Tuesday, February 17, 2009

LIBORIO MATEO: ICONO DE IDENTIDAD SANJUANERA, REGIONAL Y NACIONAL


Liborio Mateo

Sobieski De León

Ponencia en el Seminario: “Trascendencia de la Cultura

Popular, el Folclor y la Identidad de San Juan de la Maguana


Sábado 14 de Febrero, 2009, Ayuntamiento Municipal


Liborio Mateo como Cristo tiene dos etapas en su vida, una oculta y otra pública. Cristo sale a predicar a la luz pública la buena nueva de Dios, su Padre Celestial, a la edad de 33 años. Liborio hace lo mismo a los 32 años.


Un “ángel a caballo” –es lo que conoce como medio de locomoción en su entorno-, lo ha llevado al cielo a hablar con Dios quien le ordena regresar a la tierra a predicar y curar enfermos. El ministerio de Cristo es también predicar y curar enfermos. Liborio sabe que no le creerán y hace su primera advertencia: “No estoy loco, vengo de muy lejos”. ¿No fue el profeta Elías al cielo en un “carro de fuego”?¿Y Moisés, no habló con el mismo Dios que se le presentó en forma de “zarza ardiente”? Juan del Bautista ¿no preparó la venida del hijo de Dios, del salvador del mundo, el Mesías tan esperado por el esclavizado pueblo de Israel bajo el Imperio Romano? ¿No había visto “el futuro” en sus apartamientos de los demás, cuando se retiraba al desierto a meditar, a comer miel y langostas como un enajenado para luego descender con las “buenas nuevas” para la doliente humanidad?.

Ese mismo Juan El Bautista según la tradición apareció en la llamada Fuente de San Juan en plena cordillera central. ¿No sería también precediendo la venida de Liborio Mateo quien nacería en el mismo lugar? Parecería ser éste el anuncio de un nuevo “enviado” que lucharía a favor de su pueblo. La Fuente de San Juan se iría a convertir con el tiempo en la “Fuente de Liborio”, en lo que hoy es “La Aguita de Liborio”. Agua pura, fresca, agua bendita para la sed de los sedientos de pan y justicia emanada de las mismas entrañas de la madre cordillera.


Liborio Mateo es el nuevo Profeta de la Maguana. Primero, tierra de Caonabo, luego de Erniquillo, más tarde de Lemba y finalmente de Caamaño. Liborio es el “enviado de Dios”, su interlocutor directo que viene a poner fin a la desesperanza de los hombres, a la miseria y esclavitud a que ha venido a someter-el ese otro imperio del mal. El imperialismo de los norteamericanos ha venido a quitarle sus tierras a los campesinos como el imperio romano se hubo apoderado de las tierras de Judea. Los americanos se han tomado las mejores tierras del país de Liborio para sembrar caña de azúcar y han desplazado de las mismas a sus legítimos dueños, los campesinos. Liborio Mateo acepta su cruz.


A los 33 años Cristo enviado por su Padre empieza a curar enfermos. Cura leprosos, epilépticos, llagosos, mujeres con flujos vaginales. Levanta muertos de sus sepulcros. Lázaro es el ejemplo más preciado y espectacular de sus milagros, el asombro de los vivos. Anuncia el “Nuevo Reino de Dios” en oposición a “El Reino de este Mundo”, marcadamente injusto con los hombres. Liborio predica el “Nuevo Milenio” que no es otra cosa que el mismo reino de Dios; el reino de la ansiada felicidad terrenal de los humanos maltratados por el poder terrenal de los hombres. El hombre maltratado por el hombre. El hombre lobo del hombre.


Con su ministerio Liborio Mateo ofende dos poderes de la tierra: El Poder que se apropia de los bienes de producción de la humanidad cuyo beneficio va a parar a una élite de zánganos, y el Poder usurpador de los bienes espirituales de la humanidad que usufructúa otra élite de zánganos. La lucha queda planteada. Por un lado Liborio Mateo y sus campesinos pobres. Por el otro, los poderes unificados del Estado y de la Iglesia contra Liborio Mateo y sus campesinos. El choque es inminente. Dialéctico.


