Tuesday, February 17, 2009

LIBORIO MATEO: ICONO DE IDENTIDAD SANJUANERA, REGIONAL Y NACIONAL


Liborio Mateo

Sobieski De León

Ponencia en el Seminario: “Trascendencia de la Cultura

Popular, el Folclor y la Identidad de San Juan de la Maguana


Sábado 14 de Febrero, 2009, Ayuntamiento Municipal


Liborio Mateo como Cristo tiene dos etapas en su vida, una oculta y otra pública. Cristo sale a predicar a la luz pública la buena nueva de Dios, su Padre Celestial, a la edad de 33 años. Liborio hace lo mismo a los 32 años.


Un “ángel a caballo” –es lo que conoce como medio de locomoción en su entorno-, lo ha llevado al cielo a hablar con Dios quien le ordena regresar a la tierra a predicar y curar enfermos. El ministerio de Cristo es también predicar y curar enfermos. Liborio sabe que no le creerán y hace su primera advertencia: “No estoy loco, vengo de muy lejos”. ¿No fue el profeta Elías al cielo en un “carro de fuego”?¿Y Moisés, no habló con el mismo Dios que se le presentó en forma de “zarza ardiente”? Juan del Bautista ¿no preparó la venida del hijo de Dios, del salvador del mundo, el Mesías tan esperado por el esclavizado pueblo de Israel bajo el Imperio Romano? ¿No había visto “el futuro” en sus apartamientos de los demás, cuando se retiraba al desierto a meditar, a comer miel y langostas como un enajenado para luego descender con las “buenas nuevas” para la doliente humanidad?.

Ese mismo Juan El Bautista según la tradición apareció en la llamada Fuente de San Juan en plena cordillera central. ¿No sería también precediendo la venida de Liborio Mateo quien nacería en el mismo lugar? Parecería ser éste el anuncio de un nuevo “enviado” que lucharía a favor de su pueblo. La Fuente de San Juan se iría a convertir con el tiempo en la “Fuente de Liborio”, en lo que hoy es “La Aguita de Liborio”. Agua pura, fresca, agua bendita para la sed de los sedientos de pan y justicia emanada de las mismas entrañas de la madre cordillera.


Liborio Mateo es el nuevo Profeta de la Maguana. Primero, tierra de Caonabo, luego de Erniquillo, más tarde de Lemba y finalmente de Caamaño. Liborio es el “enviado de Dios”, su interlocutor directo que viene a poner fin a la desesperanza de los hombres, a la miseria y esclavitud a que ha venido a someter-el ese otro imperio del mal. El imperialismo de los norteamericanos ha venido a quitarle sus tierras a los campesinos como el imperio romano se hubo apoderado de las tierras de Judea. Los americanos se han tomado las mejores tierras del país de Liborio para sembrar caña de azúcar y han desplazado de las mismas a sus legítimos dueños, los campesinos. Liborio Mateo acepta su cruz.


A los 33 años Cristo enviado por su Padre empieza a curar enfermos. Cura leprosos, epilépticos, llagosos, mujeres con flujos vaginales. Levanta muertos de sus sepulcros. Lázaro es el ejemplo más preciado y espectacular de sus milagros, el asombro de los vivos. Anuncia el “Nuevo Reino de Dios” en oposición a “El Reino de este Mundo”, marcadamente injusto con los hombres. Liborio predica el “Nuevo Milenio” que no es otra cosa que el mismo reino de Dios; el reino de la ansiada felicidad terrenal de los humanos maltratados por el poder terrenal de los hombres. El hombre maltratado por el hombre. El hombre lobo del hombre.


Con su ministerio Liborio Mateo ofende dos poderes de la tierra: El Poder que se apropia de los bienes de producción de la humanidad cuyo beneficio va a parar a una élite de zánganos, y el Poder usurpador de los bienes espirituales de la humanidad que usufructúa otra élite de zánganos. La lucha queda planteada. Por un lado Liborio Mateo y sus campesinos pobres. Por el otro, los poderes unificados del Estado y de la Iglesia contra Liborio Mateo y sus campesinos. El choque es inminente. Dialéctico.


Don Carlos Peguero(1) vio cuando llegaron las tropas invasoras norteamericanas a San Juan de la Maguana comandadas por el Coronel Gregon Wi----- lliams, americano, a quien se le agregaría de inmediato el teniente Juan Luna, dominicano. Observó la gendarmería a caballo por el antiguo camino que conducía de Santo Domingo a San Juan y que vendría a ser con el tiempo la Avenida Independencia. Los vio venir en son de guerra, de persecutores oficiales del Gobierno de Intervención Militar Norteamericano adueñado de la República en contra de Liborio Mateo, dominicano.


Para los norteamericanos Liborio Mateo era un bandido, un delincuente, un gavillero. Para la Iglesia, un infiel, un íncubo, un engendro del diablo, un brujo de ritos satánicos, un sacrílego y pagano. Se le acusa de atribuirse resucitar muertos, de tener poderes de sanación y curar enfermos, lo mismo que hacía Cristo. Liborio Mateo era pues un anticristo, un antiprofeta, un “curador charlatán y mentiroso” (2).


Descargan sobre él culpas sociales. Los campesinos no desarrollaban sus labores agrícolas atentando contra la producción por culpa de las prédicas de Liborio Mateo y las mujeres estaban expuestas al perjuicio de su lujuria y concupiscencia. La enseñanza del “amor libre” lo dominaba y dominaba a los suyos; la fuerza del instinto no tenía control en aquellos seres incivilizados peores que las bestias(3).


Estas ideas permearon la conciencia generacional sanjuanera, no sólo de los hombres y mujeres sencillos sino de intelectuales, educadores y hombres de letras, intelectuales que irían a ocupar los puestos de importancia de la administración pública.


Propalaron que Liborio y el liborismo era cosa de paganismo. Para un abogado nativo de San Juan de la Maguana que llegó a ocupar el máximo escalafón de la Justicia este pueblo no quería a Liborio Mateo (4). Para este jurista el Movimiento de Liborio Mateo no era otra cosa que “un grupo de gavilleros, asaltantes y violadores que estaban con él”. Basaba sus argumentos en “con-versaciones que había sostenido con integrantes de la Familia Marranzini”.


De acuerdo a su criterio “los asesinos de Mon Cáceres se escondieron donde Liborio” que era “un lugar de hombres armados donde se practicaba el amor libre y las mujeres de Liborio se las prestaban a Carmito Ramírez, a los Ramírez, y a los amigos distinguidos de los Ramírez(5).

En cambio Cristiana Ramírez hija de Juan de Dios (“Juanico”) Ramírez, el hombre que desde su cargo de Jefe Comunal, máxima autoridad del pueblo de la época, había hecho preso dos veces a Liborio Mateo sin habérsele probado algo en su contra, la opinión que tenía del Profeta de la Maguana era muy diferente. Para esta distinguida señora de la Familia Ramírez, “Liborio era una persona inteligente, un “vivo” (despierto, hábil, astuto) que no sabía nada (analfabeto) pero con un poder extraordinario para ganarse la simpatía de los demás”(6)

Esta descripción de Liborio Mateo lo dice todo de él, echando por tierra muchos de los argumentos de sus detractores, sobre todo de los que vivían en la ciudad lejos de su mundo campesino Es importante a la hora de juzgar a un personaje histórico como Liborio Mateo acudir a todas las fuentes objetivas posibles para desligar la leyenda de la realidad, situación en la que han caído tanto sus defensores como sus detractores.


