para ganarse al núcleo gobernante no podía libertar a los esclavos; él tuvo un plan que se llamó el “Plan de Manutención”. ¿En qué consistía? Se preguntaba cuántos esclavos se tenía. Si su amo contestaba “cinco”, entonces se les pagaban esos cinco esclavos (se les compraba) e inmediatamente se les otorgaba la libertad. Esto se hacía mediante un acto jurídico en esa época en que vivió Nuñez de Cáceres.

Cuando era el propio amo quien daba la libertad a sus esclavos, eso se llamaba otorgar una “gracia”. Pero también el esclavo podía trabajar y comprar su libertad con el producto de su trabajo; también estaban los esclavos libres lanzados en compradía, circunstancias en las cuales un grupo de esclavos hacían actividades, recababan dinero, iban donde el amo y le proponían comprarle la libertad de uno o varios esclavos; si el amo aceptaba, se procedía a comprar la libertad.

Es fue la situación bien difícil en la que se desenvolvió José Nuñez de Cáceres. ¿Qué aprendió Duarte de todo esto? Aprendió que negros y blancosdebían tener los mismos derechos. Y en uno de los escritos de Duarte está esto muy claro. Habla de la democracia de razas. Y aquí ha habido gobernantes, de los que hemos tenido con posterioridad a la independencia del pueblo dominicano, que todavía no han sido capaces de aplicar eso.

En 1838, como muchos sabemos, se formó La Trinitaria; pero ésta se auxiliaba de La Dramática para hacer obras teatrales, y de La Filantrópica, para hacer propaganda política como elaboración de afiches y paquines que se hacían de noche y se tiraban por debajo de la puerta. El merengue que nació durante la dominación haitiana, lo usaron los trinitarios como reafirmación cultural dominicana; el merengue dominicano fue la respuesta a la música haitiana.

Otro rasgo de la lucha de los trinitarios dirigidos por Duarte fue que aquí tuvimos dos batallones de dominicanos cuyos oficiales eran haitianos: Los Batallones militares 31 y 32. Boyer, había decretado el servicio militar obligatorio y Duarte ordenó a todos los trinitarios ingresar al ejército, hacer los ejercicios y aprender la disciplina “para ir formando el ejército de la futura república”. En esto también demostraba ser un visionario.

Aquí volvemos a la pregunta que ya nos habíamos hecho con anterioridad: ¿por qué fracasaron los movimientos anteriores? La respuesta era simple: Porque no tenían una “organización”. Y esto fue lo que hizo Duarte: ¡construir una organización! Una organización que se auto-reproduce, que educa –y aquí podemos hablar de las representaciones teatrales que hacía Duarte con los libros que había traído de Europa y con sus trinitarios, pero también con gente que no eran trinitarios sino colaboradores.

Debemos dar un dato interesante: Las mujeres dominicanas participaron de una manera masiva en el proceso de independencia. Duarte ordenó que a las hermanas, primas, novias, las involucraran, y entonces a todas se les llamó “las comunicadas”. Es decir, Duarte crea un frente de mujeres apoyando la labor de los jóvenes; tiene teatro y tiene propaganda. Participa y se une a los reformistas haitianos en la Revolución Negra de 1843, y participa en un proceso elecciona
rio para elegir ediles o regidores a los ayuntamientos en agosto-septiembre de 1843. Tenemos en Duarte pues, el hombre que participa en teatro, en una conspiración y al mismo tiempo va a elecciones. ¿Habráse visto semejante madurez política? Pero con una vanguardia orientada.

Duarte no tenía que estar presente físicamente en todo, porque la estructura de La Trinitaria, el juramento, el sentido de lealtad y el deterioro de la dictadura de Boyer, que ya cumplía veinticinco años en el poder, era de tal magnitud que aunque Duarte no estuviera en la Independencia, no se detuvo el proceso de la misma.

Cuando Charles Gerard Aimé invadió Santo Domingo, hizo un despliegue tal de tropas que amedrentó a la población que respondió cerrando sus puertas.

Duarte y algunos trinitarios tuvieron que salir del país; Mella, fue hecho preso, y Sánchez, tiene que simular su propia muerte y entierro. Cuando Charles Gerard Aimé vino, como la mayoría del Regimiento 31 y 32 eran dominicanos, se los llevó para Puerto Príncipe; allá hubo una conspiración para asesinarlo y los dominicanos lo defendieron y salvaron su vida. Su conclusión fue que, si esos eran dominicanos y lo salvaron, el premio que podía darle era retornarlos a Santo Domingo, por lo que manda de nuevo a su lugar de origen a los Regimientos 31 y 32 con todo y oficiales. Por eso, con los dominicanos infiltrados en el ejército haitiano, el asunto no era ponerse a tirar tiros para matar a la gente, sino que mediante un solo disparo, proceder a hacer prisioneros a los oficiales concociendo que la mayoría de los regimientos eran dominicanos.

En estas circunstancias se proclama la Independencia, y en la noche del 27 de Febrero de 1844, se crea la Junta Central Gubernativa de Santo Domingo presidida por Sánchez..

(Conferencia dictada el 9 de Marzo, 2008, por el historiador y profesor universitario Dante Ortiz Nuñez en el Honorable Ayuntamiento de San Juan de la Maguana, auspiciada por el CURO-UASD. Grabacion: Miguel Angel; Transcripción: Dr. Sobieski De León Lazala).-