Don Carlos Peguero(1) vio cuando llegaron las tropas invasoras norteamericanas a San Juan de la Maguana comandadas por el Coronel Gregon Wi----- lliams, americano, a quien se le agregaría de inmediato el teniente Juan Luna, dominicano. Observó la gendarmería a caballo por el antiguo camino que conducía de Santo Domingo a San Juan y que vendría a ser con el tiempo la Avenida Independencia. Los vio venir en son de guerra, de persecutores oficiales del Gobierno de Intervención Militar Norteamericano adueñado de la República en contra de Liborio Mateo, dominicano.


Para los norteamericanos Liborio Mateo era un bandido, un delincuente, un gavillero. Para la Iglesia, un infiel, un íncubo, un engendro del diablo, un brujo de ritos satánicos, un sacrílego y pagano. Se le acusa de atribuirse resucitar muertos, de tener poderes de sanación y curar enfermos, lo mismo que hacía Cristo. Liborio Mateo era pues un anticristo, un antiprofeta, un “curador charlatán y mentiroso” (2).


Descargan sobre él culpas sociales. Los campesinos no desarrollaban sus labores agrícolas atentando contra la producción por culpa de las prédicas de Liborio Mateo y las mujeres estaban expuestas al perjuicio de su lujuria y concupiscencia. La enseñanza del “amor libre” lo dominaba y dominaba a los suyos; la fuerza del instinto no tenía control en aquellos seres incivilizados peores que las bestias(3).


Estas ideas permearon la conciencia generacional sanjuanera, no sólo de los hombres y mujeres sencillos sino de intelectuales, educadores y hombres de letras, intelectuales que irían a ocupar los puestos de importancia de la administración pública.


Propalaron que Liborio y el liborismo era cosa de paganismo. Para un abogado nativo de San Juan de la Maguana que llegó a ocupar el máximo escalafón de la Justicia este pueblo no quería a Liborio Mateo (4). Para este jurista el Movimiento de Liborio Mateo no era otra cosa que “un grupo de gavilleros, asaltantes y violadores que estaban con él”. Basaba sus argumentos en “con-versaciones que había sostenido con integrantes de la Familia Marranzini”.


De acuerdo a su criterio “los asesinos de Mon Cáceres se escondieron donde Liborio” que era “un lugar de hombres armados donde se practicaba el amor libre y las mujeres de Liborio se las prestaban a Carmito Ramírez, a los Ramírez, y a los amigos distinguidos de los Ramírez(5).

En cambio Cristiana Ramírez hija de Juan de Dios (“Juanico”) Ramírez, el hombre que desde su cargo de Jefe Comunal, máxima autoridad del pueblo de la época, había hecho preso dos veces a Liborio Mateo sin habérsele probado algo en su contra, la opinión que tenía del Profeta de la Maguana era muy diferente. Para esta distinguida señora de la Familia Ramírez, “Liborio era una persona inteligente, un “vivo” (despierto, hábil, astuto) que no sabía nada (analfabeto) pero con un poder extraordinario para ganarse la simpatía de los demás”(6)

Esta descripción de Liborio Mateo lo dice todo de él, echando por tierra muchos de los argumentos de sus detractores, sobre todo de los que vivían en la ciudad lejos de su mundo campesino Es importante a la hora de juzgar a un personaje histórico como Liborio Mateo acudir a todas las fuentes objetivas posibles para desligar la leyenda de la realidad, situación en la que han caído tanto sus defensores como sus detractores.


Su biógrafo histórico y detractor por excelencia quien lo da a conocer de forma más evidente a su generación y a las subsiguientes lanzándolo sin proponérselo a la fama, fue el escritor sanjuanero E.O. Garrido Puello alias “Badín”, maestro, periodista, empresario, comerciante, perteneciente a una de las familias “de más alta alcurnia y rancio abolengo” que se ha vanagloriado siempre de sus ancestros como el Coronel Eusebio Puello. Este coronel a diferencia de Liborio Mateo en lugar de defender su patria y sus gentes como

lo hizo el Profeta de la Maguana sirvió a los invasores extranjeros imperiales y anexionistas españoles que vinieron en 1861 a lo mismo que los norteamericanos en 1916. Este mismo Coronel Puello era el jefe militar de San Juan a las órdenes de Pedro Santana, cuando uno de nuestros Padres de la Patria , Fran-cisco Sánchez del Rosario fue herido y hecho prisionero luchando contra la anexión de la República.