Su biógrafo histórico y detractor por excelencia quien lo da a conocer de forma más evidente a su generación y a las subsiguientes lanzándolo sin proponérselo a la fama, fue el escritor sanjuanero E.O. Garrido Puello alias “Badín”, maestro, periodista, empresario, comerciante, perteneciente a una de las familias “de más alta alcurnia y rancio abolengo” que se ha vanagloriado siempre de sus ancestros como el Coronel Eusebio Puello. Este coronel a diferencia de Liborio Mateo en lugar de defender su patria y sus gentes como

lo hizo el Profeta de la Maguana sirvió a los invasores extranjeros imperiales y anexionistas españoles que vinieron en 1861 a lo mismo que los norteamericanos en 1916. Este mismo Coronel Puello era el jefe militar de San Juan a las órdenes de Pedro Santana, cuando uno de nuestros Padres de la Patria , Fran-cisco Sánchez del Rosario fue herido y hecho prisionero luchando contra la anexión de la República.

De modo que Sánchez fue prisionero en San Juan de la Maguana del General Eusebio Puello, juzgado por un tribunal militar y fusilado con sus compañeros de lucha, sin éste mover ni siquiera un dedo para salvar a Sánchez. Es que no estaba con la causa de los trinitarios fundadores de la República. Al mismo tiempo este coronel aliado del invasor extranjero, volvió sus armas contra sus propios hermanos peleando al lado de los españoles del General La Gándara, siendo vencido por el General José Maria Cabral en La Canela.


Liborio Mateo nunca estuvo con ningún Gobierno desde que decidió realizar su ministerio público a favor de sus hermanos campesinos en 1908. Hay pruebas de que siempre estuvo al lado de su pueblo hasta su muerte. Los liboristas nunca apoyaron a Trujillo, incluso Trujillo asesinaba a los líderes en quienes reencarnaba Liborio. En cambio la familia del detractor gratuito de Liborio Mateo fue sostenedora de la dictadura de Trujillo. Víctor Garrido Puello fue uno de los intelectuales más sobresalientes de ese régimen que sumió en el terror, el vandalismo, la tortura, la barbarie y la muerte a nuestro pueblo por 31 años. Liborio Mateo no fue santo de la devoción de los Garrido Puello.

E.O.Garrido Puello es el primero que ensambla el arquetipo de la personalidad compleja de Liborio Mateo. San Juan de la Maguana terminó creyendo lo que propaló a sus anchas. En círculos intelectuales de San Juan se tiene a Badín Puello como un defensor de la soberanía nacional en contra de la intervención norteamericana de 1916. Sostienen que su periódico El Cable fue la tribuna que sirvió para expresar ese sentimiento patriótico anti-yankee. También Liborio Mateo se opuso a los invasores norteamericanos pero por diferentes motivos y con medios diferentes. No sabía leer ni escribir en periódicos, pero era “…una persona inteligente, un “vivo” que no sabía nada pero con un poder extraordinario para ganarse la simpatía de los demás…”

El mismo E.O. Garrido Puello dice en su periódico El Cable algo que más que

denigrar a Liborio Mateo lo engrandece. Refiriéndose a sus “acciones” lo culpa de “vincularse a los criminales de la época y a los guerrilleros que no estaban acorde con la política norteamericana”. No es más que una pincelada clara de un Liborio Mateo anti-norteamericano, anti-imperialista. Su lucha entonces era contra el imperio que había enviado sus soldados a quitarle su tierra a los campesinos dominicanos.


Paralelo a los actos de curación con sus manos, su palo de piñón y su consigna “entre el bien y salga el mal”, Liborio Mateo participa en la guerra. Es una guerra de intereses de todos contra todos. Para la época el país está dividido en bandos armados por todas partes. Es el principio del siglo XX.


La inestabilidad política es lo que impera. El Gobierno de Ramón (Mon) Cáceres fue un despiadado persecutor del liborismo que había decidido acabar con el Movimiento. Detectaron su campamento, entraron en contacto con su “ejército” de campesinos y lo desbandaron; quemaron y arrastraron los ranchos que servían de cuarteles (7). No cabe duda entonces de que además de su ministerio religioso popular o a propósito de él, Liborio Mateo desarrolla acciones como mecanismo de defensa que se pueden catalogar propiamente como guerrilleras y que la creación de un “ejército liborista” que algunos---calculan en mil hombres y otros en dos mil, fuera su mecanismo de presión para las reivindicaciones por las que lucha entre las cuales la paz era primordial.


Si se recuerda que Liborio Mateo se presentó sorpresivamente en una ocasión en San Juan de la Maguana en 1912 con un contingente de 80 hombres desde La Maguana, y que previo a eso había tenido una reunión política con su antiguo patrón y amigo el General Wenceslao Ramírez Roa, sería una prueba de que la intensión de Liborio Mateo era negociar con el Gobierno. Su posición era la de “contribuir al definitivo establecimiento de la paz (8).


Don Manuel Figuereo afirma que Liborio Mateo llegó a un acuerdo con los opositores al Gobierno y que la reunión tuvo lugar efectivamente en la finca de Mijo del General Wenceslao Ramírez Roa.


La lucha de Liborio Mateo se transforma entonces en antiimperialista porque los imperialistas norteamericanos lo combaten a él, y él, combate a los imperialistas norteamericanos.

El 27 de junio de 1922 las tropas yankees localizan a Liborio Mateo y sus ---campesinos en La Hoya del Infierno en plena cordillera central y libra el último de sus dieciséis combates cayendo inmolado junto a dos de sus hijos.


En 1938, en El Cercado surge el espíritu de Liborio Mateo. La Iglesia pide a Trujillo que lo haga desaparecer. Como Mckhandal el esclavo afro-haitiano se metamorfosea y se esconde. En 1962, surge de nuevo en Palma Sola y otra vez la Iglesia pide al gobierno de turno que termine eso o ellos lo harán con sus propias manos. Emiten un documento público y lo firman. La respuesta del gobierno es la masacre.


Pero dicen que Liborio Mateo no muere. Que cada vez se transforma. Que las balas que lo asesinaron se convierten en copos de algodón, en poemas, en salves, canciones, novelas, calles, en santuarios, en la lucha que camina con los hombres de este pueblo. Hay quienes afirman que una vez se transformó en un hombre llamado Francisco Alberto Caamaño Deñó en plena cordillera central, luchando con los mismos que lo persiguieron a él. Al Maestro. Al Profeta de la Maguana.