De modo que Sánchez fue prisionero en San Juan de la Maguana del General Eusebio Puello, juzgado por un tribunal militar y fusilado con sus compañeros de lucha, sin éste mover ni siquiera un dedo para salvar a Sánchez. Es que no estaba con la causa de los trinitarios fundadores de la República. Al mismo tiempo este coronel aliado del invasor extranjero, volvió sus armas contra sus propios hermanos peleando al lado de los españoles del General La Gándara, siendo vencido por el General José Maria Cabral en La Canela.


Liborio Mateo nunca estuvo con ningún Gobierno desde que decidió realizar su ministerio público a favor de sus hermanos campesinos en 1908. Hay pruebas de que siempre estuvo al lado de su pueblo hasta su muerte. Los liboristas nunca apoyaron a Trujillo, incluso Trujillo asesinaba a los líderes en quienes reencarnaba Liborio. En cambio la familia del detractor gratuito de Liborio Mateo fue sostenedora de la dictadura de Trujillo. Víctor Garrido Puello fue uno de los intelectuales más sobresalientes de ese régimen que sumió en el terror, el vandalismo, la tortura, la barbarie y la muerte a nuestro pueblo por 31 años. Liborio Mateo no fue santo de la devoción de los Garrido Puello.

E.O.Garrido Puello es el primero que ensambla el arquetipo de la personalidad compleja de Liborio Mateo. San Juan de la Maguana terminó creyendo lo que propaló a sus anchas. En círculos intelectuales de San Juan se tiene a Badín Puello como un defensor de la soberanía nacional en contra de la intervención norteamericana de 1916. Sostienen que su periódico El Cable fue la tribuna que sirvió para expresar ese sentimiento patriótico anti-yankee. También Liborio Mateo se opuso a los invasores norteamericanos pero por diferentes motivos y con medios diferentes. No sabía leer ni escribir en periódicos, pero era “…una persona inteligente, un “vivo” que no sabía nada pero con un poder extraordinario para ganarse la simpatía de los demás…”

El mismo E.O. Garrido Puello dice en su periódico El Cable algo que más que

denigrar a Liborio Mateo lo engrandece. Refiriéndose a sus “acciones” lo culpa de “vincularse a los criminales de la época y a los guerrilleros que no estaban acorde con la política norteamericana”. No es más que una pincelada clara de un Liborio Mateo anti-norteamericano, anti-imperialista. Su lucha entonces era contra el imperio que había enviado sus soldados a quitarle su tierra a los campesinos dominicanos.


Paralelo a los actos de curación con sus manos, su palo de piñón y su consigna “entre el bien y salga el mal”, Liborio Mateo participa en la guerra. Es una guerra de intereses de todos contra todos. Para la época el país está dividido en bandos armados por todas partes. Es el principio del siglo XX.


La inestabilidad política es lo que impera. El Gobierno de Ramón (Mon) Cáceres fue un despiadado persecutor del liborismo que había decidido acabar con el Movimiento. Detectaron su campamento, entraron en contacto con su “ejército” de campesinos y lo desbandaron; quemaron y arrastraron los ranchos que servían de cuarteles (7). No cabe duda entonces de que además de su ministerio religioso popular o a propósito de él, Liborio Mateo desarrolla acciones como mecanismo de defensa que se pueden catalogar propiamente como guerrilleras y que la creación de un “ejército liborista” que algunos---calculan en mil hombres y otros en dos mil, fuera su mecanismo de presión para las reivindicaciones por las que lucha entre las cuales la paz era primordial.


Si se recuerda que Liborio Mateo se presentó sorpresivamente en una ocasión en San Juan de la Maguana en 1912 con un contingente de 80 hombres desde La Maguana, y que previo a eso había tenido una reunión política con su antiguo patrón y amigo el General Wenceslao Ramírez Roa, sería una prueba de que la intensión de Liborio Mateo era negociar con el Gobierno. Su posición era la de “contribuir al definitivo establecimiento de la paz (8).