Referencias y Bibliografías:

(1) Carlos Peguero, munícipe de San Juan de la Maguana (testimonio)

(2) E.O. Garrido Puello, en: Olivorio Mateo, Ensayo

(3) Salvinia Caminero (testimonio); Charla negada por el Colegio Evangélico Lucille Rupp, sobre Liborio Mateo

(4) Dr. Héctor Matos Dotel, ex – Procurador de la Suprema Corte de Apelación de San Juan de la Maguana

(5) Idem

(6) Leopoldo Figuereo Agramante, en: Huellas Imborrables, primera edición, página 42

(7) Periódico Nuevo Diario, 1981

(8) Jan Lundius & Mat Lundhalt, en: Estudios Sociales, revista salesiana,1989

Sunday, February 08, 2009

: CRONICA DE LA VIEJA CALLE “LA CANELA”

CRONICA DE LA II TERTULIA “EL PATIO DEL DOCTOR Sobieski De León


Expositor: PROF. DR. CARLOS VICENTE CASTILLO

Asistentes: Rubén Zabala Moreta, Casandro Fortuna, Prof. Ney Sánchez, Saladino Figuereo (“Salao”), Caonabo Peña, Héctor Solano, Salvinia Caminero, Elizabeth Escalante, Aquiles Valdéz, Roberto Rosado.

Anfitrión-conductor: Sobieski De León Lazala

Estos amantes de la cultura sanjuanera hicieron posible la “II Tertulia El Patio del Doctor”. Convocados para el viernes 6 de febrero del presente año a las siete de la noche, la tardanza incluso del contertulio expositor, fue una nota destacada de convocatoria cultural independiente.¿Por qué será que los sanjuaneros no llegan a tiempo a sus citas? Puede ser un signo de vejez anquilosada, de resistencia a la evolución de normativas sociales establecidas. Asunto de auto-educación. ¿Dejaremos que sigan diciendo que quienes llegan tempranos a sus citas son “americanos”?¿Por qué no pueden sanjuaneros?

Hamlet Herman el ex guerrillero le dio una buena lección a Euri Cabral el ex -corecato y ex militante del “Bloque Socialista”, cuando le pidió una entrevista y no llegó a la hora acordada. Pero ésa es una historia que no cabe en esta crónica).

El encuentro comenzó a las 8:20 de la noche (una hora y veinte minutos después) con la bienvenida por parte del anfitrión-conductor a los asistentes al “Patio del Doctor”. Acto seguido agradeció la presencia de tan selecto grupo de sanjuaneros que incluía a poetas,

narradores, médicos, abogados, economistas, sociólogos, periodistas, fotógrafos. Tres, eran abogados, dos periodistas, siete profesores, tanto universitarios como de enseñanza

media o secundaria. Gente con los pies en la tierra sabedora de lo que haría feliz a nuestra sociedad, a las generaciones que vienen subiendo como un rumor. Saben que todo lo que podemos intentar decir bajo la libertad de la noche o debajo del “mango” del patio, pertenecen a los que surgen en crecimiento de flor. Jóvenes, hermosos, soñadores, dignos de un futuro que no se parezca a ese pasado que bajo el pretexto de una vulgar calle fue surgiendo como una necesidad cartársica.

El Profesor Villa, es decir el doctor Carlos Vicente Castillo Mateo, un “canelero” orgulloso y sentimental, destapó una verdadera Caja de Pandora de donde surgieron sapos y serpientes del pasado que ha hecho que los “viejos” lo oculten como si se tratara de una mancha de pecado original. Siempre el miedo del Hombre frente a sí mismo y su destino, sin querer reconocer que su carne fue y sigue siendo débil, susceptible de descomposición biológica y moral. Sabe en la soledad de su silencio que es así y se niega a reconocerlo por temor a ser rechazado.

Cuando se hacen tertulias como esta “II Tertulia El Patio del Doctor”, caemos en un súbito conocimiento como si se tratara del desgarramiento de un velo que no era del todo necesario. Nos damos cuenta que nuestros pecados –que nos ha costado tanta energía y tanta tensión acumulada por años- no merecieron tal sacrificio. Porque los pecados de “nuestra calle” (los nuestros) son los mismos que los pecados de las demás calles (los de los otros, incluidos los pecados de los que se autoproclaman como administradores de la absolución de los pecados). Nos damos cuenta que la nuestra en realidad no fue la peor aunque sí la que se tomó como chivo expiatorio para poder respirar con cierta libertad para darnos la sensación moral de que podíamos respirar, que habíamos dejado ¡por fin! aquella maldita pobreza, miseria humana recalcaríamos, que en todo tiempo las revoluciones han prometido desterrarnos.

Mientras nuestra biografía se coció en su fuego y nos marcó y como al Profesor Villa le taladró el alma pero no lo venció. Porque también la “Calle La Canela”, además de chulos orgullosos y pobres prostitutas parió poetas e intelectuales de la talla de un Carlos García Mendieta, poeta y genio del mal, intelectual maldito, como diría Beaudelaire o Verlaine, el de “Flores del Mal”, a cuya tierra nuestro bardo fue a respirar. Porque La Canela también amamantó y creció a muchos hombres y mujeres de bien y de trabajo, Ana María Batista por ejemplo, mujer de trabajo que levantó una familia honesta con el sudor de su frente y con sus manos.

Elizabeth Escalante tomando la palabra dijo: “Veo como el Profesor Villa se transforma al hablar de su calle, se ve que la siente”.

Pero La Canela no es la calle del profesor Villa, sino la de todos. También La Cane

la” fue mía. Podría excusarme diciendo que nací en “La Capotillo” a esquina “Mariano Rodríguez Objío”. Y es verdad. Pero sería una excusa vana. También Saladino Figuereo

(“Salao”) negó que fuera de La Canela”. “Yo nací en “La Capotillo” insistía. Me recordó a Pedro frente a los soldados romanos. Ahora este otro Pedro negaba tres veces ante los soldados de la “II Tertulia El Patio del Doctor”.Y es verdad que no era de tal calle.

¡Oh!, que estigma maldito era pertenecer a La Canela”.

Saladino era de los contertulios más viejos reunidos allí aquella noche. Había dicho que

aunque era de “La Capotillo” conocía muy bien La Canela”. Nacer y vivir en “La Capotillo” como en cualquiera otra calle de San Juan era también respirar La Canela”. Los vasos comunicantes espirituales de la ciudad iban al fin y al cabo a terminar a ella. Y si bien La Canela era la cloaca moral de San Juan, también fue la exaltación de su placer y gloria. No porque en ella viviera una “Gloria” que fue de las primeras apodada “canelera” sino porque en el fondo toda alma es sórdida y fueron los mismos sanjuaneros quienes glorificaron esta calle. Por eso cuando Saladino empezó a describir las casas y las personas que vivían en ella desde su mismo nacimiento “en la verja Este del Cementerio Público” hasta terminar no donde decía el expositor sino en “La Mariano Rodríguez Objío” (¡ahí era que terminaba!, decía con énfasis), a mi mente vino un calificativo automático para “Salao”: “¡Canelero!”, me dije para mis adentros.

La primera casa de La Canela”, era la de José García, el padre del cardiólogo sanjuanero José García Ramírez, el médico de Salvador Jorge Blanco, el de las “manos sucias” (él decía que “limpias” en su campaña electoral). Se las ensució con la sangre de los hambrientos de la poblada aquella, cuando ordenó a los Cazadores de Montañas de Constanza disparar al corazón de los “alzados”. Ni las mujeres embarazadas se escaparon ¿recuerdan? Pero eso no tiene que ver con esta crónica.

Decíamos que el hijo de José García el compadre de Santiago De León López y mi padrino, era José García Ramírez, hijo a su vez de Tatica Ramírez la de “Vinda” con Juanico Ramírez, el Consejal del Pueblo que metió dos veces en la cárcel a Liborio Mateo sin probarle algo que justificara su detención. Juanico Ramírez, hermano del General José Del Carmen Ramírez, compadre de Liborio Mateo el peón del General Wenceslao Ramírez en su finca de Bánica, líderes de la “Revolución del Doce” con el General Felipe Vidal, el azuano.