Don Manuel Figuereo afirma que Liborio Mateo llegó a un acuerdo con los opositores al Gobierno y que la reunión tuvo lugar efectivamente en la finca de Mijo del General Wenceslao Ramírez Roa.


La lucha de Liborio Mateo se transforma entonces en antiimperialista porque los imperialistas norteamericanos lo combaten a él, y él, combate a los imperialistas norteamericanos.

El 27 de junio de 1922 las tropas yankees localizan a Liborio Mateo y sus ---campesinos en La Hoya del Infierno en plena cordillera central y libra el último de sus dieciséis combates cayendo inmolado junto a dos de sus hijos.


En 1938, en El Cercado surge el espíritu de Liborio Mateo. La Iglesia pide a Trujillo que lo haga desaparecer. Como Mckhandal el esclavo afro-haitiano se metamorfosea y se esconde. En 1962, surge de nuevo en Palma Sola y otra vez la Iglesia pide al gobierno de turno que termine eso o ellos lo harán con sus propias manos. Emiten un documento público y lo firman. La respuesta del gobierno es la masacre.


Pero dicen que Liborio Mateo no muere. Que cada vez se transforma. Que las balas que lo asesinaron se convierten en copos de algodón, en poemas, en salves, canciones, novelas, calles, en santuarios, en la lucha que camina con los hombres de este pueblo. Hay quienes afirman que una vez se transformó en un hombre llamado Francisco Alberto Caamaño Deñó en plena cordillera central, luchando con los mismos que lo persiguieron a él. Al Maestro. Al Profeta de la Maguana.


Referencias y Bibliografías:

(1) Carlos Peguero, munícipe de San Juan de la Maguana (testimonio)

(2) E.O. Garrido Puello, en: Olivorio Mateo, Ensayo

(3) Salvinia Caminero (testimonio); Charla negada por el Colegio Evangélico Lucille Rupp, sobre Liborio Mateo

(4) Dr. Héctor Matos Dotel, ex – Procurador de la Suprema Corte de Apelación de San Juan de la Maguana

(5) Idem

(6) Leopoldo Figuereo Agramante, en: Huellas Imborrables, primera edición, página 42

(7) Periódico Nuevo Diario, 1981

(8) Jan Lundius & Mat Lundhalt, en: Estudios Sociales, revista salesiana,1989

Sunday, February 08, 2009

: CRONICA DE LA VIEJA CALLE “LA CANELA”

CRONICA DE LA II TERTULIA “EL PATIO DEL DOCTOR Sobieski De León


Expositor: PROF. DR. CARLOS VICENTE CASTILLO

Asistentes: Rubén Zabala Moreta, Casandro Fortuna, Prof. Ney Sánchez, Saladino Figuereo (“Salao”), Caonabo Peña, Héctor Solano, Salvinia Caminero, Elizabeth Escalante, Aquiles Valdéz, Roberto Rosado.

Anfitrión-conductor: Sobieski De León Lazala

Estos amantes de la cultura sanjuanera hicieron posible la “II Tertulia El Patio del Doctor”. Convocados para el viernes 6 de febrero del presente año a las siete de la noche, la tardanza incluso del contertulio expositor, fue una nota destacada de convocatoria cultural independiente.¿Por qué será que los sanjuaneros no llegan a tiempo a sus citas? Puede ser un signo de vejez anquilosada, de resistencia a la evolución de normativas sociales establecidas. Asunto de auto-educación. ¿Dejaremos que sigan diciendo que quienes llegan tempranos a sus citas son “americanos”?¿Por qué no pueden sanjuaneros?

Hamlet Herman el ex guerrillero le dio una buena lección a Euri Cabral el ex -corecato y ex militante del “Bloque Socialista”, cuando le pidió una entrevista y no llegó a la hora acordada. Pero ésa es una historia que no cabe en esta crónica).