Salvinia Caminero habló de La Canela”. ¡Pero si Salvinia también era “canelera”!, por aquello que he dicho de que “todo aquel o aquella que respiró aire de La Canela era ya “canelero”. Salvinia, la que escribió: “José Oliverio Mateo, Curandero-Guerrillero”. Fue un pariente de ella partisano de Liborio Mateo, vecino de “La Canela” quien le dijo de las crueldades que cometían “los americanos” con nuestros pobres campesinos. Suerte que tenían a Liborio que los defendía. De modo que hasta Liborio, ha tenido que ver con La Canela”.

Ni hablar de las fiestas de Palos de La Canela”: Los “Palos” de La Vieja Clara, la mujer de Benoit (“Benuá”) El Haitiano, los de Ana María Bautista, los de “La Vieja Merced” la mamá del profesor Villa, los de “La Resbalosa” donde había un “Calvario” con sus tres cruces al lado de la casa de Mininito Prince.

San Juan era en sí La Canela”.

En la Tertulia, fueron surgiendo nombres y más nombres y de pronto vi con toda claridad que no hay un sólo apellido sanjuanero que no se hubiera recostado en el amoroso y plebeyo cuerpo de La Canela”. Desde los influyentes Ramírez protagonistas de más de 100 años de historia sanjuanera, hasta los famosos, pulcros y cultivados Garrido Puello Además habían otros apellidos no de tanto abolengo como habían enseñado los amos aunque sí con la misma validez histórica y humana. Así: Los Suero, los Montes de Oca, los Ogando, los De Los Santos, los Encarnación, los Alcántara, los Castillo, los Casilla, los Báez, los Prince, los Batista, los García,

los De León, los Melo, los Lazala, los Geraldo, los Valenzuela, los Herrera, los Piña, los Colón, los Quezada, los Nin, los Boyer.

Aquella noche nos dimos cuenta que La Canela” no sólo fue en su época la última calle de la ciudad, la más plebe, la chusma, la más rastrera, la de los cueros, chulos y maipiolas, la de Gracita y Gasita, las dos prostitutas más famosas de “la parte de arriba”, las de mi tierna infancia.

Yo las miraba con respeto y miedo y todavía las llevo en el alma. La una era gorda, muy gorda (nunca me expliqué cómo podía ser prostituta), de buen humor, risueña, bonita de cara y con un eterno “buca-novio” en la frente. En cambio, Gasita era lo contrario: flaca, muy flaca, un “fleje”, huesuda, de cara fea y amargada con un lunar típico de “cuero” pintado con tinta china, siempre borracha y cayéndose de un “jumo” metida en su vestido “María Victoria”. Todavía me

parece estar viéndola salir de los patios vecinos a la casa de Ercilia Romero, la que tenía el hijo enajenado mental y que la muchachada solía ir a ver desde lejos en su cepo como si fuera una yunta de buey en sus pies, construido por el amor de su madre para cuidarlo y cuidarse de su insania. La Vieja Ercilia, la de las sabrosas longanizas de pura carne de cerdo vivía también enLa Canela” y los rumores la habían señalado como “mujer” de uno de los Ramírez cuando trabajaba como doméstica en su casa, producto de lo cual vino al mundo una hija bastarda.

Precisamente en la Tertulia estaba Caonabo Peña, el autor de la “bastardía sanjuanera” que no sabía que una “negra canelera” había sido “mujer” de uno de los Garrido Puello de alcurnia. La gente sabía que dos de sus hijos eran de él y que se vanagloriaba de propalar su famosa respuesta convertida en frase ante la incredulidad de un amigo de cómo un blanco de sociedad como él, pu-diera gustarle una negra plebeya y pobre. “Las negras me gustan –sentenciaba- porque las puedo usar como sirvienta y como mujer”.

Desde nuestra Tertulia, comprendía muchas cosas vedadas en mi niñez y juventud oyendo cómo los viejos contertulios respondían las preguntas de los más jóvenes. Ahora entendía por qué la gente mayor de la generación de nuestros padres y la de los padres de nuestros padres guardaban silencio y no le gustaba hablar ciertas cosas del pasado sobre todo las que tenían que ver con las relaciones humanas. Y entendía con claridad el sentido de la frase: “no tener uno o una, cola que le pisen”. Mi madre solía expresar a voz en cuello esta frase y se complacía con el orgullo de su

apellido.

De una forma u otra todos los apellidos de San Juan tenían su ombligo enterrado en La Canela”. De modo que aunque resultara contradictorio en el fondo era un orgullo pertenecer a esa calle cuyo nombre honraba la batalla en que el General José María Cabral dio una buena lección de amor a su tierra, a los anexionistas españoles del General La Gándara y a los criollos serviles, traidores y vende-patria.

El expositor se preguntaba al final de su trabajo por qué los sanjuaneros quitaban los nombres heroicos de sus calles para sustituirlos por el de algunos personajes de nuestra historia pasada de manera selectiva. La respuesta la encontramos en el anecdotario de la Tertulia y remembranzas

históricas que aportaron algunos de los presentes. La Tertulia dio respuesta a la pregunta del expositor:

Había que esconder la vergüenza pública de quienes siempre ejercieron su “autoridad” en la ciudad. Los que tenían el Poder en el Gobierno Municipal. Los de siempre influyendo en nuestro Ayuntamiento con la posibilidad de borrar con un apellido “de alcurnia” y “de rancio abolengo” el lodo de otros apellidos nominados por ellos como de alcurnia y rancio abolengo. La causa no podía ser otra que ocultar la vergüenza histórica de una familia tildada de patriota pero que en realidad era una familia de traidores a los sentimientos patrióticos más puros de la línea duartiana. De un general traidor a su patria y a su gente que vio indiferente cómo se fusilaba a Sánchez siendo el jefe militar y cómo los españoles mataban a sus hermanos, él contribuyendo a lo mismo desde las filas enemigas. Misma vergüenza heredada por sus ascendientes que tenían el Poder en sus manos y la facultad de nombrar las calles de nuestro pueblo, o quitar los nombres de las calles de San Juan.

¡Ay bendita Calle “La Canela”! Tu obscenidad ha permitido el adecentamiento de tu pueblo.

Ninguno de tus hijos o hijas es menos que los hijos e hijas hipócritas de los que te gobiernan.

(Sobieski De León Lazala: “II Tertulia El Patio del Doctor”;

Viernes, 6 de Febrero, 2009, San Juan de la Maguana)

Thursday, January 29, 2009

Las Mariposas de San Juan


DE CULTURA Y POESIA


Las Mariposas de San Juan
Y para que la cigua, siguiera cantando, y el madame sagá se alegrara con su canto; y el picaflor estuviera zumbando el néctar de su flor; y el carpintero tamborileara la palmera con su instrumental pico a ritmo de bongó y de atabales.
Por SOBIESKI DE LEON LAZALA / Barrigaverde.net

Al tomar en nuestras manos el poemario "Las Mariposas de San Juan" nos damos cuenta de inmediato de un claro mensaje semiótico que anuncia una doble intencionalidad en el poeta sanjuanero Rafael Pineda: Que las mariposas de San Juan, no han muerto -pues revolotean entre sus páginas, y que ellas existen trasmutadas bajo formas femeninas gracias a una permanencia dialéctica de muerte-vida. En otras palabras, que las mariposas de San Juan, son y no son las mariposas de San Juan, sino la hermosa mujer sanjuanera -la sanjuanera mujer-, crisálida multiplicante de los días de Junio. Las mariposas de San Juan, son las reinas de Junio. Y al revés, las reinas de Junio, son las mariposas de San Juan.