El encuentro comenzó a las 8:20 de la noche (una hora y veinte minutos después) con la bienvenida por parte del anfitrión-conductor a los asistentes al “Patio del Doctor”. Acto seguido agradeció la presencia de tan selecto grupo de sanjuaneros que incluía a poetas,

narradores, médicos, abogados, economistas, sociólogos, periodistas, fotógrafos. Tres, eran abogados, dos periodistas, siete profesores, tanto universitarios como de enseñanza

media o secundaria. Gente con los pies en la tierra sabedora de lo que haría feliz a nuestra sociedad, a las generaciones que vienen subiendo como un rumor. Saben que todo lo que podemos intentar decir bajo la libertad de la noche o debajo del “mango” del patio, pertenecen a los que surgen en crecimiento de flor. Jóvenes, hermosos, soñadores, dignos de un futuro que no se parezca a ese pasado que bajo el pretexto de una vulgar calle fue surgiendo como una necesidad cartársica.

El Profesor Villa, es decir el doctor Carlos Vicente Castillo Mateo, un “canelero” orgulloso y sentimental, destapó una verdadera Caja de Pandora de donde surgieron sapos y serpientes del pasado que ha hecho que los “viejos” lo oculten como si se tratara de una mancha de pecado original. Siempre el miedo del Hombre frente a sí mismo y su destino, sin querer reconocer que su carne fue y sigue siendo débil, susceptible de descomposición biológica y moral. Sabe en la soledad de su silencio que es así y se niega a reconocerlo por temor a ser rechazado.

Cuando se hacen tertulias como esta “II Tertulia El Patio del Doctor”, caemos en un súbito conocimiento como si se tratara del desgarramiento de un velo que no era del todo necesario. Nos damos cuenta que nuestros pecados –que nos ha costado tanta energía y tanta tensión acumulada por años- no merecieron tal sacrificio. Porque los pecados de “nuestra calle” (los nuestros) son los mismos que los pecados de las demás calles (los de los otros, incluidos los pecados de los que se autoproclaman como administradores de la absolución de los pecados). Nos damos cuenta que la nuestra en realidad no fue la peor aunque sí la que se tomó como chivo expiatorio para poder respirar con cierta libertad para darnos la sensación moral de que podíamos respirar, que habíamos dejado ¡por fin! aquella maldita pobreza, miseria humana recalcaríamos, que en todo tiempo las revoluciones han prometido desterrarnos.

Mientras nuestra biografía se coció en su fuego y nos marcó y como al Profesor Villa le taladró el alma pero no lo venció. Porque también la “Calle La Canela”, además de chulos orgullosos y pobres prostitutas parió poetas e intelectuales de la talla de un Carlos García Mendieta, poeta y genio del mal, intelectual maldito, como diría Beaudelaire o Verlaine, el de “Flores del Mal”, a cuya tierra nuestro bardo fue a respirar. Porque La Canela también amamantó y creció a muchos hombres y mujeres de bien y de trabajo, Ana María Batista por ejemplo, mujer de trabajo que levantó una familia honesta con el sudor de su frente y con sus manos.

Elizabeth Escalante tomando la palabra dijo: “Veo como el Profesor Villa se transforma al hablar de su calle, se ve que la siente”.

Pero La Canela no es la calle del profesor Villa, sino la de todos. También La Cane

la” fue mía. Podría excusarme diciendo que nací en “La Capotillo” a esquina “Mariano Rodríguez Objío”. Y es verdad. Pero sería una excusa vana. También Saladino Figuereo

(“Salao”) negó que fuera de La Canela”. “Yo nací en “La Capotillo” insistía. Me recordó a Pedro frente a los soldados romanos. Ahora este otro Pedro negaba tres veces ante los soldados de la “II Tertulia El Patio del Doctor”.Y es verdad que no era de tal calle.

¡Oh!, que estigma maldito era pertenecer a La Canela”.