Hace ya mucho tiempo, el poeta Pineda, tenía en el Arco de Triunfo de su corazón un sueño alado y un amor que se le escapaba cada año y se posaba en una portentosa mariposa coronada, cuya sonrisa, lo invitaba a olvidar la nostalgia. Entonces se aferraba al recuerdo y le decía: “! No te irás!"

Para que no se fuera la inocencia y la alegría de los niños de la ciudad persiguiendo gusanos que volaban, ni mucho menos la belleza de una flor expuesta en la ventana, que no era flor, sino mujer saludando la mañana; ni se fueran los surcos cargado del verde crecimiento alimentario, ni las lluvias, que eran torrenciales júbilos de felicidad compartida, ni las historias que nos contaran de pequeños, ni los ríos, que bajaban resueltos cantando su canción de cosecha y abundancia; ni los hombres permanentemente doblados sobre el surco de una dócil tierra; ni se fuera el paisaje abarrotado de montañas y nubes por doquier; y además, para que no olvidáramos como nació San Juan de la nada, y más aún, de los callos laboriosos de nuestros tercos e impetuosos predecesores; ni olvidar como nacimos los hijos de San Juan, cuando nuestros padres se robaban a nuestras madres mozas por el marco de las ventanas, y a caballo, iban regando sus gérmenes por los senderos de todo el valle hasta convertirlos en sangre germinada que se hacia mártir o héroe, empuñando una bandera o un fusil igual daba para hacer la patria en sus comienzos, hasta que el profeta Liborio y El Bautista, fueran uno y no murieran. Y quedara sembrado para siempre un ejemplo de dignidad campesina, urbana y sanjuanera.

Y para que la cigua, siguiera cantando, y el madame sagá se alegrara con su canto; y el picaflor estuviera zumbando el néctar de su flor; y el carpintero tamborileara la palmera con su instrumental pico a ritmo de bongó y de atabales.

Para que eternamente desfilara ante el palco de nuestra alma la sanjuanera mujer, convertida en reina como nuestra madre primigenia, y recorriera las calles de nuestro corazón con toda libertad e independencia, y nos hiciera más fácil el corto o largo sendero de la muerte.

Por eso, y para eso, nació el poemario "Las Mariposas de San Juan". Sospecho que el poeta se llenará de orgullo cuando sepa que alguien repetirá con él, en una coincidencia existencial:

" ... Hoy vi una flor
posando en mi ventana
era una sanjuanera anunciando la mañana ... ".


O cuando alguien reconozca en la mujer, su mujer, a una:

" ... Cacica y heroína
eterna luz del día
flor de jardín y tizne de pasión

musa caprichosa prisión gloriosa
como los campos de lirios verdes
como la frenética danza
de las trescientas vírgenes ... ".

El poemario que nos entrega hoy en nuestra ciudad el poeta Pineda, consta de siete poemas cortos. Las Mariposas de San Juan, es el poema central que da titulo a la obra. Les siguen: La Sanjuanera, La Mujer de San Juan, Los Aguaceros de San Juan, Los Sueños de Seboruco, Paisajes de mi Aldea Natal y Sanjuanero de San Juan.

El primer poema rescata para siempre aquella lluvia torrencial de mariposas multicolores que poblaron nuestra infancia (¡ Y que la modernidad asesinara!), tras las cuales corrían nuestros sueños, enseñándonos las primeras lecciones de libertad. Era el tiempo en que agarrábamos las mariposas por el gusanito con un hilo fino de carretel, muchas veces ayudados de nuestras madres y jugábamos con nuestra mariposa prisionera. En un extremo del hilo, sus alas y sus colores, en el otro, un nudito en un dedo egoísta y propietario. Acontecía, que a veces nos aburríamos y percibíamos que la mariposa no era feliz, y nosotros queríamos que fuera feliz, y de repente voluntariamente, soltábamos el hilo de nuestra mano y ella partía buscando espacio y luz, con su cola artificial. Fue el comienzo del aprendizaje del sentido de la libertad y la opresión.

"Paisaje de mi Aldea Natal", es un viaje a la infancia sanjuanera a través de la infancia del poeta. En este fragmento del poemario se prefiguran dos imágenes poéticas: La del adulto, esclavizado por el trabajo que lo dignifica, y la inocencia de la niñez siendo feliz con las cosas más sencillas de la naturaleza, como un baño en el río.

"Los Sueños de Seboruco", nos retrotrae a la prehistoria de San Juan. Nos ubica en el origen, en el génesis de la ciudad. Es el poema de la creación de San Juan. Allí está Liborio, sobre el poema, velando el sueño de la ciudad, como si acabara de decir: "¡Hágase EI Hombre de Seboruco, y con él, la Sanjuanera Mujer!". Y empezaran a caminar la historia de su pueblo. Historia de cuatro mil años llena de cuevas y sombras. De silex y luz. De amor y parto:

" ... Cuando el hombre de Seboruco
sacó sus garras
primero soñó
después mató
comió lo matado
y guardó lo soñado ... ".

... mientras las mariposas jubilosas rondaban los parques y volaban inocentemente.

El poeta, en versos sencillos, en los nombres-íconos que levanta, aprieta toda la historia de San Juan. Así, con sólo decir: Anacaona, Caonabo, Liborio, Cabral, nos sugiere toda la historia. Ya lo advierte el mismo poema:
"... Todo lo que San Juan tiene
es anterior a las cosas que se hicieron es prólogo a la luz ...".
Nos está hablando de nuestro origen, de nuestro punto de partida, nos está hablando de El Hombre de Seboruco. Sabe como el que más que:

"... EI Hombre de Seboruco
en San Juan guardó sus sueños ...".

Razón por la cual:

"... Todos vienen a San Juan
a conocer los sueños que dejó guardados
EI hombre de Seboruco ...".

En realidad, "Las Mariposas de San Juan", es un sólo poema, aunque su autor lo haya concebido fragmentado en siete poemas cortos. EI poema representa, más que la historia de las mariposas de San Juan, la historia del mismo San Juan, de sus hombres y mujeres. Rescata nombres con protagonismo epocal como Marú, Leopoldo Figuereo, Juancito Ramírez, Cabo Cumbre, a "su propio padre", a Liborio, a Cabral, a Caonabo, a las "trescientas" vírgenes y doncellas sanjuaneras que cual reinas pasean su hermosura y simpatía por todas las páginas del poemario.

Las Mariposas de San Juan, es un poema sinfónico de una sóla respiración, de un sólo aliento. Desde el principio hasta el final, todos sus versos están armónicamente concatenados sin contradecirse entre sí, haciendo uso de "las mariposas" como símbolo recurrente que motoriza la unidad. Todo lo que ocurre allí, acontece en un tiempo pasado que se presentiza por la magia del acto creador poético.