Saladino era de los contertulios más viejos reunidos allí aquella noche. Había dicho que

aunque era de “La Capotillo” conocía muy bien La Canela”. Nacer y vivir en “La Capotillo” como en cualquiera otra calle de San Juan era también respirar La Canela”. Los vasos comunicantes espirituales de la ciudad iban al fin y al cabo a terminar a ella. Y si bien La Canela era la cloaca moral de San Juan, también fue la exaltación de su placer y gloria. No porque en ella viviera una “Gloria” que fue de las primeras apodada “canelera” sino porque en el fondo toda alma es sórdida y fueron los mismos sanjuaneros quienes glorificaron esta calle. Por eso cuando Saladino empezó a describir las casas y las personas que vivían en ella desde su mismo nacimiento “en la verja Este del Cementerio Público” hasta terminar no donde decía el expositor sino en “La Mariano Rodríguez Objío” (¡ahí era que terminaba!, decía con énfasis), a mi mente vino un calificativo automático para “Salao”: “¡Canelero!”, me dije para mis adentros.

La primera casa de La Canela”, era la de José García, el padre del cardiólogo sanjuanero José García Ramírez, el médico de Salvador Jorge Blanco, el de las “manos sucias” (él decía que “limpias” en su campaña electoral). Se las ensució con la sangre de los hambrientos de la poblada aquella, cuando ordenó a los Cazadores de Montañas de Constanza disparar al corazón de los “alzados”. Ni las mujeres embarazadas se escaparon ¿recuerdan? Pero eso no tiene que ver con esta crónica.

Decíamos que el hijo de José García el compadre de Santiago De León López y mi padrino, era José García Ramírez, hijo a su vez de Tatica Ramírez la de “Vinda” con Juanico Ramírez, el Consejal del Pueblo que metió dos veces en la cárcel a Liborio Mateo sin probarle algo que justificara su detención. Juanico Ramírez, hermano del General José Del Carmen Ramírez, compadre de Liborio Mateo el peón del General Wenceslao Ramírez en su finca de Bánica, líderes de la “Revolución del Doce” con el General Felipe Vidal, el azuano.

Salvinia Caminero habló de La Canela”. ¡Pero si Salvinia también era “canelera”!, por aquello que he dicho de que “todo aquel o aquella que respiró aire de La Canela era ya “canelero”. Salvinia, la que escribió: “José Oliverio Mateo, Curandero-Guerrillero”. Fue un pariente de ella partisano de Liborio Mateo, vecino de “La Canela” quien le dijo de las crueldades que cometían “los americanos” con nuestros pobres campesinos. Suerte que tenían a Liborio que los defendía. De modo que hasta Liborio, ha tenido que ver con La Canela”.

Ni hablar de las fiestas de Palos de La Canela”: Los “Palos” de La Vieja Clara, la mujer de Benoit (“Benuá”) El Haitiano, los de Ana María Bautista, los de “La Vieja Merced” la mamá del profesor Villa, los de “La Resbalosa” donde había un “Calvario” con sus tres cruces al lado de la casa de Mininito Prince.

San Juan era en sí La Canela”.

En la Tertulia, fueron surgiendo nombres y más nombres y de pronto vi con toda claridad que no hay un sólo apellido sanjuanero que no se hubiera recostado en el amoroso y plebeyo cuerpo de La Canela”. Desde los influyentes Ramírez protagonistas de más de 100 años de historia sanjuanera, hasta los famosos, pulcros y cultivados Garrido Puello Además habían otros apellidos no de tanto abolengo como habían enseñado los amos aunque sí con la misma validez histórica y humana. Así: Los Suero, los Montes de Oca, los Ogando, los De Los Santos, los Encarnación, los Alcántara, los Castillo, los Casilla, los Báez, los Prince, los Batista, los García,

los De León, los Melo, los Lazala, los Geraldo, los Valenzuela, los Herrera, los Piña, los Colón, los Quezada, los Nin, los Boyer.

Aquella noche nos dimos cuenta que La Canela” no sólo fue en su época la última calle de la ciudad, la más plebe, la chusma, la más rastrera, la de los cueros, chulos y maipiolas, la de Gracita y Gasita, las dos prostitutas más famosas de “la parte de arriba”, las de mi tierna infancia.