Es un libro con el corazón atravesado de nostalgia: Las abundantes lluvias del pasado, los millones de mariposas de Junio, ya idas. los arrozales y los muros del campo, los pájaros, sus tradiciones más sentidas, el baño en el río, donde dejamos la mala suerte y el quebranto, el desfile del día de San Juan, la coronación de la reina, y ese reciente descubrimiento nuestro, origen de toda nuestra historia: EI Hombre de Seboruco.

En resumen, Las Mariposas de San Juan, es un pequeño poemario que nos narra la gran historia de nuestra ciudad: San Juan de la Maguana.

(Palabras Puesta en circulación del poemario: La Mariposas de San Juan, de Rafael Pineda; Salón Caonabo, Hotel Maguana; San Juan de la Maguana Jueves, 3 de Mayo, 2007; 7:00 P.M. Presentación a cargo de Sobieski De León)

Friday, January 23, 2009

LECTURA CRÍTICA A SALMOS APOCRIFOS DE GERALDO CASTILLO JAVIER


Sobieski De León Lazala


La poesía de Geraldo Castillo Javier, tiene algo importante que decir.

Su poemario “Salmos Apócrifos” nos recuerda como si no hubiera muerto, a César Vallejo. Eso no es pecado sino por el contrario un mandato de otro inmenso de la poesía universal, Walt Whitman, cuando expresó mirando con sus ojos visionarios:


“…poetas del futuro, vosotros tendréis que justificarme…”


El propio poeta de Las Matas de Farfán, provincia San Juan, lo testimonia sin enfado, casi con orgullo en el “Salmo Cuarto”, pág.11:


“…mira, ese hombre está cantando con mi voz. ¿Entiendes

la voz que está cantando en la ventana?. Deja que cuelguen

duda y búsqueda, que ese hombre no se repite aunque canta

en círculos con nuestra propia voz…”


Geraldo sabe, y eso basta, que “Salmos Apócrifos” son sus propios cantos aunque el insigne Darío haya tenido los suyos (“Salmos Paganos”) y Fello Méndez, el aeda sanjuanero dariano sus “Salmos Líricos”.


Como el poeta Tomás Castro (otro hijo de Vallejo) con su “Vuelta al Cantar de los Cantares”, Geraldo Castillo vuelve sus ojos a los salmos de ese libro considerado por muchos sagrado, que es la Biblia; entonces sus enseñanzas “divinas” las transmuta en enseñanzas humanas. Casi irreverencia:


“… ¿Qué divinidad se complace en esta hoguera?

¿Por qué de plata las monedas, Señor? ¿Quién es mi prójimo?

Jesús era otra cosa, yo supongo…” (Salmo Vigésimo, pág.27).


Preguntadle a los verdugos asesinos de Gaza, de Sabra, y Chatila, de Dir Yassin y Kahr Kassen, autoproclamados “pueblo elegido de Dios” (Jesús era otra cosa, yo supongo…¿qué divinidad se complace en esta hoguera?¿quién es mi prójimo?).


La poesía de Geraldo es parabólica. Como si dijera: En aquel tiempo dijo el hombre a sus discípulos, en verdad en verdad os digo que más fácil entra un dragón por el ojo de una aguja, que un corrupto en el reino del pueblo…

Como en Tomás Castro y en el propio Cantar de los Cantares bíblico, su poesía se vuelve delicada y creativamente sensual y nos lleva al deleite a través de la profundidad conceptual. Aunque hayan presidentes pedantes que piensen que sólo ellos “conceptualizan”.


“…Nuestra mesa no está reducida a lo esencial. Sobre ella hago el

amor y he escrito: Por tu piel viajan como locas las hormigas…”

O esta dolorosa, sobria, humana y voluptuosa realidad:

“… ¿Quién no llora? ¿Quién no cede al llanto? A la curva del “ceno” la mano, vulnerable y humana cedo: A la entre pierna mi torrente, mi sanguíneo pulsar de coronada testa. Déjame ser vulnerable, tú que me remites al niño para enmendar mi errar…”

(Salmo Noveno, pág. 15).


La poesía salmística de Geraldo revela al educador que es, de cuyo ropaje no puede desprenderse. Sabe que la vida es lucha permanente y en la aparente intensión de negarse, se afirma:


“me niego al combate, no a la vida...” pág.21

Lucha a muerte contra el instinto que es la esencia común a todo animal existente incluido el animal humano. Los instintos están ahí, como río subterráneo indetenible, esperando siempre ser canalizado por la educación, o lo que es lo mismo el “condicionamiento pavloviano” hacia un destino civilizatorio. ¿De qué depende la humanidad sino de la toma de conciencia de los más lúcidos del género en peligro de extinción total?.


La lucidez es palabra presente en la enseñanza salmística de Castillo Javier, el poeta y maestro. Sus ojos ven como se le derrite el futuro a la humanidad de tanto ver pasar las cosas y no ocurrir nada (o algo):


“Hoy digo lunes como primavera, y los niños ven pasar los cartuchos de helados, derretidos los ojos contra el hambre…Hoy digo lunes como primavera, y hoy lunes de septiembre tres, el tiempo se aprieta en la memoria para nada, como para nada el saber…”

(Salmo Segundo, pág.9).


No cabe duda que el poeta es la lucidez y la conciencia, el augur, el profeta de los tiempos, aunque “…no tenga atuendo de profeta…” Y es en el aspecto social como dice Bosch, “el lujo de los pueblos”. El poeta es el nuevo maestro, el maestro de maestro, el filósofo último con su canasta no ya de “iras implacables” sino de amor y esperanza para todos.


Geraldo transgrede al tiempo y la gramática como enseñó Vallejo:

“Ese hombre muerto de antemano recoge flores anchas y amarillas, muerto de antemano, buscó encarecidamente la esperanza…”

Como si estuviera pensando en su alma en el Pueblo Palestino, y continúa cual una proyección del mismo pensamiento:


“…pero la ciudad nos va muriendo como un cause (escribe “cause” con “s” a propósito, fiel a Vallejo) al que lo dejan sin su arena! Lázaro murió dos veces y sin embargo! Muerto al Norte de mi estancia, yo leedor de tripas, viajo hacia la espera, y como hacia sí, el sol - donde la sombra de los árboles es bosque mecido por la oscuridad del viento a la plena obscenidad del crepúsculo, sucumbo…”

(Salmo Décimo-Octavo, pág.25).


La visión reflexiva del poeta no se queda en la derrota del Salmo Décimo Octavo, salmo triste y aplastante del hombre que nos recuerda las execrables e inútiles muertes palestinas de Gaza de este recién Diciembre del 2008. La tragedia de la humanidad acorralada. El Salmo Décimo Noveno (pág.26) es reivindicativo y proféticamente optimista:


“…El cadáver sabe que no arroja sombra, la imposibilidad de envejecer, de ser vencido en la memoria. La explosión fermentó toda la masa, un gramo de mostaza gravita su osamenta. Mutilado, lo transmuta todo a su sonrisa. El cadáver viaja hacia la multitud y dice: sólo de pan vive el hombre…”


Siempre Vallejo. Vallejo siempre, de pie a cabeza, ese autor que cada lector, indiferente de su ideología, quería apropiarse para sí.


Estamos en presencia de un gran libro. Salmos Apócrifos merece ser leído por todos aquellos que no se sientan ser superficiales, aquellos de pensamiento humanista. Se trata de un poemario “pequeño” con páginas de grandes intensidades e intensiones. Es un texto donde su autor exhibe madurez y se consagra como poeta con dominio de su quehacer poético.


(San Juan de la Maguana, 23 de enero, 2009)

Saturday, July 26, 2008

Primera Tertulia En el Patio del Doctor: Desde la mirada de una boricua






En horas de la tarde del viernes 18 de julio, junto a mi amada hermana Blanca, acudí a la casa ubicada en la calle Wenceslao #96, ambas invitadas por el poeta Sobieski de León. El patio de su casa sería el escenario de una tertulia. La propuesta era disfrutar de un encuentro en el que podríamos saborear una muestra de la creación literaria de escritores de San Juan de la Maguana y algunos otros del Sur. Estaba complacidísima ya que dos invitadas especiales para mí y a las que había conocido sólo a través de un libro (Contraolvido) – Mercedes Castillo e Ysabel Florentino- habían llegado de San Cristóbal y compartiríamos en la tertulia. La noche antes, casi por casualidad, había conocido a Sobieski. Entonces, conversamos largamente como dos entrañables antiguos amigos que se encuentran otra vez después de mucho tiempo sin verse, cuando en realidad era la primera vez que estábamos cara a cara.

¡Este poeta sí que es mago!- entonces me dije. Tiene la habilidad de encantar.

Al Patio llegué con la serenidad de una tarde fresca y ligera de un abril de mi tierra. Me sentí como quien llega a un rincón antes recorrido. Unos pocos árboles, yerba aquí y allá, paredes que enmarcan el cuadrado de la propiedad, sillas muy bien dispuestas con el fin de utilizar al máximo el espacio… Estaba lo suficientemente iluminado como para reconocer rostros y fulgores en las miradas.

Lo que sí no esperaba era la magia que irradiaba el Patio. La alegría, esa que sale del alma, fluía allí como fontanar. Sin estorbo alguno, el abrazo efusivo, la sonrisa cálida, la mirada transparente, la palabra de gracia dominaban el ambiente. El Patio era efluvio de solidaridad, fraternidad, amor. Ante mi sorprendida mirada, se había transmutado como por arte de magia.

Aquí pasa algo raro, pensé. Y mirando, mirando vi las llamas, unos fuegos.

Al conjuro de Sobieski, al filo de las ocho de la noche en punto y sereno, nos dispusimos a sincronizarnos con su espíritu para tender una mirada a las características de los escritores sanjuaneros en la literatura del Siglo XX. Les confieso que en ocasiones cerré los ojos para captar mejor el vuelo de los nombrados y sus ejecutorias. Tengo entendido que cuando se está ante el altar de las almas esto es totalmente permitido. Sentí, a la distancia, que voces de cuentistas esperaban una palabra. Esperé. Será en la próxima, entonces, al cielo estrellado decreté.

Finalizado el recorrido, y otra vez ante el hechizo de Sobieski, se dio la palabra de invocar otros espíritus: la de los sabores y olores de una exquisita cena ya sencilla y hermosamente dispuesta para los presentes. Las pócimas iban y venían. Recuerdo que el traje de Rubén tenía algo especial que atrajo a más de una. Bueno, en realidad, era otro momento conjuradamente espléndido para conocernos un poco más. Salvinia, Gina, Héctor S., Cordero, Washington, J. J., Mercedes, Isabel, César N., Cassandro, Rubén, Rannel, Virgilio, Canoabo, Figueroa, R. E. Caamaño, Clodomiro, Tulio, y otros, emanaban hermosura, irradiaban un no sé qué. Y Blanca tampoco se quedaba atrás.
¿Habrá búho encerra’o? indagué dentro de mí. No, no era eso. Continuaba el embrujo, de otra manera. Les tengo que confesar que me rondó la imagen del mundo que tenía un hombre del pueblo de Neguá del litoral colombiano, relatada por Galeano. Yo estaba rodeada de un mar de fueguitos. Así que, empezaba a entender. Era la hora de los fuegos. El hechizo fue total. Evoco todavía algunos de ellos:

Se irguió el fuego denso, apacible de César y a nosotros nos hizo sentar en su Banco de Otoño. Con su voz suave, oída casi en lontananza, lo acompañamos a mirar los rayos de un amor ya ido. ¡Qué cálido este fuego tan bien entramado!

Por su parte, el poeta Solano nos aprisionó, como lo haría un buen hechicero, en su fuego intensamente azul de enamorado, de acompañado de la soledad... ¡Qué gestos, casi nada, para no molestar!

El gran fuego maduro almagre y ocre de Cassandro desplegó su estela. Me conmovió intensamente otra vez con su cuento La Señorita Victoria. Tuve deseos de decirle que ese loco Abecedario de los contratiempos me tenía embobá’, en la luna; preguntarle en cuál noche de ronda había dado con El hombre de las cadenas. Nada, no pude hablar. No era mi turno. Habría que esperar.

Irrumpió el fuego hondo, amplio, rojo al vivo, azuzado por el calor y el húmedo viento azuano de Rannel que nos abrazó. No respiré. Su sortilegióroco verso nos hizo subir, bajar, alargarnos, achicarnos, expandirnos, amasarnos, escurrirnos... en fin, celebrar el Azua, gozarnos el Sur. Ardimos en su fuego. Logramos salir, aunque echando chispas.

Asomó el fuego majestuoso verde y blanco de Emigdio. Llegó preñado de ternura, galantería y patriotismo en sus versos y dulce voz. ¡Ah, qué fuego para alumbrar corazones tristes, qué llama que estimula esperanza!

Casi no faltaba nada del ritual de la noche. Sin embargo, todo aún presagiaba el fuego. Cuando de pronto, de una esquina- que no de la nada- se erige Virgilio- que no el de La Eneida, aunque de cerca le sigue si de soñar se tratara. ¡Qué fuego inmenso, qué estrella tan amplia! Se ondea en su gran reciente llama: Paraísos de la Nada. Y sin evitarlo- el hechizo era tal- el todo se hizo un solo fuego de la Nada. Me sentí saltimbanqui, no lo oculto, me confieso. Y me zambullí en espíritu, sin mediar palabra, a la llama musa de la Nada. Más viva que muerta salí de sus flamas.

¿Todavía hay más?, inquirí, y leí los signos en la hoja del ritual del evento. Rodeada en misterio quedaba una llama, la de Rubén. Ya la había visto destellar en algunos momentos durante la noche. A paso tenue nos brindó su fuego recién develado en la mágica noche del Patio. Se presentó como tímida luz, fuego poético en cierne, aunque maduro en otros menesteres. Hay materia prima para un buen fuego. Su fantasma, me cautivó.

Casi medianoche. No había tiempo para más. En verdad, quería que echáramos una miradita a los fuegos de las sancristobalenses Ysabel y Mercedes, al de Clodomiro, Canoabo, Cordero, Salvinia, Gina... Habían destellado en la autopresentación. No era posible en esa tertulia. Otras, vendrán.

Llegó el momento de echar caminos. Antes, ofrecí algunas chispas. Di mi palabra profundamente agradecida y felicité al mago mayor por los encantamientos. No, no sentí miedo, ¡para nada! Ya tengo experiencia - poca, sí- en estas artes de exorcizar.