Yo las miraba con respeto y miedo y todavía las llevo en el alma. La una era gorda, muy gorda (nunca me expliqué cómo podía ser prostituta), de buen humor, risueña, bonita de cara y con un eterno “buca-novio” en la frente. En cambio, Gasita era lo contrario: flaca, muy flaca, un “fleje”, huesuda, de cara fea y amargada con un lunar típico de “cuero” pintado con tinta china, siempre borracha y cayéndose de un “jumo” metida en su vestido “María Victoria”. Todavía me

parece estar viéndola salir de los patios vecinos a la casa de Ercilia Romero, la que tenía el hijo enajenado mental y que la muchachada solía ir a ver desde lejos en su cepo como si fuera una yunta de buey en sus pies, construido por el amor de su madre para cuidarlo y cuidarse de su insania. La Vieja Ercilia, la de las sabrosas longanizas de pura carne de cerdo vivía también enLa Canela” y los rumores la habían señalado como “mujer” de uno de los Ramírez cuando trabajaba como doméstica en su casa, producto de lo cual vino al mundo una hija bastarda.

Precisamente en la Tertulia estaba Caonabo Peña, el autor de la “bastardía sanjuanera” que no sabía que una “negra canelera” había sido “mujer” de uno de los Garrido Puello de alcurnia. La gente sabía que dos de sus hijos eran de él y que se vanagloriaba de propalar su famosa respuesta convertida en frase ante la incredulidad de un amigo de cómo un blanco de sociedad como él, pu-diera gustarle una negra plebeya y pobre. “Las negras me gustan –sentenciaba- porque las puedo usar como sirvienta y como mujer”.

Desde nuestra Tertulia, comprendía muchas cosas vedadas en mi niñez y juventud oyendo cómo los viejos contertulios respondían las preguntas de los más jóvenes. Ahora entendía por qué la gente mayor de la generación de nuestros padres y la de los padres de nuestros padres guardaban silencio y no le gustaba hablar ciertas cosas del pasado sobre todo las que tenían que ver con las relaciones humanas. Y entendía con claridad el sentido de la frase: “no tener uno o una, cola que le pisen”. Mi madre solía expresar a voz en cuello esta frase y se complacía con el orgullo de su

apellido.

De una forma u otra todos los apellidos de San Juan tenían su ombligo enterrado en La Canela”. De modo que aunque resultara contradictorio en el fondo era un orgullo pertenecer a esa calle cuyo nombre honraba la batalla en que el General José María Cabral dio una buena lección de amor a su tierra, a los anexionistas españoles del General La Gándara y a los criollos serviles, traidores y vende-patria.

El expositor se preguntaba al final de su trabajo por qué los sanjuaneros quitaban los nombres heroicos de sus calles para sustituirlos por el de algunos personajes de nuestra historia pasada de manera selectiva. La respuesta la encontramos en el anecdotario de la Tertulia y remembranzas

históricas que aportaron algunos de los presentes. La Tertulia dio respuesta a la pregunta del expositor:

Había que esconder la vergüenza pública de quienes siempre ejercieron su “autoridad” en la ciudad. Los que tenían el Poder en el Gobierno Municipal. Los de siempre influyendo en nuestro Ayuntamiento con la posibilidad de borrar con un apellido “de alcurnia” y “de rancio abolengo” el lodo de otros apellidos nominados por ellos como de alcurnia y rancio abolengo. La causa no podía ser otra que ocultar la vergüenza histórica de una familia tildada de patriota pero que en realidad era una familia de traidores a los sentimientos patrióticos más puros de la línea duartiana. De un general traidor a su patria y a su gente que vio indiferente cómo se fusilaba a Sánchez siendo el jefe militar y cómo los españoles mataban a sus hermanos, él contribuyendo a lo mismo desde las filas enemigas. Misma vergüenza heredada por sus ascendientes que tenían el Poder en sus manos y la facultad de nombrar las calles de nuestro pueblo, o quitar los nombres de las calles de San Juan.

¡Ay bendita Calle “La Canela”! Tu obscenidad ha permitido el adecentamiento de tu pueblo.

Ninguno de tus hijos o hijas es menos que los hijos e hijas hipócritas de los que te gobiernan.

(Sobieski De León Lazala: “II Tertulia El Patio del Doctor”;

Viernes, 6 de Febrero, 2009, San Juan de la Maguana)