Antes de que remataran las doce campanadas de la medianoche, literalmente saltó y se plantó en el medio- nadie lo anunció ni lo esperaban- un espíritu de fuego celeste que no quiso perderse la fiesta pascual que en nuestro ya Patio se solemnizaba. Quizá, recordaría su infancia en un patio de Sevilla. En boca de Virgilio, el de los Paraísos, nos deleitó el alma. Y nos puso Virgilio, junto al sevillano, otra vez a soñar caminos de la tarde... con Dios, los amores, las amistades, el mundo...

Amigos y amigas, vuelvo a confesarme: Abrí los ojos grandes para ver bien qué pasaba, y otra vez seducida, los cerré para no perderme nada.

Miré al espacio sidéreo indagando por José Enrique y Bismar, mis amigos fraternos de la bondad. Los extrañé. No obstante, rondaban sus fuegos.

Finalizado el embeleso, salimos del sagrado recinto y nos despedimos. Me fui quedita, pensado, sintiendo la magia del arte y su fuerza para transformar como por arte de magia.

¡Qué Patio! ¡Qué tertulia! ¡Qué Sobieski!

¡Qué espacio de magia! ¡Qué noche de fuegos! ¡Este Merlín sí que es poeta!- me dije. Tiene la habilidad de hacer soñar.

¡Que se siga haciendo divina brujería de ésta en San Juan de la Maguana y en todo el Sur!


Virginia Díaz Sánchez
Carolina, Puerto Rico
24 de julio de 2008

Wednesday, July 23, 2008

La Tertulia en el patio del Dr.

CRONICA ANTICIPADA

Mi Patio

no tenía mas que paredes amarillas

una mata de mangos

un naranjal reventado de frutos

un nido caído del cielo

un pequeño tierno huevo

del ave tierna que junto a sus hermanas

construyó con su pico de amor

y la bondad suspendida de sus alas

un redondel

de yerbas secas y dorada espiga

arquitectura cálida para los críos

Agrego un limonario

que así nombro ahora mi mata de limones

y mis arbustos de Insulina

para el té de los diabéticos pobres de mi barrio

Y mis cactus enanos con su seca hermosura

robados de una casa

por expreso mandato de su actual dueño

Y unos troncos secos

casi grises

hechos de tiempo y soledad abandonada

Agrego un fregadero

que limpié con premura

no fuera a deslucirme

la fiesta de cultura que vendría

Cuatro bombillas que mandé a colocar a

Marino

que dijo ser “americano”

por llegar puntual a mi casa

él puso la luz

y las estrellas y la luna

le ayudaron un poco

De modo que mi Patio

no tiene muchas cosas que contar

es sencillamente

un patio

ah!, tiene dos bancos de hierro

donde no sé por qué oculta razón

encontró abrigo César Namnún

el de “Banco de Otoño”

y una silla, también de hierro

previamente acojinada

reservada para Virginia

la boricua de exquisitez y fragancia universal

la pequeña boricua que lo engrandece todo

la que vendría a este patio desolado

a llenarlo de ese amor cálido

que resucita los espíritus muertos

Mi patio

algo vulgar

insignificante

excepto por lo verde que retoña

con el agua de mis manos

es un desierto

un rictus de silencio

donde sólo se escuchan las palabras

que alguien –desde mí-

pronuncia

Ya sabía yo todo esto

y sabía que vosotros lo ignoraban

hasta aquel día o aquella noche

en que los sueños del Hombre y la Mujer

se dieron cita

y el velo de ausencia de mi patio fue rasgado

y empezó a poblarse de rostros, de voces

de notas musicales extraídas del alma

Y se llenó de esencia

de entusiasmo

risa fácil

del conjuro del mal

de la triste alegría

que vive apretujada

en la prisión del tiempo

que transcurre

entre la carne

y la negación de la carne

Entonces fue mi patio

algo

cuando voces y rostros lo poblaron de ensueño

de miradas futuras

de esperanzas

fraternidad

y de amor renovado

Sobieski De León

San Juan de la Maguana

20 de julio, 2008

Tuesday, June 17, 2008

Cuentos: Para leer en el metro

Sobieski De León Lazala, literato y médico de San Juan de La Maguana.

EL METRO
Cuando el hombre entró al Metro y vio su figura reflejada en el espejo del vagón 7, se dio cuenta de inmediato que no valía ni una guayaba podrida.

EL CONDUCTOR
Lo habían entrenado seis meses atrás en un curso especial realizado en Madrid. Todo fruto de la previsión de los ideólogos de aquel hito de progreso que sería pronto inaugurado. La gente del gobierno estaba satisfecha. Él, era un hombre provinciano correcto y honesto. Nadie entendió por qué tomaba aquella decisión si su trabajo era el producto del mérito ganado. Ni mucho menos aquella respuesta absurda para quienes le escuchaban. La máquina, con todo y su modernismo no conducía a ninguna parte. Estuvo siempre convencido desde el principio.

VAGON 13
El pasajero del vagón 13, enloquecido por el impacto de tanta tecnología incomprensible desde todo punto de vista para él, decidió abandonarlo en el Kilómetro 28.

LA RABIA
Lo que más enfurecía a ese infeliz que se había pasado toda la vida trabajando duro sin poder progresar ni una pulgada, era aquella cifra que su cerebro no alcanzaba a desglosar en su interminable secuencia de ceros. Sabía de su importancia por el orgullo con que apenas cuatro o cinco defensores del gobierno la esgrimían ufanos en los periódicos y otros medios de comunicación. Su ignorancia y la de millones de gente como él nunca entenderían qué significaban cuarenta mil millones de pesos administrados por tan sólo dos hombres, el presidente y el director general de la obra de aquel país absurdo y miserable. No, nunca iba a entenderlo como tampoco comprendía en su desesperanza por qué no podía comprar ni siquiera los lápices de colores que su pequeño necesitaba para colorear sus dibujos escolares.

JESUS
Antes de salir del Metro aquel 27 de Febrero de 2008, Jesús ya había caído dieciséis veces en cada una de sus estaciones camino del calvario. El pueblo no había sido aún redimido de los ladrones, escribas y fariseos.

Cuento para agregar al Metro

EL METRO PRESIDENCIAL

Sobieski De León

Cuando el Metro partió aquel día con su destino programado, en sus mullidos asientos sólo llevaba presidentes. Aquella media isla era un Estado insólito. (Algunos insistían que más que insólito era “fallido”).

Uno de los pasajeros –que había perdido la vista- nunca vería al heredero de su maldades, al tiempo que ni le importaba. Otro, ya sin memoria, ni sospechó siquiera que bien pronto sería bajado del Metro por sus discípulos.

El tercero fue más patético que los anteriores pues tiró por la borda la vergüenza y se ensució las manos en una poblada.(Tan desvergonzado era que se pasó todo el trayecto, indiferente, mirando por la ventanilla la miseria circundante, atravesada por la vía férrea como una daga).

Otros dos que le siguieron perdieron por completo la moral en medio de chistes, malas palabras y malabarismos conceptuales, a tal punto que, Satanás lleno de admiración por estas conductas traicioneras de los designios de Dios, en un acto de poder satánico descarriló los vagones y se los llevó al infierno.